Por primera vez en Comodoro Rivadavia se desarrolló una capacitación obligatoria parapersonas acusadas de maltrato animal, en el marco de una suspensión de juicio a prueba solicitada por la Fiscalía. La iniciativa, inédita en la provincia, buscó generar reflexión y un cambio de conducta entre quienes infringieron la legislación de protección animal.
La propuesta se realizó en tres módulos intensivos de dos a tres horas cada uno, impulsados por el fiscal Juan Carlos Caperochipi y acompañados por los jueces intervinientes. Además de asistir a las charlas de reeducación, los imputados debieron donar alimento para perros al Centro de Salud Animal y mantener una conducta ejemplar durante un año.
Uno de los aspectos más novedosos fue que los acusados no pueden tener animales mientras dure el proceso judicial, una medida sin precedentes en la justicia local.
“Fue un hecho inédito. El fiscal está cambiando la manera de abordar estos delitos, siempre dentro de la ley, pero con una mirada más educativa y transformadora”, explicó Nancy Arismendi, referente de la Red de Políticas Públicas para la Protección Animal, quien coordinó la capacitación junto a Viviana Binder.
“En el primer módulo hablamos de empatía y compasión. Parecen conceptos básicos, pero descubrimos que muchos los desconocían. Con el correr de las charlas se fueron aflojando, hubo intercambio, preguntas, y fue enriquecedor para todos”, señaló Arismendi.
Una experiencia transformadora
Las jornadas reunieron a tres acusados de distintos casos de maltrato, quienes participaron de manera obligatoria. “Al principio estaban cerrados, pero después reconocieron que no estaban en condiciones de tener otro animal. Solo eso valió la pena”, destacó la referente.
Según detalló, los encuentros incluyeron una evaluación final y preguntas personales para fomentar la autocrítica. “No puedo decir que no lo volverán a hacer, pero ahora saben lo que implica. Había desconocimiento total de las leyes que protegen a los animales y al ambiente”, afirmó.
Consultada sobre la indignación social ante la falta de prisión efectiva en estos casos, Arismendi aclaró: “Las penas por maltrato animal son de 15 días a un año, y al ser menores de tres años son excarcelables. Nadie va preso por esto, aunque el animal muera. Por eso necesitamos modificar las leyes. Pero este proceso ya es un avance: antes las causas se archivaban”.
La referente valoró que ahora exista una mirada judicial más activa. “Antes ni siquiera se llegaba a la oficina judicial. Hoy, al menos, los acusados deben rendir cuentas, cumplir tareas, donar alimento y asistir a charlas donde se los interpela”.
Arismendi subrayó la importancia de llevar esta perspectiva también a las escuelas. “Hay que hablar de que los animales son seres sintientes.No es algo romántico, es una conclusión científica comprobada y reconocida por neurólogos y convenciones internacionales. Quienes convivimos con perros o gatos lo sabemos, pero hay que entender que todos los animales sienten”.
Para la proteccionista, incorporar esta noción en la educación primaria y secundaria podría prevenir conductas violentas. “Si desde chicos aprendemos empatía hacia los animales, probablemente tendremos adultos más conscientes”.

Por primera vez en Comodoro Rivadavia se desarrolló una capacitación obligatoria parapersonas acusadas de maltrato animal, en el marco de una suspensión de juicio a prueba solicitada por la Fiscalía. La iniciativa, inédita en la provincia, buscó generar reflexión y un cambio de conducta entre quienes infringieron la legislación de protección animal.
La propuesta se realizó en tres módulos intensivos de dos a tres horas cada uno, impulsados por el fiscal Juan Carlos Caperochipi y acompañados por los jueces intervinientes. Además de asistir a las charlas de reeducación, los imputados debieron donar alimento para perros al Centro de Salud Animal y mantener una conducta ejemplar durante un año.
Uno de los aspectos más novedosos fue que los acusados no pueden tener animales mientras dure el proceso judicial, una medida sin precedentes en la justicia local.
“Fue un hecho inédito. El fiscal está cambiando la manera de abordar estos delitos, siempre dentro de la ley, pero con una mirada más educativa y transformadora”, explicó Nancy Arismendi, referente de la Red de Políticas Públicas para la Protección Animal, quien coordinó la capacitación junto a Viviana Binder.
“En el primer módulo hablamos de empatía y compasión. Parecen conceptos básicos, pero descubrimos que muchos los desconocían. Con el correr de las charlas se fueron aflojando, hubo intercambio, preguntas, y fue enriquecedor para todos”, señaló Arismendi.
Una experiencia transformadora
Las jornadas reunieron a tres acusados de distintos casos de maltrato, quienes participaron de manera obligatoria. “Al principio estaban cerrados, pero después reconocieron que no estaban en condiciones de tener otro animal. Solo eso valió la pena”, destacó la referente.
Según detalló, los encuentros incluyeron una evaluación final y preguntas personales para fomentar la autocrítica. “No puedo decir que no lo volverán a hacer, pero ahora saben lo que implica. Había desconocimiento total de las leyes que protegen a los animales y al ambiente”, afirmó.
Consultada sobre la indignación social ante la falta de prisión efectiva en estos casos, Arismendi aclaró: “Las penas por maltrato animal son de 15 días a un año, y al ser menores de tres años son excarcelables. Nadie va preso por esto, aunque el animal muera. Por eso necesitamos modificar las leyes. Pero este proceso ya es un avance: antes las causas se archivaban”.
La referente valoró que ahora exista una mirada judicial más activa. “Antes ni siquiera se llegaba a la oficina judicial. Hoy, al menos, los acusados deben rendir cuentas, cumplir tareas, donar alimento y asistir a charlas donde se los interpela”.
Arismendi subrayó la importancia de llevar esta perspectiva también a las escuelas. “Hay que hablar de que los animales son seres sintientes.No es algo romántico, es una conclusión científica comprobada y reconocida por neurólogos y convenciones internacionales. Quienes convivimos con perros o gatos lo sabemos, pero hay que entender que todos los animales sienten”.
Para la proteccionista, incorporar esta noción en la educación primaria y secundaria podría prevenir conductas violentas. “Si desde chicos aprendemos empatía hacia los animales, probablemente tendremos adultos más conscientes”.