Las calandrias justicieras no dejan en paz a los vecinos

Una pareja de calandrias convirtió la entrada de una casa de Trelew en una zona de ataques aéreos. Entre capuchas, carreras desesperadas y videos virales, una familia sobrevive con humor a la maternidad feroz de dos pequeñas aves.

29 NOV 2025 - 15:21 | Actualizado 29 NOV 2025 - 17:17

En la tranquila calle Bolivia de Trelew, José Daniel Díaz y su familia conviven hace meses con un enemigo insospechado: una pareja de calandrias con vocación de seguridad privada. Las aves, que instalaron su nido justo en el árbol del frente, decidieron que nadie entrará o saldrá de la casa sin antes pasar por su control aéreo a picotazo limpio.

“Esta es la segunda camada de pichones, la primera fue en agosto-septiembre”, contó José a Jornada. Y con la camada, llegaron los ataques cotidianos, casi ceremoniales. “Salíamos y nos poníamos la capucha. Entrábamos corriendo. Hasta mis amigos no querían bajar del auto”, relató entre risas.

El episodio más comentado fue cuando José salió con su hija y ante el primer amague de ataque, eligió el instinto de supervivencia: “Yo salí corriendo y mi hija se quedó atrás”, confesó. “Lo primero que atiné fue correr. ¡Ni me acordé que estaba con mi hija!”.

Durante dos semanas, la casa se convirtió en una especie de zona roja ornitológica. Familiares, amigos y repartidores mandaban mensajes desde la vereda: “Primo, estoy afuera. Salí vos. Yo no bajo con esos pajaritos”.

Y cuando finalmente los pichones volaron y la paz regresó, volvió la segunda temporada. Misma pareja de calandrias, misma estrategia militar. “Ya cuando la veía en el portón decía: listo, ya me va a atacar”, contó José. Dicho y hecho: nuevas corridas, nuevos videos de su hermana huyendo, otras dos semanas de terror y risas.

Eso sí, todo termina bien cuando la familia emplumada ya no necesita defensa personal.“Cuando vuelan los pichones son re amigables, curiosos. Se acercan a ver quién sos”, dijo José, casi enternecido.

Hasta que llegue la temporada 3, claro. Trelew estará preparado.

29 NOV 2025 - 15:21

En la tranquila calle Bolivia de Trelew, José Daniel Díaz y su familia conviven hace meses con un enemigo insospechado: una pareja de calandrias con vocación de seguridad privada. Las aves, que instalaron su nido justo en el árbol del frente, decidieron que nadie entrará o saldrá de la casa sin antes pasar por su control aéreo a picotazo limpio.

“Esta es la segunda camada de pichones, la primera fue en agosto-septiembre”, contó José a Jornada. Y con la camada, llegaron los ataques cotidianos, casi ceremoniales. “Salíamos y nos poníamos la capucha. Entrábamos corriendo. Hasta mis amigos no querían bajar del auto”, relató entre risas.

El episodio más comentado fue cuando José salió con su hija y ante el primer amague de ataque, eligió el instinto de supervivencia: “Yo salí corriendo y mi hija se quedó atrás”, confesó. “Lo primero que atiné fue correr. ¡Ni me acordé que estaba con mi hija!”.

Durante dos semanas, la casa se convirtió en una especie de zona roja ornitológica. Familiares, amigos y repartidores mandaban mensajes desde la vereda: “Primo, estoy afuera. Salí vos. Yo no bajo con esos pajaritos”.

Y cuando finalmente los pichones volaron y la paz regresó, volvió la segunda temporada. Misma pareja de calandrias, misma estrategia militar. “Ya cuando la veía en el portón decía: listo, ya me va a atacar”, contó José. Dicho y hecho: nuevas corridas, nuevos videos de su hermana huyendo, otras dos semanas de terror y risas.

Eso sí, todo termina bien cuando la familia emplumada ya no necesita defensa personal.“Cuando vuelan los pichones son re amigables, curiosos. Se acercan a ver quién sos”, dijo José, casi enternecido.

Hasta que llegue la temporada 3, claro. Trelew estará preparado.