William Scull, el boxeador cubano que comenzó a proyectarse al boxeo profesional desde Trelew, de la mano de su compatriota Franklin Aldama y del reconocido profesor Ruperto Peto Ruiz, volvió a la ciudad para visitar a su hijo Junior, de seis años, que comenzó la escuela primaria.
Scull viene de una dura derrota por nocaut en el 12° y último round ante el inglés Jacob Bank, el 31 de enero pasado en Kolding (Dinamarca), en su primera pelea en el ámbito de la Organización Mundial de Boxeo. El árbitro detuvo el pleito en ese último asalto entendiendo que Scull ya no ofrecía respuestas ante el castigo de su rival.
A esa derrota le precedió otro traspié, aunque mucho más trascendente y sustancioso en la bolsa, frente al icónico mexicano Canelo Álvarez, el 3 de mayo del año pasado en Riad, la capital de Arabia Saudita, aunque por puntos, en un combate unificatorio.
“Contento por estar aquí en la zona, visitar a la gente que me quiere, a ustedes que me siguen apoyando y saben que con Peto (Ruiz) -su preparador físico- es como si fuera mi padre, tenemos una relación de padre e hijo”, aseguró Scull.

“Ahora estamos en un tiempo de pausa, mirando otros horizontes, estamos bien, con la familia, y aunque no tenemos fecha todavía, hay un nuevo proyecto para peleas en Inglaterra y en Estados Unidos”, destacó sobre el vínculo con la promotora Boxxer, que contiene a otro supermediano famoso, el inglés Chris Eubank Jr.
“Vamos a seguir trabajando en súper mediano, aunque dependerá de las ofertas que tengamos en la mesa de negociaciones, iremos viendo que es lo que hay, pero buscaremos un título mundial por la OMB. Nosotros lo veníamos haciendo por la Federación Internacional (IBF)”, replanteó.
“La división es cómo que necesita un dueño, la pelea con Canelo fue una experiencia muy linda y todavía tengo para dar mucho más. Seguiremos en España, en Mallorca, aunque siempre de la mano de Peto Ruiz. Con Franklin (Aldama) terminamos bien, pero el cogió su propio proyecto y yo sigo mi camino”, sentenció en el final sobre su desvinculación con el entrenador cubano con el que construyó su proyección internacional.

William Scull, el boxeador cubano que comenzó a proyectarse al boxeo profesional desde Trelew, de la mano de su compatriota Franklin Aldama y del reconocido profesor Ruperto Peto Ruiz, volvió a la ciudad para visitar a su hijo Junior, de seis años, que comenzó la escuela primaria.
Scull viene de una dura derrota por nocaut en el 12° y último round ante el inglés Jacob Bank, el 31 de enero pasado en Kolding (Dinamarca), en su primera pelea en el ámbito de la Organización Mundial de Boxeo. El árbitro detuvo el pleito en ese último asalto entendiendo que Scull ya no ofrecía respuestas ante el castigo de su rival.
A esa derrota le precedió otro traspié, aunque mucho más trascendente y sustancioso en la bolsa, frente al icónico mexicano Canelo Álvarez, el 3 de mayo del año pasado en Riad, la capital de Arabia Saudita, aunque por puntos, en un combate unificatorio.
“Contento por estar aquí en la zona, visitar a la gente que me quiere, a ustedes que me siguen apoyando y saben que con Peto (Ruiz) -su preparador físico- es como si fuera mi padre, tenemos una relación de padre e hijo”, aseguró Scull.

“Ahora estamos en un tiempo de pausa, mirando otros horizontes, estamos bien, con la familia, y aunque no tenemos fecha todavía, hay un nuevo proyecto para peleas en Inglaterra y en Estados Unidos”, destacó sobre el vínculo con la promotora Boxxer, que contiene a otro supermediano famoso, el inglés Chris Eubank Jr.
“Vamos a seguir trabajando en súper mediano, aunque dependerá de las ofertas que tengamos en la mesa de negociaciones, iremos viendo que es lo que hay, pero buscaremos un título mundial por la OMB. Nosotros lo veníamos haciendo por la Federación Internacional (IBF)”, replanteó.
“La división es cómo que necesita un dueño, la pelea con Canelo fue una experiencia muy linda y todavía tengo para dar mucho más. Seguiremos en España, en Mallorca, aunque siempre de la mano de Peto Ruiz. Con Franklin (Aldama) terminamos bien, pero el cogió su propio proyecto y yo sigo mi camino”, sentenció en el final sobre su desvinculación con el entrenador cubano con el que construyó su proyección internacional.