Imágenes “diabólicas” en la Patagonia: ¿realidad o pareidolia?

En los últimos días se viralizó una ubicación del Google Earth en la región de Magallanes, en el sur de Chile, cerca del límite con Argentina. Extrañas figuras y rostros que desatan todo tipo de teorías. Un comportamiento del cerebro explicaría el fenómeno.

29 ENE 2026 - 18:32 | Actualizado 29 ENE 2026 - 22:47

Un punto inhóspito ubicado en la región de Magallanes, al que sólo se puede acceder a través de Google Earth (un sistema de información geográfica que muestra un globo terráqueo virtual basado en imágenes satelitales) ha generado curiosidad y todo tipo de teorías entre quienes recorren el mapa en busca de rincones ocultos del planeta.

La ubicación (en 55°32′37.5″ S y 69°15′57.8″ W) corresponde a una zona agreste y deshabitada de la Patagonia austral chilena, cercana al paso Drake y al archipiélago de Cabo de Hornos, en cuyas imágenes satelitales aparecen sombras y relieves que se asemejan a rostros humanos y siluetas de animales, aunque también están aquellos que divisan imágenes diabólicas y las vinculan con “vida extraterrestre”.

Sin embargo, todo se trata de un fenómeno conocido como pareidolia, que es cuando la mente interpreta formas reconocibles en patrones naturales. En el caso de la Patagonia chilena, los contornos de la roca y la vegetación parecen dibujar expresiones talladas en la piedra, lo que alimenta el misterio del lugar.

De qué se trata el fenómeno

Es común encontrar en las redes sociales imágenes de todo tipo, casi siempre divertidas que se asemejan a rostros o cuerpos reales: por ejemplo, las redes suelen inundarse de una casa que se parece al dictador y genocida alemán Adolf Hitler; el perfil de Donald Trump en la oreja de un perro, o una golosina que se asemeja a Kate Middleton, la esposa del príncipe William de Inglaterra.

Estos casos curiosos de rostros famosos en sitios inesperados son ejemplos de “pareidolia”, un fenómeno psicológico que consiste en reconocer patrones significativos (principalmente, caras) en información aleatoria.

La palabra proviene del griego eidolon (imagen, figura, aparición) y el prefijo para (parecido a, junto a). Es decir, define a la capacidad que tiene el cerebro humano de percibir rostros en objetos inanimados para descifrar el entorno y facilitar la interacción social.

¿Por qué experimentamos pareidolia? Si encuentras rostros en sitios sorprendentes, no te preocupes. Estás en buena compañía. Este fenómeno tiene una explicación simple: el cerebro humano está “cableado” para reconocer rostros.

La explicación científica

La pareidolia tiene sentido desde un punto de vista evolutivo, asegura el psicólogo Rob Jenkins, de la Universidad de York en Inglaterra, citado por la BBC de Londres.

“Si hay un rostro cerca, hay una mente cerca. Y eso significa que hay alguien que potencialmente puede causarte mucho bien o mucho daño”, dice.


El reconocimiento de rostros comienza muy temprano en la vida. “Bebés con apenas nueve minutos de vida parecen mostrar una preferencia por patrones similares a caras”, señala Jenkins.

“Si alguien dice haber visto a Jesús en una tostada, uno pensaría que está loco”, dice Kang Lee, de la Universidad de Toronto, Canadá, también en una entrevista con la BBC. “Pero es muy común... Estamos acostumbrados a ver rostros en cada rincón del mundo visual”.

Lee ha demostrado que, en lugar de ser resultado de una intervención divina, estas experiencias reflejan la poderosa influencia de nuestra imaginación sobre nuestra percepción. De hecho, su explicación podría significar que nunca más confiemos en nuestros ojos.

En uno de los estudios de Lee, se mostraron a los sujetos patrones grises aleatorios, similares a la estática de un televisor. Con una sutil preparación, informaron haber visto a una persona aproximadamente el 34% del tiempo. Cualquier contorno que apareciera en las imágenes habría sido extremadamente borroso; sin embargo, de alguna manera, el cerebro estaba creando la ilusión de que una persona les devolvía la mirada.

