Estas son mis reflexiones:
- Victoria y alivio
Madryn necesitaba ganar con imperiosa necesidad y lo logró de manera contundente, frente a un rival que también llegaba al Abel Sastre desesperado por conseguir los primeros puntos en el torneo. El triunfo es un alivio para Cristian Díaz y sus dirigidos, pero debería provocar también una inyección de confianza e impactar favorablemente en el nivel de juego de los jugadores. Se sabe que las victorias alimentan el espíritu y potencian la evolución del equipo.
- Diferencia exagerada
Madryn ganó 3 a 0 pero el resultado no refleja lo que ocurrió en el campo de juego. En los dos tiempos, la visita tuvo clarísimas situaciones para marcar, pero la falta de puntería más un par de intervenciones milagrosas de Gutiérrez Arango en el primer tiempo y las atajadas notables de Yair Bonnin en la segunda mitad, mantuvieron el arco aurinegro en cero. Estudiantes de Buenos Aires generó momentos de buen fútbol, pero la falta de jerarquía en la zona de definición y los gruesos errores de concentración en defensa tumbaron sus chances de recuperación.
- La jerarquía de Meli
Lo dijimos en la transmisión de Jornada Radio. Tuvimos la sensación de que el mediocampista que corría con la camiseta de Madryn de un lado al otro de la cancha era el volante de Boca o de Colón de Santa Fe en sus mejores años. Meli fue la figura de Madryn porque cumplió con creces en todas las facetas del juego. Preciso para cortar, lúcido para habilitar a sus compañeros y con don de mando para liderar a su equipo en cancha. Claramente, es un jugador que vino para dejar su sello de calidad en el Aurinegro.
- Puntos altos
Meli fue el punto más alto del rendimiento aurinegro, pero estuvo bien acompañado en la mitad de la cancha por Calleros, que además fue el autor de la primera conquista del equipo. Las otras grandes figuras fueron Bonnin y Gutiérrez Arango. El arquero mantuvo su nivel superlativo con varias intervenciones magníficas y el defensor colombiano salió a jugar como si fuera una final. Firme de arriba y de abajo, aguerrido en el mano a mano y concentrado para anticipar a sus rivales, se ganó los aplausos de todo el estadio. El otro punto alto del equipo fue la ejecución de las jugadas de pelota parada, que hicieron la diferencia en el partido. Tener a un lanzador como Solís es una bendición, pero se percibe claramente que hay un trabajo táctico detrás, hay recorridos marcados, bloqueos y variantes que rompen a la defensa rival.
- Las dudas del fondo
A Madryn le llegaron mucho y de no ser por Bonnin y la falta de contundencia de los delanteros de Estudiantes, el resultado hubiese sido otro. Cosi, el reemplazante de Sosa en el lateral derecho, se lució cuando pasó al ataque, pero tuvo muchos problemas en la marca. Por el otro costado, Ayala no mostró estar por encima del nivel de Martínez, que quedó en el banco. La dinámica de Estudiantes, especialmente cuando la pelota pasaba por los pies de Correa, fue un problema sin solución para el local, durante gran parte del partido. Si Madryn pretende consolidar su recuperación, deberá trabajar muy duro para corregir las falencias señaladas. Equipos de mayor jerarquía no perdonan y castigan esos errores.

Estas son mis reflexiones:
- Victoria y alivio
Madryn necesitaba ganar con imperiosa necesidad y lo logró de manera contundente, frente a un rival que también llegaba al Abel Sastre desesperado por conseguir los primeros puntos en el torneo. El triunfo es un alivio para Cristian Díaz y sus dirigidos, pero debería provocar también una inyección de confianza e impactar favorablemente en el nivel de juego de los jugadores. Se sabe que las victorias alimentan el espíritu y potencian la evolución del equipo.
- Diferencia exagerada
Madryn ganó 3 a 0 pero el resultado no refleja lo que ocurrió en el campo de juego. En los dos tiempos, la visita tuvo clarísimas situaciones para marcar, pero la falta de puntería más un par de intervenciones milagrosas de Gutiérrez Arango en el primer tiempo y las atajadas notables de Yair Bonnin en la segunda mitad, mantuvieron el arco aurinegro en cero. Estudiantes de Buenos Aires generó momentos de buen fútbol, pero la falta de jerarquía en la zona de definición y los gruesos errores de concentración en defensa tumbaron sus chances de recuperación.
- La jerarquía de Meli
Lo dijimos en la transmisión de Jornada Radio. Tuvimos la sensación de que el mediocampista que corría con la camiseta de Madryn de un lado al otro de la cancha era el volante de Boca o de Colón de Santa Fe en sus mejores años. Meli fue la figura de Madryn porque cumplió con creces en todas las facetas del juego. Preciso para cortar, lúcido para habilitar a sus compañeros y con don de mando para liderar a su equipo en cancha. Claramente, es un jugador que vino para dejar su sello de calidad en el Aurinegro.
- Puntos altos
Meli fue el punto más alto del rendimiento aurinegro, pero estuvo bien acompañado en la mitad de la cancha por Calleros, que además fue el autor de la primera conquista del equipo. Las otras grandes figuras fueron Bonnin y Gutiérrez Arango. El arquero mantuvo su nivel superlativo con varias intervenciones magníficas y el defensor colombiano salió a jugar como si fuera una final. Firme de arriba y de abajo, aguerrido en el mano a mano y concentrado para anticipar a sus rivales, se ganó los aplausos de todo el estadio. El otro punto alto del equipo fue la ejecución de las jugadas de pelota parada, que hicieron la diferencia en el partido. Tener a un lanzador como Solís es una bendición, pero se percibe claramente que hay un trabajo táctico detrás, hay recorridos marcados, bloqueos y variantes que rompen a la defensa rival.
- Las dudas del fondo
A Madryn le llegaron mucho y de no ser por Bonnin y la falta de contundencia de los delanteros de Estudiantes, el resultado hubiese sido otro. Cosi, el reemplazante de Sosa en el lateral derecho, se lució cuando pasó al ataque, pero tuvo muchos problemas en la marca. Por el otro costado, Ayala no mostró estar por encima del nivel de Martínez, que quedó en el banco. La dinámica de Estudiantes, especialmente cuando la pelota pasaba por los pies de Correa, fue un problema sin solución para el local, durante gran parte del partido. Si Madryn pretende consolidar su recuperación, deberá trabajar muy duro para corregir las falencias señaladas. Equipos de mayor jerarquía no perdonan y castigan esos errores.