El tiburón gatopardo es una especie emblemática de las aguas patagónicas y su preservación ocupa un lugar central en la agenda ambiental. La provincia de Chubut lo declaró Monumento Natural el año pasado mediante una ley que prohíbe su faenamiento y exige que sea devuelto al mar con vida. Nacho Gutiérrez, integrante del área de conservación del Proyecto Patagonia Azul, subraya que todos los trabajos y las normativas buscan garantizar la supervivencia de la especie en la región.
Para identificar a este escualo en las playas chubutenses hay que prestar atención a una característica inconfundible. El especialista detalla que es el único tiburón de toda la zona costera que tiene siete branquias. A esto se suma una coloración grisácea con manchas oscuras y una fisonomía de gran tamaño con la cabeza y la boca bien redondeadas.
Hábitos y alimentación en el Mar Argentino

"Son de las pocas especies de tiburones que pueden alimentarse también de mamíferos marinos y no solo de peces e invertebrados", explica Gutiérrez. Además de esta dieta variada a lo largo de su desarrollo reproductivo, se sabe también que la especie aprovecha la comida muerta en descomposición gracias a sus hábitos carroñeros.
Marcas para rastrear el recorrido

El objetivo principal de este marcaje es recuperar información precisa si el animal vuelve a ser pescado en el futuro. Gutiérrez señala que, a partir de ese momento, cuentan con un registro inicial del ejemplar. Luego cruzan esos datos con la información que aportan quienes frecuentan habitualmente el mar.
La ciencia ciudadana en acción
El éxito del seguimiento depende de la colaboración comunitaria para llenar los grandes vacíos de información sobre la estacionalidad y las migraciones de los tiburones en el Atlántico suroccidental. Si un pescador saca un gatopardo con una de estas marcas plásticas, el protocolo pide anotar el número de identificación, la fecha, la hora y la playa exacta en que fue pescado. También es de gran utilidad aportar una foto y la mayor cantidad de características posibles del animal, antes de devolverlo al mar y reportarlo al contacto indicado.

Avances en la protección de la especie
El llamado a proteger a esta especie amenazada comienza a dar resultados concretos en los torneos más convocantes de Chubut. Durante la última edición de la Fiesta del Salmón, la organización estableció por primera vez la obligación de devolver al mar a todos los tiburones pescados durante la competencia.
Esta medida marca un antecedente clave en la concientización del sector pesquero deportivo. Gutiérrez resalta la necesidad de que los aficionados sigan reportando los hallazgos y liberando los ejemplares. El especialista confía en que, con el compromiso de todos los actores costeros, se lograrán tomar decisiones asertivas para asegurar la supervivencia del tiburón gatopardo a largo plazo.
Link para sumarse al nuevo canal de difusión de noticias ambientales, científicas y de turismo de la Patagonia. Todas de libre publicación:
https://whatsapp.com/channel/0029VbCHctjHQbS54K0VSv3m

El tiburón gatopardo es una especie emblemática de las aguas patagónicas y su preservación ocupa un lugar central en la agenda ambiental. La provincia de Chubut lo declaró Monumento Natural el año pasado mediante una ley que prohíbe su faenamiento y exige que sea devuelto al mar con vida. Nacho Gutiérrez, integrante del área de conservación del Proyecto Patagonia Azul, subraya que todos los trabajos y las normativas buscan garantizar la supervivencia de la especie en la región.
Para identificar a este escualo en las playas chubutenses hay que prestar atención a una característica inconfundible. El especialista detalla que es el único tiburón de toda la zona costera que tiene siete branquias. A esto se suma una coloración grisácea con manchas oscuras y una fisonomía de gran tamaño con la cabeza y la boca bien redondeadas.
Hábitos y alimentación en el Mar Argentino

"Son de las pocas especies de tiburones que pueden alimentarse también de mamíferos marinos y no solo de peces e invertebrados", explica Gutiérrez. Además de esta dieta variada a lo largo de su desarrollo reproductivo, se sabe también que la especie aprovecha la comida muerta en descomposición gracias a sus hábitos carroñeros.
Marcas para rastrear el recorrido

El objetivo principal de este marcaje es recuperar información precisa si el animal vuelve a ser pescado en el futuro. Gutiérrez señala que, a partir de ese momento, cuentan con un registro inicial del ejemplar. Luego cruzan esos datos con la información que aportan quienes frecuentan habitualmente el mar.
La ciencia ciudadana en acción
El éxito del seguimiento depende de la colaboración comunitaria para llenar los grandes vacíos de información sobre la estacionalidad y las migraciones de los tiburones en el Atlántico suroccidental. Si un pescador saca un gatopardo con una de estas marcas plásticas, el protocolo pide anotar el número de identificación, la fecha, la hora y la playa exacta en que fue pescado. También es de gran utilidad aportar una foto y la mayor cantidad de características posibles del animal, antes de devolverlo al mar y reportarlo al contacto indicado.

Avances en la protección de la especie
El llamado a proteger a esta especie amenazada comienza a dar resultados concretos en los torneos más convocantes de Chubut. Durante la última edición de la Fiesta del Salmón, la organización estableció por primera vez la obligación de devolver al mar a todos los tiburones pescados durante la competencia.
Esta medida marca un antecedente clave en la concientización del sector pesquero deportivo. Gutiérrez resalta la necesidad de que los aficionados sigan reportando los hallazgos y liberando los ejemplares. El especialista confía en que, con el compromiso de todos los actores costeros, se lograrán tomar decisiones asertivas para asegurar la supervivencia del tiburón gatopardo a largo plazo.
Link para sumarse al nuevo canal de difusión de noticias ambientales, científicas y de turismo de la Patagonia. Todas de libre publicación:
https://whatsapp.com/channel/0029VbCHctjHQbS54K0VSv3m