“Resulta que es bastante fácil inducir este fenómeno", cocnluye Lee.

29 ENE 2026 - 18:32

Un punto inhóspito ubicado en la región de Magallanes, al que sólo se puede acceder a través de Google Earth (un sistema de información geográfica que muestra un globo terráqueo virtual basado en imágenes satelitales) ha generado curiosidad y todo tipo de teorías entre quienes recorren el mapa en busca de rincones ocultos del planeta.

La ubicación (en 55°32′37.5″ S y 69°15′57.8″ W) corresponde a una zona agreste y deshabitada de la Patagonia austral chilena, cercana al paso Drake y al archipiélago de Cabo de Hornos, en cuyas imágenes satelitales aparecen sombras y relieves que se asemejan a rostros humanos y siluetas de animales, aunque también están aquellos que divisan imágenes diabólicas y las vinculan con “vida extraterrestre”.

Sin embargo, todo se trata de un fenómeno conocido como pareidolia, que es cuando la mente interpreta formas reconocibles en patrones naturales. En el caso de la Patagonia chilena, los contornos de la roca y la vegetación parecen dibujar expresiones talladas en la piedra, lo que alimenta el misterio del lugar.

De qué se trata el fenómeno

Es común encontrar en las redes sociales imágenes de todo tipo, casi siempre divertidas que se asemejan a rostros o cuerpos reales: por ejemplo, las redes suelen inundarse de una casa que se parece al dictador y genocida alemán Adolf Hitler; el perfil de Donald Trump en la oreja de un perro, o una golosina que se asemeja a Kate Middleton, la esposa del príncipe William de Inglaterra.

Estos casos curiosos de rostros famosos en sitios inesperados son ejemplos de “pareidolia”, un fenómeno psicológico que consiste en reconocer patrones significativos (principalmente, caras) en información aleatoria.

La palabra proviene del griego eidolon (imagen, figura, aparición) y el prefijo para (parecido a, junto a). Es decir, define a la capacidad que tiene el cerebro humano de percibir rostros en objetos inanimados para descifrar el entorno y facilitar la interacción social.

¿Por qué experimentamos pareidolia? Si encuentras rostros en sitios sorprendentes, no te preocupes. Estás en buena compañía. Este fenómeno tiene una explicación simple: el cerebro humano está “cableado” para reconocer rostros.

La explicación científica

La pareidolia tiene sentido desde un punto de vista evolutivo, asegura el psicólogo Rob Jenkins, de la Universidad de York en Inglaterra, citado por la BBC de Londres.

“Si hay un rostro cerca, hay una mente cerca. Y eso significa que hay alguien que potencialmente puede causarte mucho bien o mucho daño”, dice.


El reconocimiento de rostros comienza muy temprano en la vida. “Bebés con apenas nueve minutos de vida parecen mostrar una preferencia por patrones similares a caras”, señala Jenkins.

“Si alguien dice haber visto a Jesús en una tostada, uno pensaría que está loco”, dice Kang Lee, de la Universidad de Toronto, Canadá, también en una entrevista con la BBC. “Pero es muy común... Estamos acostumbrados a ver rostros en cada rincón del mundo visual”.

Lee ha demostrado que, en lugar de ser resultado de una intervención divina, estas experiencias reflejan la poderosa influencia de nuestra imaginación sobre nuestra percepción. De hecho, su explicación podría significar que nunca más confiemos en nuestros ojos.

En uno de los estudios de Lee, se mostraron a los sujetos patrones grises aleatorios, similares a la estática de un televisor. Con una sutil preparación, informaron haber visto a una persona aproximadamente el 34% del tiempo. Cualquier contorno que apareciera en las imágenes habría sido extremadamente borroso; sin embargo, de alguna manera, el cerebro estaba creando la ilusión de que una persona les devolvía la mirada.

“Resulta que es bastante fácil inducir este fenómeno", cocnluye Lee.