LA NOTA COMPLETA ACÁ
“Acá en Oulu hacen 14 grados bajo cero ahora, cuando la temperatura pasa a bajo cero se pone realmente muy bravo, se nota cualquier aumento o disminución”, explicó en el diálogo con Jornada Radio.
“Estoy más al Norte de Groenlandia, acá se congela absolutamente todo, los lagos, las entradas del mar y se generan bloques de hielo de 40, 50 centímetros por lo menos, entonces taladran esos bloques y arman las piletas de natación en las que estamos compitiendo”, señaló sobre el escenario del también denominado Championship de Aguas Heladas.
“El agua está debajo de 0 grado, en Suecia nadé con una temperatura del agua de -0.5 grado y acá en Finlandia tiene -0.8 grado. Hace tanto frío afuera que el agua se va congelando a medida que vamos nadando. Hay personas que van sacando los pedazos de hielo y escarcha que se van formando para que no nos lastimemos mientras nadamos. A su vez, en los tiempos muertos prenden bombas para que el agua se mueva y no se congele”, dimensionó.

“Estamos en el Mar Báltico y aunque es una tradición, lo hace muy poca gente, las personas que me cruzo en las calles de acá, que no son nadadores, igual creen que soy un loco”, admitió Gregorat Krebs.
“La natación en aguas gélidas está considerada un deporte extremo, de todas maneras hay muchos controles médicos, no es tan simple. Creo que un loco haría otro tipo de locuras, son pocos los locos que se animan a hacer esto sin una preparación, no viajarían a Finlandia o Suecia para hacer una competencia de natación en agua helada”, consideró.
El Glaciar, más calentito
“En su defecto en Argentina tenemos la competencia en el Glaciar Perito Moreno que me permitió clasificar a este Mundial, en la que nadamos en el Lago Argentino, una experiencia increíblemente hermosa también. Aunque no lo creas, el agua es más calentita, está en 2.5, 2.8 grados, y el día más frío hizo 8 grados bajo cero, pero la mayoría de los días la temperatura rondó los 0 grados. Es un nivel mucho más tolerable, acá el nivel de frío no se puede explicar, lo mismo que el dolor que genera en el cuerpo antes de arrancar”, sostuvo.
“La preparación tiene dos partes, la de natación, yo soy un nadador de aguas abiertas, campeón sudamericano de mi categoría, el año pasado en Chile, y nado mucho en pileta como cualquiera. Y después está la parte de la preparación de la temperatura, yo me baño con agua fría todos los días del año y después intento hacer una inmersión en una pileta de crio terapia que tengo directamente en mi casa y un freezer, pongo 40, 50 kilos de hielo, un poco de agua y adentro. Es una preparación mental, hay que llevar la mente a un lugar de soportar el dolor a pesar de esas ganas de querer salir de ahí. Pero aunque no lo crean, tiene una parte de placer que es increíble, lo que se siente después es realmente muy bueno”, aseguró.
“Hoy mi cara no lo demuestra tanto porque tuve un día de competencia muy duro, no estuve a la altura de las circunstancias en comparación a cómo habían salido las cosas en Suecia, donde fue un torneo donde se alinearon todos los planetas”, reconoció.
En efecto, Gregorat venía de ganar siete medallas de oro en Winter Swimming World Cup 2026 de Skellefteå de Suecia.
“Es una de las competencias más tradicionalistas, una de las primeras, pero como está cerca de Finlandia, muchos se guardaron para este torneo, que es un Championship cada dos años y es mucho más multitudinario por tratarse de un Mundial. En Suecia fuimos 100 nadadores y acá somos unos 1.800”, puntualizó.
