Advierten sobre nuevas formas de control y extorsión en el mundo digital

El avance de la tecnología y la presencia cada vez más fuerte de los dispositivos electrónicos en la vida cotidiana también generaron nuevas formas de violencia y delitos, especialmente en el ámbito digital.

Martín Robertson, fiscal de Esquel.
08 MAR 2026 - 16:55 | Actualizado 08 MAR 2026 - 16:59

Desde el Ministerio Público Fiscal advirtieron que hoy prácticamente no existe investigación judicial que no tenga algún tipo de evidencia digital, y alertaron sobre fenómenos como la violencia telemática, el grooming y las extorsiones con imágenes íntimas.
En diálogo con Jornada Radio, el fiscal de Esquel, Martín Robertson, explicó que gran parte de las causas judiciales actuales incluyen información proveniente de celulares, redes sociales o dispositivos electrónicos.

“Hoy en día es muy raro ver un caso que llegue a juicio sin que tenga al menos una parte de su evidencia que sea digital. Gran parte de nuestra vida transcurre en el mundo digital. Eso tiene enormes ventajas, pero también nos expone a riesgos que antes no existían”, señaló.
El funcionario comparó el impacto de la tecnología con los cambios en la vida cotidiana de las últimas décadas.

“Treinta años atrás quizás teníamos que tomarnos toda una mañana para pagar cuentas. Hoy con el home banking y el débito automático todo es más fácil. Pero esa misma digitalización también abre la puerta a delitos patrimoniales y a situaciones mucho más delicadas, incluso vinculadas con las infancias”, explicó.

Uno de los conceptos que comenzó a aparecer con más fuerza en los últimos años es el de violencia telemática, que se vincula con situaciones de control o manipulación a través de dispositivos electrónicos. Según Robertson, se trata de una modalidad que muchas veces se naturaliza dentro de las relaciones de pareja. “Revisar el celular de la pareja, pedir contraseñas, exigir que envíe ubicaciones o fotos para demostrar dónde está, todo eso es considerado violencia telemática. Muchas mujeres lo naturalizan, pero no tiene nada de normal”, sostuvo.

El fiscal remarcó que este tipo de conductas suelen aparecer acompañadas de otras formas de violencia. “Cuando hablamos de violencia de género, este tipo de control digital muchas veces aparece junto con violencia psicológica o incluso física. El ámbito de libertad de la persona se ve totalmente reducido si cada vez que sale tiene que mandar fotos o explicar dónde está”, advirtió.

Incluso existen casos más extremos. “Hemos visto situaciones donde directamente no les permiten tener celular. Son formas de control que se van sumando a otras situaciones de violencia dentro de la relación”, indicó.

Pornovenganzas y extorsiones

Otro fenómeno que preocupa es la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento o las extorsiones para evitar su publicación, lo que popularmente se conoce como pornovenganza. Aunque en términos estadísticos no es el delito más frecuente en la región, Robertson explicó que sus consecuencias pueden ser muy graves para las víctimas. “Son casos en los que una persona confía en otra y le envía imágenes íntimas. Después esa persona le exige dinero para no divulgarlas. El daño que esto genera en la vida de la víctima es enorme y muchas veces imposible de dimensionar”, afirmó.

En algunos casos incluso se vincula con delitos más graves. “Hay situaciones de grooming donde el agresor exige material íntimo y luego ese contenido termina formando parte de redes que comercializan material de abuso sexual infantil”, señaló.
El fiscal Robertson también alertó sobre los peligros que enfrentan niños y adolescentes en el mundo digital, especialmente cuando navegan sin acompañamiento adulto. “En la vida real nosotros enseñamos a nuestros hijos durante años a cruzar la calle o a no hablar con extraños. En Internet muchas veces salen solos y aprenden por su cuenta. Y los riesgos pueden ser incluso mayores que en la calle”, explicó.

“Un chico puede darse cuenta si un adulto extraño se le acerca en la calle. Pero en Internet un adulto puede hacerse pasar por un niño y el adolescente no tiene forma de advertirlo”. Por ese motivo, desde la fiscalía trabajan en programas de prevención en escuelas, buscando que docentes, familias y estudiantes comprendan los riesgos que existen en el entorno digital.

En paralelo al crecimiento de estos delitos, el Ministerio Público Fiscal comenzó a incorporar herramientas tecnológicas para mejorar las investigaciones. Una de ellas es el llamado software espejo, desarrollado por el equipo multidisciplinario de la Procuración. “Nos permite copiar la información de un teléfono para que tenga validez como evidencia judicial sin necesidad de secuestrar el celular de la víctima”, explicó Robertson.

“Antes el procedimiento era mucho más engorroso y muchas veces había que secuestrar el teléfono de la víctima. Imagínense lo que implica entregar el celular con toda la información personal que tiene. Con esta herramienta la persona puede ver lo que se está copiando y decidir qué información es relevante para la causa”.

Finalmente, el fiscal señaló que también se avanza en la implementación de nuevas leyes vinculadas al ciberdelito, que ampliarán las facultades de investigación de la justicia. “La vida digital hoy forma parte de la vida real. Por eso es fundamental trabajar no solo en la investigación, sino sobre todo en la prevención y en la concientización de las familias”, concluyó.

