Crece la preocupación de la comunidad educativa de la Escuela “23 de marzo” Nº 7722 de barrio Buenos Aires de Esquel, ante las fallas de la estructura edilicia. Familias de alumnos que concurren al establecimiento autoconvocada, manifestaron a través de un video que circula en las redes.
Exigen al gobernador Ignacio Torres; al ministro de Educación, José Luis Punta; a la supervisora técnica Florencia Rivichini; al director regional de Obras Públicas, Gabriel Palma; a los supervisores nivel secundario de la Región III; al intendente Matías Taccetta; al Concejo Deliberante y a todas las autoridades competentes, de acompañar, garantizar y dar “respuestas concretas y reales a la situación que atraviesa nuestra escuela”.
Remarcaron que se requiere un estudio estructural del edificio, dado que el 10 de noviembre del año pasado, hubo un desprendimiento de mampostería en la biblioteca, mientras se encontraban allí alumnos del turno tarde. “Consideramos que no se han hecho las revisiones necesarias para afirmar que el edificio no se encuentra en peligro de derrumbe, o de que se desprenda parte del mismo”.
Antecedentes
Una mamá de alumnos de la institución, Valeria Lombardelli, sostuvo que se ven en la obligación de salir a reclamar, debido a la inacción de las autoridades, que es alarmante, y recordó que comenzaron a movilizarse en noviembre del año pasado, cuando se sintió un estruendo en el sector de la biblioteca del edificio, y se puso en marcha un protocolo con la autorización del sistema de educación, para proceder a la evacuación.
Ante el episodio, asistieron representantes de Educación y de la Delegación de Obras Públicas, y se decidió realizar un estudio estructural de la escuela, agregando la señora Lombardelli que hace bastante tiempo que el edificio presenta grietas, problema que se va agravando con paredes rasgadas de un lado y el otro, vidrios que estallan y aberturas fuera de escuadra, que son signos de alarma y preocupa.
Notas a todos
Este año empezaron a tomar medidas formales, y remitieron notas a Supervisión de Escuelas, al gobernador “Nacho” Torres, a la Delegación de Escuelas a través de la ATECh, como también impusieron de la situación al intendente Matías Taccetta, y al Concejo Deliberante le pidieron una reunión para informar el panorama.
A su vez -siguió Valeria Lombardelli-, reunieron documentación facilitada por las autoridades de la escuela, relacionada con la problemática, incluida el envío de Obras Públicas de un ingeniero días después de lo sucedido en noviembre del 2025, tras lo cual se habilitó el edificio para las actividades, con una inspección a la vez de Camuzzi Gas del Sur. En un acta quedó asentado que se permitía el funcionamiento institucional con clases, pero con recomendación de hacer un seguimiento, y un estudio estructural.
Para concretar dicho estudio, en diciembre del 2025 se colocaron elementos testigo en las grietas, con presencia de alguien una vez por semana para verificar cómo sigue la parte edilicia, pero la escuela no recibe esa información, porque no va nadie.
La prioridad
La madre de dos alumnos del establecimiento recordó que la construcción está en un terreno mallinoso, con el antecedente que en 1990 aproximadamente, un barrio de 125 viviendas de ese sector, debió ser demolido por el problema del suelo. Recalcó que “los padres tenemos como prioridad garantizar la seguridad de nuestros hijos, y de la comunidad educativa en general”, aunque no encuentran una respuesta de preocupación del Gobierno y de todas las autoridades, cuando las fisuras edilicias están a la vista.
Lombardelli afirmó que no quieren ser alarmista, pero necesitan saber el grado de riesgo que hay en la estructura para el normal desarrollo de las actividades, teniendo en cuenta el derrumbe de mampostería meses atrás.
Crece la preocupación de la comunidad educativa de la Escuela “23 de marzo” Nº 7722 de barrio Buenos Aires de Esquel, ante las fallas de la estructura edilicia. Familias de alumnos que concurren al establecimiento autoconvocada, manifestaron a través de un video que circula en las redes.
Exigen al gobernador Ignacio Torres; al ministro de Educación, José Luis Punta; a la supervisora técnica Florencia Rivichini; al director regional de Obras Públicas, Gabriel Palma; a los supervisores nivel secundario de la Región III; al intendente Matías Taccetta; al Concejo Deliberante y a todas las autoridades competentes, de acompañar, garantizar y dar “respuestas concretas y reales a la situación que atraviesa nuestra escuela”.
Remarcaron que se requiere un estudio estructural del edificio, dado que el 10 de noviembre del año pasado, hubo un desprendimiento de mampostería en la biblioteca, mientras se encontraban allí alumnos del turno tarde. “Consideramos que no se han hecho las revisiones necesarias para afirmar que el edificio no se encuentra en peligro de derrumbe, o de que se desprenda parte del mismo”.
Antecedentes
Una mamá de alumnos de la institución, Valeria Lombardelli, sostuvo que se ven en la obligación de salir a reclamar, debido a la inacción de las autoridades, que es alarmante, y recordó que comenzaron a movilizarse en noviembre del año pasado, cuando se sintió un estruendo en el sector de la biblioteca del edificio, y se puso en marcha un protocolo con la autorización del sistema de educación, para proceder a la evacuación.
Ante el episodio, asistieron representantes de Educación y de la Delegación de Obras Públicas, y se decidió realizar un estudio estructural de la escuela, agregando la señora Lombardelli que hace bastante tiempo que el edificio presenta grietas, problema que se va agravando con paredes rasgadas de un lado y el otro, vidrios que estallan y aberturas fuera de escuadra, que son signos de alarma y preocupa.
Notas a todos
Este año empezaron a tomar medidas formales, y remitieron notas a Supervisión de Escuelas, al gobernador “Nacho” Torres, a la Delegación de Escuelas a través de la ATECh, como también impusieron de la situación al intendente Matías Taccetta, y al Concejo Deliberante le pidieron una reunión para informar el panorama.
A su vez -siguió Valeria Lombardelli-, reunieron documentación facilitada por las autoridades de la escuela, relacionada con la problemática, incluida el envío de Obras Públicas de un ingeniero días después de lo sucedido en noviembre del 2025, tras lo cual se habilitó el edificio para las actividades, con una inspección a la vez de Camuzzi Gas del Sur. En un acta quedó asentado que se permitía el funcionamiento institucional con clases, pero con recomendación de hacer un seguimiento, y un estudio estructural.
Para concretar dicho estudio, en diciembre del 2025 se colocaron elementos testigo en las grietas, con presencia de alguien una vez por semana para verificar cómo sigue la parte edilicia, pero la escuela no recibe esa información, porque no va nadie.
La prioridad
La madre de dos alumnos del establecimiento recordó que la construcción está en un terreno mallinoso, con el antecedente que en 1990 aproximadamente, un barrio de 125 viviendas de ese sector, debió ser demolido por el problema del suelo. Recalcó que “los padres tenemos como prioridad garantizar la seguridad de nuestros hijos, y de la comunidad educativa en general”, aunque no encuentran una respuesta de preocupación del Gobierno y de todas las autoridades, cuando las fisuras edilicias están a la vista.
Lombardelli afirmó que no quieren ser alarmista, pero necesitan saber el grado de riesgo que hay en la estructura para el normal desarrollo de las actividades, teniendo en cuenta el derrumbe de mampostería meses atrás.