La Dirección de Fauna Silvestre y la Red de Fauna Costera de Chubut mantienen un operativo de monitoreo en Isla Escondida tras detectarse una hembra juvenil de elefante marino con un filamento lacerante de material desconocido alrededor del cuello, que podría tratarse de un suncho de polipropileno.
El ejemplar había sido marcado con una caravana plástica en la aleta caudal a fines de octubre de 2024, cuando aún era una cachorra destetada, en el marco de estudios morfométricos que se realizan sobre la especie. La advertencia fue realizada por la Dra. Elena Eder, integrante del equipo de investigación del proyecto, quien dio aviso a la Red de Fauna Costera gracias a la colaboración de guías de turismo locales que frecuentan el área y aportan información clave para localizar al animal y poder retirar el filamento.
Según explicó la investigadora, se trata de un juvenil de aproximadamente 1 año y medio que regresó a la costa tras superar la etapa de mayor mortalidad para su clase etaria: el primer viaje migratorio de alimentación en el mar. “Este dato resulta especialmente valioso como indicador del éxito reproductivo de las hembras adultas, particularmente luego del episodio de mortalidad masiva causado por gripe aviar que afectó a la colonia durante la temporada 2023”, señaló.
En la imagen difundida, el animal presenta un avanzado estado de muda de piel. Los juveniles de esta edad suelen arribar a la costa principalmente en noviembre para realizar este proceso, aunque algunos individuos pueden adelantarse o retrasarse dentro de la temporada de muda, que se extiende entre noviembre y marzo.
La permanencia en tierra varía según el tamaño corporal: mientras los adultos y subadultos pueden permanecer cerca de un mes, los juveniles suelen completar la muda en menos tiempo. Durante este período los animales permanecen en ayuno y, una vez finalizado el proceso, necesitan regresar al mar para alimentarse y recuperar energía.
Los especialistas señalan que, si bien esta podría ser la situación del ejemplar observado, los elefantes marinos también pueden acercarse a la costa para descansar brevemente fuera de su cronograma habitual, por lo que el margen de tiempo para intervenir en estos casos suele ser reducido.
Tras el último recorrido realizado por la costa de Isla Escondida no se registraron animales en el área. Sin embargo, el monitoreo continuará durante la próxima semana con el objetivo de ubicar al ejemplar.
Desde los equipos técnicos advirtieron que este tipo de situaciones vuelve a poner en evidencia una problemática recurrente para la fauna costera: la presencia de residuos de origen humano en el ambiente y la necesidad urgente de mejorar su gestión para evitar riesgos para la vida silvestre.

La Dirección de Fauna Silvestre y la Red de Fauna Costera de Chubut mantienen un operativo de monitoreo en Isla Escondida tras detectarse una hembra juvenil de elefante marino con un filamento lacerante de material desconocido alrededor del cuello, que podría tratarse de un suncho de polipropileno.
El ejemplar había sido marcado con una caravana plástica en la aleta caudal a fines de octubre de 2024, cuando aún era una cachorra destetada, en el marco de estudios morfométricos que se realizan sobre la especie. La advertencia fue realizada por la Dra. Elena Eder, integrante del equipo de investigación del proyecto, quien dio aviso a la Red de Fauna Costera gracias a la colaboración de guías de turismo locales que frecuentan el área y aportan información clave para localizar al animal y poder retirar el filamento.
Según explicó la investigadora, se trata de un juvenil de aproximadamente 1 año y medio que regresó a la costa tras superar la etapa de mayor mortalidad para su clase etaria: el primer viaje migratorio de alimentación en el mar. “Este dato resulta especialmente valioso como indicador del éxito reproductivo de las hembras adultas, particularmente luego del episodio de mortalidad masiva causado por gripe aviar que afectó a la colonia durante la temporada 2023”, señaló.
En la imagen difundida, el animal presenta un avanzado estado de muda de piel. Los juveniles de esta edad suelen arribar a la costa principalmente en noviembre para realizar este proceso, aunque algunos individuos pueden adelantarse o retrasarse dentro de la temporada de muda, que se extiende entre noviembre y marzo.
La permanencia en tierra varía según el tamaño corporal: mientras los adultos y subadultos pueden permanecer cerca de un mes, los juveniles suelen completar la muda en menos tiempo. Durante este período los animales permanecen en ayuno y, una vez finalizado el proceso, necesitan regresar al mar para alimentarse y recuperar energía.
Los especialistas señalan que, si bien esta podría ser la situación del ejemplar observado, los elefantes marinos también pueden acercarse a la costa para descansar brevemente fuera de su cronograma habitual, por lo que el margen de tiempo para intervenir en estos casos suele ser reducido.
Tras el último recorrido realizado por la costa de Isla Escondida no se registraron animales en el área. Sin embargo, el monitoreo continuará durante la próxima semana con el objetivo de ubicar al ejemplar.
Desde los equipos técnicos advirtieron que este tipo de situaciones vuelve a poner en evidencia una problemática recurrente para la fauna costera: la presencia de residuos de origen humano en el ambiente y la necesidad urgente de mejorar su gestión para evitar riesgos para la vida silvestre.