Edgar Rodríguez, suboficial de la Policía durante casi 15 años, denunció en Jornada Radio que fue dado de baja “sin explicación formal” y que en menos de un mes deberá desalojar la vivienda policial donde vive con su pareja y su beba de nueve meses.
Asegura que no tiene sanciones graves ni denuncias y que la resolución fue firmada “por el propio gobernador”. Su caso no sería el único: habla de al menos 300 bajas en la fuerza.
Rodríguez ingresó a la policía el 24 de enero de 2011. Su carrera, dice, estaba a mitad de camino. Realizaba tareas de calle, patrullaje, caminatas y servicio habitual como cabo. Nada hacía prever que un día, al llegar la hora de entrar a trabajar, recibiría una orden lapidaria: “Me dicen por mensaje que no me presente”, lamentó.
El 28 de octubre, minutos antes de entrar a la guardia, recibió el aviso. “Un día tendría que entrar a las 14 a trabajar, por un mensaje me dicen que no me presente a la guardia porque estaba mi baja en la comisaría”, relató. Sorprendido, buscó averiguar cuál era el motivo. La única justificación fue la declaración de “inepto para la función policial”.
“Nunca fui notificado de nada. Sí tuve exceso de arrestos, pero no por pedido de baja”, explicó. Rodríguez asegura no tener antecedentes que justifiquen la medida. “No tengo denuncias penales, no tengo faltas graves. Sólo tengo un sumario de cuando me entraron a robar a mi casa, y nunca fui notificado de ese sumario”, detalló.
“Hay compañeros que no merecen tener el uniforme y siguen, y otros que quedamos afuera de un día para el otro” y a la vez, remarcó que no se trata de un hecho aislado. “Tengo compañeros en Esquel y en Comodoro que pasaron por lo mismo. Hay gente que no merece tener el uniforme puesto y lo tiene, y otros que porque se levantaron un día con ganas de firmar, firmaron un montón de bajas, y entre esas caímos nosotros”, denunció.
Asegura que la decisión es imposible de revertir, según le explicaron desde la fuerza. “Me dicen que es inútil hacer algo porque esto ya viene firmado por el ministro y el gobernador”.
El suboficial debe desalojar la vivienda policial del barrio 30 de Octubre – 1008 Viviendas, donde vive con su familia. Rodríguez explica que la casa era una vivienda recuperada por la policía y que él firmó un acuerdo por el cual se le descontaba un monto para habitarla y refaccionarla. “No hace un mes que me dieron de baja y me notifican que en menos de 30 días tengo que desalojar la casa”, afirmó. “Es ilógico que me pidan una vivienda sabiendo que no tengo trabajo. Mi pareja cobra lo mínimo. ¿Con qué vamos a vivir?”, agregó.
“La casa estaba en malas condiciones cuando ingresé. No tenía calefacción, ni termotanque, ni cocina, ni cableado. La fui arreglando de a poco”, explicó.
Aunque aún no existe una comunicación oficial sobre la cantidad de efectivos cesanteados, Rodríguez afirma que dentro de la fuerza se habla de una cifra alarmante. “Hay aparentemente 300 bajas. Muchas personas todavía ni siquiera están notificadas”. Entre los afectados, dijo que ya hay casos de policías que hacen Uber para sobrevivir. “Lo único que pido es que me puedan reintegrar a mi trabajo. No se encuentra trabajo por ningún lado, ni yo ni mis compañeros. Sólo quiero volver a la fuerza. Necesitamos ser escuchados”.

Edgar Rodríguez, suboficial de la Policía durante casi 15 años, denunció en Jornada Radio que fue dado de baja “sin explicación formal” y que en menos de un mes deberá desalojar la vivienda policial donde vive con su pareja y su beba de nueve meses.
Asegura que no tiene sanciones graves ni denuncias y que la resolución fue firmada “por el propio gobernador”. Su caso no sería el único: habla de al menos 300 bajas en la fuerza.
Rodríguez ingresó a la policía el 24 de enero de 2011. Su carrera, dice, estaba a mitad de camino. Realizaba tareas de calle, patrullaje, caminatas y servicio habitual como cabo. Nada hacía prever que un día, al llegar la hora de entrar a trabajar, recibiría una orden lapidaria: “Me dicen por mensaje que no me presente”, lamentó.
El 28 de octubre, minutos antes de entrar a la guardia, recibió el aviso. “Un día tendría que entrar a las 14 a trabajar, por un mensaje me dicen que no me presente a la guardia porque estaba mi baja en la comisaría”, relató. Sorprendido, buscó averiguar cuál era el motivo. La única justificación fue la declaración de “inepto para la función policial”.
“Nunca fui notificado de nada. Sí tuve exceso de arrestos, pero no por pedido de baja”, explicó. Rodríguez asegura no tener antecedentes que justifiquen la medida. “No tengo denuncias penales, no tengo faltas graves. Sólo tengo un sumario de cuando me entraron a robar a mi casa, y nunca fui notificado de ese sumario”, detalló.
“Hay compañeros que no merecen tener el uniforme y siguen, y otros que quedamos afuera de un día para el otro” y a la vez, remarcó que no se trata de un hecho aislado. “Tengo compañeros en Esquel y en Comodoro que pasaron por lo mismo. Hay gente que no merece tener el uniforme puesto y lo tiene, y otros que porque se levantaron un día con ganas de firmar, firmaron un montón de bajas, y entre esas caímos nosotros”, denunció.
Asegura que la decisión es imposible de revertir, según le explicaron desde la fuerza. “Me dicen que es inútil hacer algo porque esto ya viene firmado por el ministro y el gobernador”.
El suboficial debe desalojar la vivienda policial del barrio 30 de Octubre – 1008 Viviendas, donde vive con su familia. Rodríguez explica que la casa era una vivienda recuperada por la policía y que él firmó un acuerdo por el cual se le descontaba un monto para habitarla y refaccionarla. “No hace un mes que me dieron de baja y me notifican que en menos de 30 días tengo que desalojar la casa”, afirmó. “Es ilógico que me pidan una vivienda sabiendo que no tengo trabajo. Mi pareja cobra lo mínimo. ¿Con qué vamos a vivir?”, agregó.
“La casa estaba en malas condiciones cuando ingresé. No tenía calefacción, ni termotanque, ni cocina, ni cableado. La fui arreglando de a poco”, explicó.
Aunque aún no existe una comunicación oficial sobre la cantidad de efectivos cesanteados, Rodríguez afirma que dentro de la fuerza se habla de una cifra alarmante. “Hay aparentemente 300 bajas. Muchas personas todavía ni siquiera están notificadas”. Entre los afectados, dijo que ya hay casos de policías que hacen Uber para sobrevivir. “Lo único que pido es que me puedan reintegrar a mi trabajo. No se encuentra trabajo por ningún lado, ni yo ni mis compañeros. Sólo quiero volver a la fuerza. Necesitamos ser escuchados”.