Estas son mis 5 reflexiones:
- Se perdieron dos puntos
Un gol tempranero en la primera llegada al arco adversario y la expulsión de un rival a los 28 minutos del primer tiempo crearon condiciones ideales para Deportivo Madryn. Hubo, después de la segunda incidencia, un tramo del partido en el que el Aurinegro manejó la pelota a voluntad y generó un par de situaciones claras para estirar diferencias en el marcador. Falló en la definición y Morón (un muy buen equipo) encontró la manera de equilibrar el juego y empatar con el penal de Toloza. Madryn pudo haber ganado en el final si Machado, Ortiz y Martínez no le hubiesen errado al arco, pero la sensación que quedó en el estadio es que el empate refleja lo que sucedió en la cancha. Y el sinsabor de los hinchas aurinegros por los dos puntos perdidos en casa.
- Yerros y desacoples
Durante la mayor parte del partido, Madryn tuvo serios problemas para manejar la pelota. Sus jugadores abusaron del pelotazo (con viento a favor, siempre se debe jugar por abajo), y fallaron pases sistemáticamente, sobre todo en la salida y en la mitad de la cancha. Entre los marcadores centrales también se observaron desacoples importantes y falencias notorias por el lado de Ortíz, de flojo desempeño por segundo partido consecutivo.
- Una pequeña sociedad ha nacido
César Luis Menotti instauró la idea de que las pequeñas sociedades en el fútbol pueden cambiar el destino de un equipo. Cristián Díaz lo sabe porque fue entrenado por el técnico campeón del mundo de 1978. En ese camino, haber juntado a Nazareno Solís y Exequiel Montagna para que se encarguen de la creación del fútbol aurinegro parece haber sido un acierto del DT de Madryn. Montagna fue la gran figura del primer tiempo, porque a su buen trato de balón le aportó dinámica, despliegue y dinámica al equipo.
- El destructor
“Vamos a destruirlos porque se portaron mal". La frase pertenece a Franco Fagundez, volante de Deportivo Morón, y fue realizada un par de días antes del partido con Madryn. El ex Estudiantes de Buenos Aires no formaba parte del plantel cuando se produjeron los vibrantes partidos del año anterior, pero claramente quería ganarse al público del “Gallito” con una frase tan “tribunera” como desubicada. El partido fue muy correcto y los jugadores estuvieron a la altura del espectáculo. El único que desentonó fue Fagundez. A los 28 minutos cometió una falta violentísima contra Diego Martínez y fue correctamente expulsado. Al uruguayo, se lo comió el personaje.
- Datos alentadores
Un punto en dos partidos no es un buen registro, pero tampoco es motivo para entrar en pánico. El partido contra Morón, a pesar del sinsabor que produjo, dejó datos alentadores para el futuro. De la sociedad Solis-Montagna ya hemos hablado. Los laterales siempre cumplen, Bonin y Silva ni hablar, la calidad de Giacopuzzi está fuera de discusión, hay variantes en la mitad de la cancha y también en ataque. Algunos arranques de Cuero en el primer tiempo ofrecen indicios de que puede recuperar el nivel que supo tener. Machado aporta velocidad, y Servetto, el derroche de potencia que cualquier equipo necesita. Madryn tiene jugadores de jerarquía. El desafío del entrenador es armar un equipo.

Estas son mis 5 reflexiones:
- Se perdieron dos puntos
Un gol tempranero en la primera llegada al arco adversario y la expulsión de un rival a los 28 minutos del primer tiempo crearon condiciones ideales para Deportivo Madryn. Hubo, después de la segunda incidencia, un tramo del partido en el que el Aurinegro manejó la pelota a voluntad y generó un par de situaciones claras para estirar diferencias en el marcador. Falló en la definición y Morón (un muy buen equipo) encontró la manera de equilibrar el juego y empatar con el penal de Toloza. Madryn pudo haber ganado en el final si Machado, Ortiz y Martínez no le hubiesen errado al arco, pero la sensación que quedó en el estadio es que el empate refleja lo que sucedió en la cancha. Y el sinsabor de los hinchas aurinegros por los dos puntos perdidos en casa.
- Yerros y desacoples
Durante la mayor parte del partido, Madryn tuvo serios problemas para manejar la pelota. Sus jugadores abusaron del pelotazo (con viento a favor, siempre se debe jugar por abajo), y fallaron pases sistemáticamente, sobre todo en la salida y en la mitad de la cancha. Entre los marcadores centrales también se observaron desacoples importantes y falencias notorias por el lado de Ortíz, de flojo desempeño por segundo partido consecutivo.
- Una pequeña sociedad ha nacido
César Luis Menotti instauró la idea de que las pequeñas sociedades en el fútbol pueden cambiar el destino de un equipo. Cristián Díaz lo sabe porque fue entrenado por el técnico campeón del mundo de 1978. En ese camino, haber juntado a Nazareno Solís y Exequiel Montagna para que se encarguen de la creación del fútbol aurinegro parece haber sido un acierto del DT de Madryn. Montagna fue la gran figura del primer tiempo, porque a su buen trato de balón le aportó dinámica, despliegue y dinámica al equipo.
- El destructor
“Vamos a destruirlos porque se portaron mal". La frase pertenece a Franco Fagundez, volante de Deportivo Morón, y fue realizada un par de días antes del partido con Madryn. El ex Estudiantes de Buenos Aires no formaba parte del plantel cuando se produjeron los vibrantes partidos del año anterior, pero claramente quería ganarse al público del “Gallito” con una frase tan “tribunera” como desubicada. El partido fue muy correcto y los jugadores estuvieron a la altura del espectáculo. El único que desentonó fue Fagundez. A los 28 minutos cometió una falta violentísima contra Diego Martínez y fue correctamente expulsado. Al uruguayo, se lo comió el personaje.
- Datos alentadores
Un punto en dos partidos no es un buen registro, pero tampoco es motivo para entrar en pánico. El partido contra Morón, a pesar del sinsabor que produjo, dejó datos alentadores para el futuro. De la sociedad Solis-Montagna ya hemos hablado. Los laterales siempre cumplen, Bonin y Silva ni hablar, la calidad de Giacopuzzi está fuera de discusión, hay variantes en la mitad de la cancha y también en ataque. Algunos arranques de Cuero en el primer tiempo ofrecen indicios de que puede recuperar el nivel que supo tener. Machado aporta velocidad, y Servetto, el derroche de potencia que cualquier equipo necesita. Madryn tiene jugadores de jerarquía. El desafío del entrenador es armar un equipo.