El 21 de enero de 1994, esa fecha quedó grabada para siempre en la memoria del Sistema de Bomberos Voluntarios de la Argentina y para todos sus habitantes.
Ese día, 25 bomberos voluntarios perdieron la vida cumpliendo con el juramento más noble: servir y proteger al prójimo, aun poniendo en riesgo su propia existencia. Fue la peor tragedia de este tipo en nuestra historia y marcó un antes y un después en la forma de entender la vocación de estos servidores públicos.
No fueron solo un número, fueron nombres, familias, sueños, historias truncas. Fueron camaradas que salieron a cumplir con su deber y no regresaron.

De aquel dolor inmenso nació también un aprendizaje colectivo: la necesidad de los bomberos de cuidarse más, de trabajar unidos, de reforzar protocolos y de comprender que el heroísmo no está en exponerse sin límites, sino en volver para seguir sirviendo.
Este miércoles, a 32 años, los bomberos del país y la población general, los recuerda con respeto, con silencio y con gratitud.
Honramos su memoria cada vez que una sirena suena, cada vez que un bombero se capacita, cada vez que una institución decide priorizar la vida.
Porque su entrega no fue en vano, porque su legado vive en cada cuartel del país.
Porque recordar también es un acto de responsabilidad y de amor.
A nuestros 25 héroes. Siempre presentes.
(Bomberos Voluntarios de Rawson)


El 21 de enero de 1994, esa fecha quedó grabada para siempre en la memoria del Sistema de Bomberos Voluntarios de la Argentina y para todos sus habitantes.
Ese día, 25 bomberos voluntarios perdieron la vida cumpliendo con el juramento más noble: servir y proteger al prójimo, aun poniendo en riesgo su propia existencia. Fue la peor tragedia de este tipo en nuestra historia y marcó un antes y un después en la forma de entender la vocación de estos servidores públicos.
No fueron solo un número, fueron nombres, familias, sueños, historias truncas. Fueron camaradas que salieron a cumplir con su deber y no regresaron.

De aquel dolor inmenso nació también un aprendizaje colectivo: la necesidad de los bomberos de cuidarse más, de trabajar unidos, de reforzar protocolos y de comprender que el heroísmo no está en exponerse sin límites, sino en volver para seguir sirviendo.
Este miércoles, a 32 años, los bomberos del país y la población general, los recuerda con respeto, con silencio y con gratitud.
Honramos su memoria cada vez que una sirena suena, cada vez que un bombero se capacita, cada vez que una institución decide priorizar la vida.
Porque su entrega no fue en vano, porque su legado vive en cada cuartel del país.
Porque recordar también es un acto de responsabilidad y de amor.
A nuestros 25 héroes. Siempre presentes.
(Bomberos Voluntarios de Rawson)
