
Cecilia Veleda, investigadora principal en educación y doctora en sociología de la educación, cuestionó con dureza el proyecto de “libertad educativa” que impulsa el Gobierno nacional y advirtió que la iniciativa parte de un diagnóstico equivocado sobre los problemas estructurales del sistema educativo argentino.
En diálogo con Jornada Radio reconoció que existe un consenso generalizado sobre la gravedad de la situación educativa, pero sostuvo que la propuesta oficial “confunde las causas con las soluciones”.
“Sólo uno de cada diez estudiantes llega al último año de la educación secundaria en tiempo, sin haber repetido y con los aprendizajes esenciales de lengua y matemática. Eso es extremadamente preocupante y hay consenso sobre ese diagnóstico”, afirmó.
Sin embargo, explicó que el proyecto oficial parte de la idea de que el problema central es la falta de libertad y autonomía de las escuelas y de las familias, cuando en realidad sucede lo contrario.
“Las escuelas no están ahogadas por el Estado. Muchas veces están directamente abandonadas, sin los apoyos necesarios por parte de los ministerios para enfrentar situaciones cada vez más complejas”, señaló.
Veleda remarcó que hoy la mitad de los estudiantes del sistema educativo vive en hogares bajo la línea de la pobreza, lo que impacta directamente en las posibilidades de aprendizaje, y sumó otro factor clave: el deterioro sostenido de la formación docente. “Hoy un estudiante que ingresa a un profesorado tiene severas dificultades de comprensión lectora. Ese círculo vicioso no se soluciona con más autonomía, sino con construcción de capacidades y apoyo estatal”, explicó.
En ese sentido, advirtió que trasladar toda la responsabilidad a las escuelas y a las familias podría profundizar la desigualdad, generando una brecha mayor entre quienes pueden pagar una educación privada y quienes dependen exclusivamente del sistema público.
“Dejar las soluciones enteramente en manos de las familias es reproducir lo que vimos en pandemia: enormes diferencias entre quienes podían sostener los aprendizajes y quienes no”, sostuvo.
Finalmente, cuestionó el énfasis del proyecto en la evaluación docente sin una política fuerte de formación. “Hay una especie de pensamiento mágico que supone que evaluando y despidiendo docentes se van a resolver los problemas. Hoy evaluar a más de un millón de docentes es técnicamente muy complejo y, además, no hay docentes suficientes para reemplazarlos”, concluyó.

Cecilia Veleda, investigadora principal en educación y doctora en sociología de la educación, cuestionó con dureza el proyecto de “libertad educativa” que impulsa el Gobierno nacional y advirtió que la iniciativa parte de un diagnóstico equivocado sobre los problemas estructurales del sistema educativo argentino.
En diálogo con Jornada Radio reconoció que existe un consenso generalizado sobre la gravedad de la situación educativa, pero sostuvo que la propuesta oficial “confunde las causas con las soluciones”.
“Sólo uno de cada diez estudiantes llega al último año de la educación secundaria en tiempo, sin haber repetido y con los aprendizajes esenciales de lengua y matemática. Eso es extremadamente preocupante y hay consenso sobre ese diagnóstico”, afirmó.
Sin embargo, explicó que el proyecto oficial parte de la idea de que el problema central es la falta de libertad y autonomía de las escuelas y de las familias, cuando en realidad sucede lo contrario.
“Las escuelas no están ahogadas por el Estado. Muchas veces están directamente abandonadas, sin los apoyos necesarios por parte de los ministerios para enfrentar situaciones cada vez más complejas”, señaló.
Veleda remarcó que hoy la mitad de los estudiantes del sistema educativo vive en hogares bajo la línea de la pobreza, lo que impacta directamente en las posibilidades de aprendizaje, y sumó otro factor clave: el deterioro sostenido de la formación docente. “Hoy un estudiante que ingresa a un profesorado tiene severas dificultades de comprensión lectora. Ese círculo vicioso no se soluciona con más autonomía, sino con construcción de capacidades y apoyo estatal”, explicó.
En ese sentido, advirtió que trasladar toda la responsabilidad a las escuelas y a las familias podría profundizar la desigualdad, generando una brecha mayor entre quienes pueden pagar una educación privada y quienes dependen exclusivamente del sistema público.
“Dejar las soluciones enteramente en manos de las familias es reproducir lo que vimos en pandemia: enormes diferencias entre quienes podían sostener los aprendizajes y quienes no”, sostuvo.
Finalmente, cuestionó el énfasis del proyecto en la evaluación docente sin una política fuerte de formación. “Hay una especie de pensamiento mágico que supone que evaluando y despidiendo docentes se van a resolver los problemas. Hoy evaluar a más de un millón de docentes es técnicamente muy complejo y, además, no hay docentes suficientes para reemplazarlos”, concluyó.