Desde la ONG Padres Impedidos de Río Negro y Neuquén, Fabián Cruciani resaltó una crítica mirada sobre la situación de padres separados de sus hijos y denunció un escenario de desprotección que, según sostuvo, se repite en todo el país. “Es un caso emblemático, pero no es un caso más tampoco”, afirmó Cruciani en Jornada Radio sobre la muerte de Ángel López en Comodoro Rivadavia, al tiempo que remarcó que la organización advierte hace años sobre estas situaciones.
“Existe un desamparo judicial y social con respecto a los derechos de los niños”, y planteó que muchos chicos terminan creciendo sin contacto con uno de sus padres a pesar de que siguen con vida. “Hay una huerfanización de hijos de padres que estamos vivos”, expresó, en una de las definiciones más duras sobre el fenómeno que denuncian desde la ONG.
Cruciani vinculó esta situación con lo que considera una distorsión en la aplicación de las leyes de familia. Según afirmó, existe una tendencia a priorizar automáticamente a la madre en la tenencia de los hijos, lo que —a su entender— deja a muchos padres en una situación de exclusión. “Se sigue suponiendo que todas las madres son buenas y todos los padres son malos”, cuestionó.
Aseguró que estas decisiones tienen consecuencias graves. “No podemos tener más chicos asesinados”, advirtió, al señalar que casos como el de Ángel o el de Lucio Dupuy deberían marcar un punto de inflexión en el abordaje judicial.
Insistió en que la problemática responde a una lógica estructural que —según dijo— no pone en el centro el interés superior del niño. “Los jueces tienen que velar por el interés superior del niño, como dice la ley, pero eso no se está cumpliendo”, afirmó.
Cruciani sostuvo además que el Código Civil argentino contempla el cuidado compartido como principio, aunque en la práctica —según su mirada— esto no siempre se respeta. “La ley no dice que los hijos tienen que quedarse con la madre, la ley dice cuidado compartido”, remarcó.
Relató experiencias personales que, según explicó, reflejan lo que viven muchos padres. Denunció dificultades para mantener el vínculo con sus hijos incluso teniendo regímenes de comunicación establecidos judicialmente, y apuntó contra decisiones que —según dijo— se toman sin verificar situaciones concretas.
El referente también hizo hincapié en el impacto emocional de estos conflictos, tanto en los niños como en los adultos. “Se suicida mucha gente por esto, no es fácil vivir estas situaciones”, aseguró, al mencionar que incluso recientemente registraron el caso de un padre que tomó esa decisión.
Desde la ONG indicaron que brindan contención psicológica y asesoramiento legal a padres en conflicto, además de recorrer distintas localidades para visibilizar la problemática. Cuentan con una red de profesionales y abogados que acompañan estos casos en diferentes provincias.
Cruciani insistió en la necesidad de revisar el funcionamiento del sistema judicial y avanzar en cambios estructurales. Para la organización, el caso Ángel debe servir como punto de partida para replantear criterios y evitar nuevas tragedias. “Hay niños detrás de todo esto, hay desamparo, hay chicos que crecen rotos”, concluyó.

Desde la ONG Padres Impedidos de Río Negro y Neuquén, Fabián Cruciani resaltó una crítica mirada sobre la situación de padres separados de sus hijos y denunció un escenario de desprotección que, según sostuvo, se repite en todo el país. “Es un caso emblemático, pero no es un caso más tampoco”, afirmó Cruciani en Jornada Radio sobre la muerte de Ángel López en Comodoro Rivadavia, al tiempo que remarcó que la organización advierte hace años sobre estas situaciones.
“Existe un desamparo judicial y social con respecto a los derechos de los niños”, y planteó que muchos chicos terminan creciendo sin contacto con uno de sus padres a pesar de que siguen con vida. “Hay una huerfanización de hijos de padres que estamos vivos”, expresó, en una de las definiciones más duras sobre el fenómeno que denuncian desde la ONG.
Cruciani vinculó esta situación con lo que considera una distorsión en la aplicación de las leyes de familia. Según afirmó, existe una tendencia a priorizar automáticamente a la madre en la tenencia de los hijos, lo que —a su entender— deja a muchos padres en una situación de exclusión. “Se sigue suponiendo que todas las madres son buenas y todos los padres son malos”, cuestionó.
Aseguró que estas decisiones tienen consecuencias graves. “No podemos tener más chicos asesinados”, advirtió, al señalar que casos como el de Ángel o el de Lucio Dupuy deberían marcar un punto de inflexión en el abordaje judicial.
Insistió en que la problemática responde a una lógica estructural que —según dijo— no pone en el centro el interés superior del niño. “Los jueces tienen que velar por el interés superior del niño, como dice la ley, pero eso no se está cumpliendo”, afirmó.
Cruciani sostuvo además que el Código Civil argentino contempla el cuidado compartido como principio, aunque en la práctica —según su mirada— esto no siempre se respeta. “La ley no dice que los hijos tienen que quedarse con la madre, la ley dice cuidado compartido”, remarcó.
Relató experiencias personales que, según explicó, reflejan lo que viven muchos padres. Denunció dificultades para mantener el vínculo con sus hijos incluso teniendo regímenes de comunicación establecidos judicialmente, y apuntó contra decisiones que —según dijo— se toman sin verificar situaciones concretas.
El referente también hizo hincapié en el impacto emocional de estos conflictos, tanto en los niños como en los adultos. “Se suicida mucha gente por esto, no es fácil vivir estas situaciones”, aseguró, al mencionar que incluso recientemente registraron el caso de un padre que tomó esa decisión.
Desde la ONG indicaron que brindan contención psicológica y asesoramiento legal a padres en conflicto, además de recorrer distintas localidades para visibilizar la problemática. Cuentan con una red de profesionales y abogados que acompañan estos casos en diferentes provincias.
Cruciani insistió en la necesidad de revisar el funcionamiento del sistema judicial y avanzar en cambios estructurales. Para la organización, el caso Ángel debe servir como punto de partida para replantear criterios y evitar nuevas tragedias. “Hay niños detrás de todo esto, hay desamparo, hay chicos que crecen rotos”, concluyó.