Desafío mental inexplicable
“Por más que sea otro deporte con reglas distintas, es parecido a la natación convencional en piscina. Hay 25, 50, 100 y 200 metros en crol y pecho, pero además están los 450 metros en crol para los que se necesita autorizaciones, estudios complementarios y un acompañamiento especial, es una prueba de un desafío mental inexplicable, que me toca mañana y tiene una duración de unos 6 minutos. En la pileta no se puede dar la vuelta olímpica ni nado subacuático y la partida es del interior de la pileta. En un momento no sentís las manos, los pies, la cara duele, los pulmones se comprimen, el cuerpo ya no manda sangre a las extremidades para defender los sistemas Digestivo y Nervioso, entonces no responde. Hay muchas personas que cuando terminan los 450 metros no pueden salir del agua o se levantan y se caen, y ni hablar los que no terminan la prueba”, expuso el chubutense con acento cordobés.

“Lo más importante es saber oxigenar bien el cuerpo, pero a veces con la competencia, la adrenalina, el estar con el corazón en la boca, las pulsaciones altísimas, hacen que no todo salga perfecto, sobre todo en las pruebas explosivas como los 200 metros, la temperatura baja mucho”, focalizó.
“Voy a cumplir 38 años, las categorías van de 10 en 10, 30, 40 años… Empecé en esto sin querer, porque soy kinesiólogo, quiropráctico, estudié el Método Wim Hof (busca aumentar la oxigenación, reducir el estrés, mejorar la inmunidad y entrenar la resiliencia mental mediante la exposición controlada), que se los recomiendo a todas las personas y que debería ser una materia obligatoria en las escuelas”, aseveró.
Los resultados acompañan
“Empecé a hacer cruces en pleno invierno, un 9 de julio, una travesía de unos 2 kilómetros, siempre fue invitando amigos, pero nunca se repitieron los nadadores. Y sin querer caía en el Campeonato Argentino de NAF (Nadadores de Agua Fría). Ahí conocí a un muchacho neuquino que me dijo que tenía que ir al Glaciar, que me iba a volar la cabeza, y no se equivocó. Además los resultados acompañaron, porque pude ganar tres medallas de oro, una de plata y otra de bronce en la Súper Final de los 50 Metros Libre con los mejores nadadores del torneo”, destacó.
“Eso me llevó a meterme cada vez más y hoy en día me motivó para hacer esta estupidez, venir a Suecia y Finlandia para nadar bajo cero. En agosto empecé a hacer aguas gélidas, pero ya llevo cinco años en aguas frías”, justificó.
“En Suecia fuimos 13 argentinos y acá en Finlandia somos y unos 25, entre ellos dos chubutenses, Tomás Barrio y Laura Guerreiro. Yo ya me considero cordobés porque hace un montón vivo en Córdoba, más de 20 años. Esos dos están locos en serio”, aludió en tono de broma.
Aguantar el dolor
“Mañana tengo los 50 y los 450 Metros Libre, en los que tratará de llevar una medalla para Argentina. Hoy me quedé afuera del podio de los 200 metros Crol, porque no fue una buena elección haber hecho los 25 metros Mariposa y los 100 Pecho”, admitió.
“En los 200 metros Crol se había hecho de noche, las jornadas son muy largas; nadar al aire libre, con viento, nevando, de noche, más el hielo, no era una buena combinación. Las paredes y el fondo son negros y en la primera vuelta no vi la pared y me llevé puesta la pared, me torcí un dedo que me acomodé después de nadar. Perdí un montón de tiempo, ahora a masticar la bronca y ahora a sacarme toda la mierda que comí hoy y a descansar. La cabeza lo es todo, mantenerse mentalmente cuando querés rendirte, aguantar el dolor. El que más aguanta, el que más sufre es el que más gana. El frío te bloquea absolutamente todo hay momentos en que todo se hace por inercia porque uno está concentrado en sobrevivir”, se sinceró.
Integrante de la selección argentina, Gregorat hubiera querido tener el acompañamiento de su esposa y de su bebé de 17 meses.
“Estoy extrañando mucho a mi hijo, eso se pone más duro”, confesó en el final.

