“La reforma habilita la minería en zonas glaciares y periglaciares”

El especialista en glaciares Lucas Ruiz Martínez, advirtió sobre los alcances de la modificación de la Ley de Glaciares en Argentina y alerta sobre sus posibles impactos en el sistema hídrico.

18 ABR 2026 - 13:45 | Actualizado 18 ABR 2026 - 15:14

La reciente reforma de la Ley de Glaciares en Argentina volvió a encender el debate sobre el equilibrio entre desarrollo económico y protección ambiental. El especialista en glaciares Lucas Ruiz Martínez, oriundo de Esquel, quien trabajó durante más de 15 años en el CONICET y actualmente reside en Chile, analizó en una entrevista con Jornada Radio los cambios introducidos y su impacto.

Imagen ilustrativa.

“La modificación de la ley, tal cual fue aprobada, habilita la minería en todos aquellos lugares donde la autoridad de aplicación provincial lo diga, sea glaciares o sean periglaciares”, afirmó. Y advirtió que, aunque desde algunos sectores se intente minimizar el alcance de la reforma, “no es lo que dice el texto: el artículo 8 establece que cualquier glaciar o ambiente periglaciar que no cumpla ciertos servicios ecosistémicos puede dejar de estar protegido”.

Para Ruiz Martínez, esta redacción abre la puerta a interpretaciones ambiguas. “Si es un glaciar o ambiente periglaciar, cumple con esos roles ecosistémicos. Entonces es confuso y puede generar mayor conflictividad, que es lo contrario de lo que debería buscar una ley”.


El investigador remarcó la importancia central de estos ecosistemas: “Los glaciares cumplen un rol en el sistema hídrico clave. Nos aportan el agua necesaria para proveer a los ríos, especialmente en épocas donde las precipitaciones son escasas”.

En esa línea, subrayó que Argentina posee una enorme riqueza glaciar: “Hay más de 17.000 glaciares en todo el país, desde Jujuy hasta Tierra del Fuego. Y aunque son muy diversos: pueden ser de montaña, de valle, de circo, blancos o cubiertos; todos se forman de la misma manera, por la acumulación y recristalización de la nieve a lo largo del tiempo”.

Consultado sobre declaraciones recientes de un senador que relativizó la importancia de estos cuerpos de hielo utilizando la palabra “roca” para definirlos, el especialista evitó personalizar el debate: “Darles entidad a esos discursos es desviar el foco. Lo importante es entender que en toda la cordillera hay ambiente glacial y que cumple funciones fundamentales para el sistema hídrico”.

Ruiz Martínez también explicó que los impactos de habilitar actividades productivas en zonas periglaciares dependen del caso: “No se pueden hacer generalizaciones. Hay lugares donde la afectación puede ser menor y otros donde puede ser muy significativa. Todo debe analizarse con detalle”.

Sin embargo, alertó especialmente sobre los llamados glaciares de escombro: “Son geoformas con hielo en su interior, muy comunes en las cabeceras de ríos. Muchos de ellos podrían quedar desprotegidos, y aunque son pequeños, cumplen un rol clave como reguladores del caudal a escala local y sostienen ecosistemas de altura”.

A modo de ejemplo, mencionó la situación en la Patagonia: “En Chubut tenemos glaciares importantes como el Torrecillas o el Esperanza Norte. El primero es un glaciar colgante que ya perdió su lengua, algo que está ocurriendo con muchos glaciares debido al cambio climático. Es un proceso generalizado en toda la cordillera”.

Sobre este punto, fue claro: “El calentamiento global está haciendo que los glaciares retrocedan. Una de las primeras características que pierden es su extensión hacia los valles, quedando restringidos a zonas más altas donde las temperaturas todavía permiten la permanencia del hielo”.

Argentina y Chile

Actualmente radicado en Chile, el especialista también comparó las políticas entre ambos países. “Hay mucho más interés del gobierno de Chile en conocer y monitorear sus glaciares de lo que sucede hoy en Argentina”, sostuvo. Allí trabaja en una consultora dedicada al estudio de la criósfera, donde realizan monitoreo y evaluaciones ambientales.

Aunque Chile no cuenta con una ley específica de glaciares, sí exige evaluaciones de impacto ambiental estrictas: “Hoy no se aprueban proyectos que afecten glaciares, aunque todavía hay emprendimientos antiguos que siguen en funcionamiento”.

Finalmente, Ruiz Martínez planteó el desafío de fondo: “El desarrollo minero debe ponerse en la balanza con el valor ambiental. Hay casos, como en Santa Cruz, donde la minería se realiza en zonas con bajo impacto hídrico. Ese debería ser el camino”.

