El inefable César Treffinger realizará el 24 de septiembre próximo el sorteo de 10 millones de pesos, correspondiente a su sueldo de diputado nacional.
Como el mismo lo ha difundido en las redes sociales, se trata de la dieta semestral de los periodos diciembre a mayo y la plata se repartirá entre 10 beneficiarios.
Lo primero que hay que decir es que la idea de Treffinger no tiene nada de original. Es una copia fiel de lo que hizo Javier Milei cuando era diputado, con la diferencia de que, el hoy presidente, montaba un espectáculo del que participaban bandas musicales afines y jóvenes aplaudidores.
La Dirección de Protección de Datos Personales lo investigó para indagar sobre la política de privacidad del sorteo por considerar que, bajo la fachada de una inocente tómbola, lo que el líder libertario pergeñaba era armarse de una base de datos de cara a las elecciones de 2023.
En el video de promoción difundido en las redes sociales, Treffinger sostiene que el sorteo de su dieta es para cumplir un compromiso asumido en campaña de “devolver a la comunidad” parte de sus ingresos por el cargo legislativo nacional.
“La palabra se cumple” dice el legislador comodorense, aunque la imagen que se muestra en el video es la de un chantapufi de saco y corbata, hablando de dieta y de rifas, como quien mezcla panceta con velocidad. Treffinger la juega de Riverito, pero se olvida que es diputado nacional y que el cargo para el que fue elegido requiere de una cuota de seriedad; no este espectáculo grotesco que ofrece a la comunidad.
No está mal que un diputado quiera donar su sueldo. Hay mucha gente que lo necesita. Lo chocante es ver que quien se proclama como un enemigo del populismo, quiera congraciarse con la comunidad con actos marquetineros y berretas.
Si quisiera, podría hacerlo con más delicadeza y estilo. En vez de sortear la dieta y correr el riesgo de que la plata vaya a parar al bolsillo de cualquiera, tranquilamente podría donar el dinero a alguna familia o institución necesitada.
El problema de Treffinger es que desconoce totalmente la realidad de la provincia porque desde que asumió como diputado no ha visitado un pueblo de Chubut.
Podría donar el dinero de su dieta a cualquiera de los comedores comunitarios, centros de jubilados, clubes deportivos, o instituciones de bien público que hoy no pueden pagar el gas o la luz, por los aumentos salvajes aplicados por el gobierno que él representa y defiende.
Incluso, si se tratara de una donación bien intencionada ni siquiera lo tendría que hacer público, porque los hombres y mujeres de bien no anuncian con bombos y platillos las contribuciones que hacen. Ayudan y listo. Son los chamuyeros los que hacen alaraca de sus actos de generosidad.
Treffinger también se jacta de estar cumpliendo una promesa de campaña.
Bueno, eso sí es una novedad, porque desde que es diputado nacional no cumplió con ninguno de los compromisos asumidos.
Desde que se sentó en su banca, aprobó todas las medidas de ajuste que han perjudicado a los laburantes, a los jubilados, a la clase media. Apoyó la quita de los subsidios que disparó las tarifas de gas y luz que hoy pagamos los chubutenses, y el precio del boleto de los colectivos, que, en su ciudad, Comodoro Rivadavia, podría pasar a costar más de 2 mil pesos.
El Riverito del Congreso nacional levantó las dos manos para votar la Ley Bases, el Paquete Fiscal y la restitución de impuesto a las ganancias. Apoyó la pulverización de la obra pública que dejó en la calle a miles de trabajadores de la construcción, el desfinanciamiento de las universidades y los programas de salud y educación destinados a los sectores más vulnerables.
Ahora anuncia el sorteo de la dieta de diputado como si eso lo exculpara de todas las barbaridades que ha hecho desde que es legislador nacional.
Hay que reconocer que el hombre tiene un coraje a prueba de bala y no le teme al ridículo.
Copiando otra vez a Milei, en el final del video lanza la frase: Viva la Libertad Carajo.
Pensar que hace poco más de un año, cuando la prensa lo vinculaba con Milei, se despegaba del libertario diciendo que no tenía nada que ver con él.
Hoy copia sus ideas, repite sus frases, ahora sortea parte de su dieta. En cualquier momento se deja las patillas, se compra un par de perros y empieza a encomendarse a las fuerzas del cielo.
Como diría el Riverito original: “A cruzar los dedos”.