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Martín Robertson, fiscal de Esquel.
08 MAR 2026 - 16:55

Desde el Ministerio Público Fiscal advirtieron que hoy prácticamente no existe investigación judicial que no tenga algún tipo de evidencia digital, y alertaron sobre fenómenos como la violencia telemática, el grooming y las extorsiones con imágenes íntimas.
En diálogo con Jornada Radio, el fiscal de Esquel, Martín Robertson, explicó que gran parte de las causas judiciales actuales incluyen información proveniente de celulares, redes sociales o dispositivos electrónicos.

“Hoy en día es muy raro ver un caso que llegue a juicio sin que tenga al menos una parte de su evidencia que sea digital. Gran parte de nuestra vida transcurre en el mundo digital. Eso tiene enormes ventajas, pero también nos expone a riesgos que antes no existían”, señaló.
El funcionario comparó el impacto de la tecnología con los cambios en la vida cotidiana de las últimas décadas.

“Treinta años atrás quizás teníamos que tomarnos toda una mañana para pagar cuentas. Hoy con el home banking y el débito automático todo es más fácil. Pero esa misma digitalización también abre la puerta a delitos patrimoniales y a situaciones mucho más delicadas, incluso vinculadas con las infancias”, explicó.

Uno de los conceptos que comenzó a aparecer con más fuerza en los últimos años es el de violencia telemática, que se vincula con situaciones de control o manipulación a través de dispositivos electrónicos. Según Robertson, se trata de una modalidad que muchas veces se naturaliza dentro de las relaciones de pareja. “Revisar el celular de la pareja, pedir contraseñas, exigir que envíe ubicaciones o fotos para demostrar dónde está, todo eso es considerado violencia telemática. Muchas mujeres lo naturalizan, pero no tiene nada de normal”, sostuvo.

El fiscal remarcó que este tipo de conductas suelen aparecer acompañadas de otras formas de violencia. “Cuando hablamos de violencia de género, este tipo de control digital muchas veces aparece junto con violencia psicológica o incluso física. El ámbito de libertad de la persona se ve totalmente reducido si cada vez que sale tiene que mandar fotos o explicar dónde está”, advirtió.

Incluso existen casos más extremos. “Hemos visto situaciones donde directamente no les permiten tener celular. Son formas de control que se van sumando a otras situaciones de violencia dentro de la relación”, indicó.

Pornovenganzas y extorsiones

Otro fenómeno que preocupa es la difusión de imágenes íntimas sin consentimiento o las extorsiones para evitar su publicación, lo que popularmente se conoce como pornovenganza. Aunque en términos estadísticos no es el delito más frecuente en la región, Robertson explicó que sus consecuencias pueden ser muy graves para las víctimas. “Son casos en los que una persona confía en otra y le envía imágenes íntimas. Después esa persona le exige dinero para no divulgarlas. El daño que esto genera en la vida de la víctima es enorme y muchas veces imposible de dimensionar”, afirmó.

En algunos casos incluso se vincula con delitos más graves. “Hay situaciones de grooming donde el agresor exige material íntimo y luego ese contenido termina formando parte de redes que comercializan material de abuso sexual infantil”, señaló.
El fiscal Robertson también alertó sobre los peligros que enfrentan niños y adolescentes en el mundo digital, especialmente cuando navegan sin acompañamiento adulto. “En la vida real nosotros enseñamos a nuestros hijos durante años a cruzar la calle o a no hablar con extraños. En Internet muchas veces salen solos y aprenden por su cuenta. Y los riesgos pueden ser incluso mayores que en la calle”, explicó.

“Un chico puede darse cuenta si un adulto extraño se le acerca en la calle. Pero en Internet un adulto puede hacerse pasar por un niño y el adolescente no tiene forma de advertirlo”. Por ese motivo, desde la fiscalía trabajan en programas de prevención en escuelas, buscando que docentes, familias y estudiantes comprendan los riesgos que existen en el entorno digital.

En paralelo al crecimiento de estos delitos, el Ministerio Público Fiscal comenzó a incorporar herramientas tecnológicas para mejorar las investigaciones. Una de ellas es el llamado software espejo, desarrollado por el equipo multidisciplinario de la Procuración. “Nos permite copiar la información de un teléfono para que tenga validez como evidencia judicial sin necesidad de secuestrar el celular de la víctima”, explicó Robertson.

“Antes el procedimiento era mucho más engorroso y muchas veces había que secuestrar el teléfono de la víctima. Imagínense lo que implica entregar el celular con toda la información personal que tiene. Con esta herramienta la persona puede ver lo que se está copiando y decidir qué información es relevante para la causa”.

Finalmente, el fiscal señaló que también se avanza en la implementación de nuevas leyes vinculadas al ciberdelito, que ampliarán las facultades de investigación de la justicia. “La vida digital hoy forma parte de la vida real. Por eso es fundamental trabajar no solo en la investigación, sino sobre todo en la prevención y en la concientización de las familias”, concluyó.