LA NOTA COMPLETA ACÁ
“Acá en Oulu hacen 14 grados bajo cero ahora, cuando la temperatura pasa a bajo cero se pone realmente muy bravo, se nota cualquier aumento o disminución”, explicó en el diálogo con Jornada Radio.
“Estoy más al Norte de Groenlandia, acá se congela absolutamente todo, los lagos, las entradas del mar y se generan bloques de hielo de 40, 50 centímetros por lo menos, entonces taladran esos bloques y arman las piletas de natación en las que estamos compitiendo”, señaló sobre el escenario del también denominado Championship de Aguas Heladas.
“El agua está debajo de 0 grado, en Suecia nadé con una temperatura del agua de -0.5 grado y acá en Finlandia tiene -0.8 grado. Hace tanto frío afuera que el agua se va congelando a medida que vamos nadando. Hay personas que van sacando los pedazos de hielo y escarcha que se van formando para que no nos lastimemos mientras nadamos. A su vez, en los tiempos muertos prenden bombas para que el agua se mueva y no se congele”, dimensionó.

“Estamos en el Mar Báltico y aunque es una tradición, lo hace muy poca gente, las personas que me cruzo en las calles de acá, que no son nadadores, igual creen que soy un loco”, admitió Gregorat Krebs.
“La natación en aguas gélidas está considerada un deporte extremo, de todas maneras hay muchos controles médicos, no es tan simple. Creo que un loco haría otro tipo de locuras, son pocos los locos que se animan a hacer esto sin una preparación, no viajarían a Finlandia o Suecia para hacer una competencia de natación en agua helada”, consideró.
El Glaciar, más calentito
“En su defecto en Argentina tenemos la competencia en el Glaciar Perito Moreno que me permitió clasificar a este Mundial, en la que nadamos en el Lago Argentino, una experiencia increíblemente hermosa también. Aunque no lo creas, el agua es más calentita, está en 2.5, 2.8 grados, y el día más frío hizo 8 grados bajo cero, pero la mayoría de los días la temperatura rondó los 0 grados. Es un nivel mucho más tolerable, acá el nivel de frío no se puede explicar, lo mismo que el dolor que genera en el cuerpo antes de arrancar”, sostuvo.
“La preparación tiene dos partes, la de natación, yo soy un nadador de aguas abiertas, campeón sudamericano de mi categoría, el año pasado en Chile, y nado mucho en pileta como cualquiera. Y después está la parte de la preparación de la temperatura, yo me baño con agua fría todos los días del año y después intento hacer una inmersión en una pileta de crio terapia que tengo directamente en mi casa y un freezer, pongo 40, 50 kilos de hielo, un poco de agua y adentro. Es una preparación mental, hay que llevar la mente a un lugar de soportar el dolor a pesar de esas ganas de querer salir de ahí. Pero aunque no lo crean, tiene una parte de placer que es increíble, lo que se siente después es realmente muy bueno”, aseguró.
“Hoy mi cara no lo demuestra tanto porque tuve un día de competencia muy duro, no estuve a la altura de las circunstancias en comparación a cómo habían salido las cosas en Suecia, donde fue un torneo donde se alinearon todos los planetas”, reconoció.
En efecto, Gregorat venía de ganar siete medallas de oro en Winter Swimming World Cup 2026 de Skellefteå de Suecia.
“Es una de las competencias más tradicionalistas, una de las primeras, pero como está cerca de Finlandia, muchos se guardaron para este torneo, que es un Championship cada dos años y es mucho más multitudinario por tratarse de un Mundial. En Suecia fuimos 100 nadadores y acá somos unos 1.800”, puntualizó.
