La sede del club sufrió daños y sustracción de elementos tras el ingreso de desconocidos durante la madrugada. La comisión directiva, que viene trabajando para reactivar el club, lamentó el hecho y destacó la unidad barrial.
El Club Ciudadela volvió a ser blanco de la inseguridad. En la madrugada de este miércoles, delincuentes ingresaron al edificio, rompieron aberturas y generaron importantes destrozos. Es el segundo robo en menos de 30 días, lo que generó fuerte malestar entre quienes impulsan la reconstrucción institucional.
“Estamos muy apenados por lo que nos está pasando”, expresó Juan de la Cruz, referente de la comisión directiva. “Tenemos los papeles al día, trabajamos desde la mañana hasta la noche para levantar este club que queremos de toda la vida”.
Según detalló, los ladrones rompieron un vidrio grueso del sector sur, ingresaron por la zona que da al zanjón y avanzaron hacia cocina y utilería, donde “patearon puertas, rompieron cerraduras y dejaron un desastre”. Aún realizan el inventario para determinar qué elementos se llevaron, aunque remarcan que “el mayor daño es lo que rompieron”.
Un club que vuelve a movilizar al barrio
La comisión destaca que este robo golpea a un club que empezaba a recuperar vida y convocatoria. “En dos días juntamos más de cien socios. El club prácticamente no tenía socios y hoy la gente está con nosotros”, señaló De la Cruz.
El dirigente remarcó que el proyecto actual se basa en unidad barrial e inclusión: “Entramos con un solo objetivo: levantar el club. Es un club de puertas abiertas, queremos que el barrio vuelva a sentirse parte”.
Entre los trabajos en marcha mencionó el cercado de la cancha principal y mejoras en la cancha auxiliar, que utilizan más de un centenar de chicos y chicas del barrio para entrenar.
El hecho ocurrió a pocos metros de viviendas linderas. La comisión planea hablar con los vecinos para intentar obtener datos. “Nos conocen de toda la vida. Si alguien vio algo, lo va a decir”, sostuvo, y no descartó que alguna cámara de seguridad cercana pueda haber registrado el movimiento.
Aunque el golpe es duro, la respuesta de De la Cruz es firme: “Parece que estamos haciendo las cosas bien, porque a alguien le molesta. Volvimos después de más de veinte años por necesidad del club, para darle una mano y sacarlo adelante. Ese es el objetivo”.

La sede del club sufrió daños y sustracción de elementos tras el ingreso de desconocidos durante la madrugada. La comisión directiva, que viene trabajando para reactivar el club, lamentó el hecho y destacó la unidad barrial.
El Club Ciudadela volvió a ser blanco de la inseguridad. En la madrugada de este miércoles, delincuentes ingresaron al edificio, rompieron aberturas y generaron importantes destrozos. Es el segundo robo en menos de 30 días, lo que generó fuerte malestar entre quienes impulsan la reconstrucción institucional.
“Estamos muy apenados por lo que nos está pasando”, expresó Juan de la Cruz, referente de la comisión directiva. “Tenemos los papeles al día, trabajamos desde la mañana hasta la noche para levantar este club que queremos de toda la vida”.
Según detalló, los ladrones rompieron un vidrio grueso del sector sur, ingresaron por la zona que da al zanjón y avanzaron hacia cocina y utilería, donde “patearon puertas, rompieron cerraduras y dejaron un desastre”. Aún realizan el inventario para determinar qué elementos se llevaron, aunque remarcan que “el mayor daño es lo que rompieron”.
Un club que vuelve a movilizar al barrio
La comisión destaca que este robo golpea a un club que empezaba a recuperar vida y convocatoria. “En dos días juntamos más de cien socios. El club prácticamente no tenía socios y hoy la gente está con nosotros”, señaló De la Cruz.
El dirigente remarcó que el proyecto actual se basa en unidad barrial e inclusión: “Entramos con un solo objetivo: levantar el club. Es un club de puertas abiertas, queremos que el barrio vuelva a sentirse parte”.
Entre los trabajos en marcha mencionó el cercado de la cancha principal y mejoras en la cancha auxiliar, que utilizan más de un centenar de chicos y chicas del barrio para entrenar.
El hecho ocurrió a pocos metros de viviendas linderas. La comisión planea hablar con los vecinos para intentar obtener datos. “Nos conocen de toda la vida. Si alguien vio algo, lo va a decir”, sostuvo, y no descartó que alguna cámara de seguridad cercana pueda haber registrado el movimiento.
Aunque el golpe es duro, la respuesta de De la Cruz es firme: “Parece que estamos haciendo las cosas bien, porque a alguien le molesta. Volvimos después de más de veinte años por necesidad del club, para darle una mano y sacarlo adelante. Ese es el objetivo”.