Y concluyó con una advertencia: “No se puede crecer a costa del ambiente. Si destruimos la cordillera por extraer recursos sin planificación, es pan para hoy y hambre para mañana”.

18 ABR 2026 - 13:45

La reciente reforma de la Ley de Glaciares en Argentina volvió a encender el debate sobre el equilibrio entre desarrollo económico y protección ambiental. El especialista en glaciares Lucas Ruiz Martínez, oriundo de Esquel, quien trabajó durante más de 15 años en el CONICET y actualmente reside en Chile, analizó en una entrevista con Jornada Radio los cambios introducidos y su impacto.

Imagen ilustrativa.

“La modificación de la ley, tal cual fue aprobada, habilita la minería en todos aquellos lugares donde la autoridad de aplicación provincial lo diga, sea glaciares o sean periglaciares”, afirmó. Y advirtió que, aunque desde algunos sectores se intente minimizar el alcance de la reforma, “no es lo que dice el texto: el artículo 8 establece que cualquier glaciar o ambiente periglaciar que no cumpla ciertos servicios ecosistémicos puede dejar de estar protegido”.

Para Ruiz Martínez, esta redacción abre la puerta a interpretaciones ambiguas. “Si es un glaciar o ambiente periglaciar, cumple con esos roles ecosistémicos. Entonces es confuso y puede generar mayor conflictividad, que es lo contrario de lo que debería buscar una ley”.


El investigador remarcó la importancia central de estos ecosistemas: “Los glaciares cumplen un rol en el sistema hídrico clave. Nos aportan el agua necesaria para proveer a los ríos, especialmente en épocas donde las precipitaciones son escasas”.

En esa línea, subrayó que Argentina posee una enorme riqueza glaciar: “Hay más de 17.000 glaciares en todo el país, desde Jujuy hasta Tierra del Fuego. Y aunque son muy diversos: pueden ser de montaña, de valle, de circo, blancos o cubiertos; todos se forman de la misma manera, por la acumulación y recristalización de la nieve a lo largo del tiempo”.

Consultado sobre declaraciones recientes de un senador que relativizó la importancia de estos cuerpos de hielo utilizando la palabra “roca” para definirlos, el especialista evitó personalizar el debate: “Darles entidad a esos discursos es desviar el foco. Lo importante es entender que en toda la cordillera hay ambiente glacial y que cumple funciones fundamentales para el sistema hídrico”.

Ruiz Martínez también explicó que los impactos de habilitar actividades productivas en zonas periglaciares dependen del caso: “No se pueden hacer generalizaciones. Hay lugares donde la afectación puede ser menor y otros donde puede ser muy significativa. Todo debe analizarse con detalle”.

Sin embargo, alertó especialmente sobre los llamados glaciares de escombro: “Son geoformas con hielo en su interior, muy comunes en las cabeceras de ríos. Muchos de ellos podrían quedar desprotegidos, y aunque son pequeños, cumplen un rol clave como reguladores del caudal a escala local y sostienen ecosistemas de altura”.

A modo de ejemplo, mencionó la situación en la Patagonia: “En Chubut tenemos glaciares importantes como el Torrecillas o el Esperanza Norte. El primero es un glaciar colgante que ya perdió su lengua, algo que está ocurriendo con muchos glaciares debido al cambio climático. Es un proceso generalizado en toda la cordillera”.

Sobre este punto, fue claro: “El calentamiento global está haciendo que los glaciares retrocedan. Una de las primeras características que pierden es su extensión hacia los valles, quedando restringidos a zonas más altas donde las temperaturas todavía permiten la permanencia del hielo”.

Argentina y Chile

Actualmente radicado en Chile, el especialista también comparó las políticas entre ambos países. “Hay mucho más interés del gobierno de Chile en conocer y monitorear sus glaciares de lo que sucede hoy en Argentina”, sostuvo. Allí trabaja en una consultora dedicada al estudio de la criósfera, donde realizan monitoreo y evaluaciones ambientales.

Aunque Chile no cuenta con una ley específica de glaciares, sí exige evaluaciones de impacto ambiental estrictas: “Hoy no se aprueban proyectos que afecten glaciares, aunque todavía hay emprendimientos antiguos que siguen en funcionamiento”.

Finalmente, Ruiz Martínez planteó el desafío de fondo: “El desarrollo minero debe ponerse en la balanza con el valor ambiental. Hay casos, como en Santa Cruz, donde la minería se realiza en zonas con bajo impacto hídrico. Ese debería ser el camino”.

Y concluyó con una advertencia: “No se puede crecer a costa del ambiente. Si destruimos la cordillera por extraer recursos sin planificación, es pan para hoy y hambre para mañana”.