Desafío mental inexplicable
“Por más que sea otro deporte con reglas distintas, es parecido a la natación convencional en piscina. Hay 25, 50, 100 y 200 metros en crol y pecho, pero además están los 450 metros en crol para los que se necesita autorizaciones, estudios complementarios y un acompañamiento especial, es una prueba de un desafío mental inexplicable, que me toca mañana y tiene una duración de unos 6 minutos. En la pileta no se puede dar la vuelta olímpica ni nado subacuático y la partida es del interior de la pileta. En un momento no sentís las manos, los pies, la cara duele, los pulmones se comprimen, el cuerpo ya no manda sangre a las extremidades para defender los sistemas Digestivo y Nervioso, entonces no responde. Hay muchas personas que cuando terminan los 450 metros no pueden salir del agua o se levantan y se caen, y ni hablar los que no terminan la prueba”, expuso el chubutense con acento cordobés.

“Lo más importante es saber oxigenar bien el cuerpo, pero a veces con la competencia, la adrenalina, el estar con el corazón en la boca, las pulsaciones altísimas, hacen que no todo salga perfecto, sobre todo en las pruebas explosivas como los 200 metros, la temperatura baja mucho”, focalizó.
“Voy a cumplir 38 años, las categorías van de 10 en 10, 30, 40 años… Empecé en esto sin querer, porque soy kinesiólogo, quiropráctico, estudié el Método Wim Hof (busca aumentar la oxigenación, reducir el estrés, mejorar la inmunidad y entrenar la resiliencia mental mediante la exposición controlada), que se los recomiendo a todas las personas y que debería ser una materia obligatoria en las escuelas”, aseveró.
Los resultados acompañan
“Empecé a hacer cruces en pleno invierno, un 9 de julio, una travesía de unos 2 kilómetros, siempre fue invitando amigos, pero nunca se repitieron los nadadores. Y sin querer caía en el Campeonato Argentino de NAF (Nadadores de Agua Fría). Ahí conocí a un muchacho neuquino que me dijo que tenía que ir al Glaciar, que me iba a volar la cabeza, y no se equivocó. Además los resultados acompañaron, porque pude ganar tres medallas de oro, una de plata y otra de bronce en la Súper Final de los 50 Metros Libre con los mejores nadadores del torneo”, destacó.
“Eso me llevó a meterme cada vez más y hoy en día me motivó para hacer esta estupidez, venir a Suecia y Finlandia para nadar bajo cero. En agosto empecé a hacer aguas gélidas, pero ya llevo cinco años en aguas frías”, justificó.
“En Suecia fuimos 13 argentinos y acá en Finlandia somos y unos 25, entre ellos dos chubutenses, Tomás Barrio y Laura Guerreiro. Yo ya me considero cordobés porque hace un montón vivo en Córdoba, más de 20 años. Esos dos están locos en serio”, aludió en tono de broma.
Aguantar el dolor
“Mañana tengo los 50 y los 450 Metros Libre, en los que tratará de llevar una medalla para Argentina. Hoy me quedé afuera del podio de los 200 metros Crol, porque no fue una buena elección haber hecho los 25 metros Mariposa y los 100 Pecho”, admitió.
“En los 200 metros Crol se había hecho de noche, las jornadas son muy largas; nadar al aire libre, con viento, nevando, de noche, más el hielo, no era una buena combinación. Las paredes y el fondo son negros y en la primera vuelta no vi la pared y me llevé puesta la pared, me torcí un dedo que me acomodé después de nadar. Perdí un montón de tiempo, ahora a masticar la bronca y ahora a sacarme toda la mierda que comí hoy y a descansar. La cabeza lo es todo, mantenerse mentalmente cuando querés rendirte, aguantar el dolor. El que más aguanta, el que más sufre es el que más gana. El frío te bloquea absolutamente todo hay momentos en que todo se hace por inercia porque uno está concentrado en sobrevivir”, se sinceró.
Integrante de la selección argentina, Gregorat hubiera querido tener el acompañamiento de su esposa y de su bebé de 17 meses.
“Estoy extrañando mucho a mi hijo, eso se pone más duro”, confesó en el final.