- Un golpe duro
Madryn venía de racha y un buen resultado hubiese servido para mantenerse en los primeros puestos de la zona. Hubo paridad a lo largo de todo el partido y un permanente intercambio del dominio del juego. Cuando parecía que el empate era inamovible, el Aurinegro bajó la guardia, Musicnat metió un centro estupendo desde la banda derecha y el goleador Sánchez puso la cabeza para derrotar a Bonnin y sellar el resultado final.
- Un rival discreto
No será Bolívar un equipo que pelee el campeonato ni uno que aspire a ascender a la Liga Profesional. Es un conjunto valiente y disciplinado, con algunos jugadores interesantes, que se armó para cumplir un buen papel y ganar experiencia en la categoría. Su principal figura es Arnaldo “Pitu” González, un jugador de 36 años, que ya era “veterano” cuando vino a jugar a Guillermo Brown hace varias temporadas atrás. Frente a un equipo discreto y carente de grandes figuras, Deportivo Madryn debiera haber encontrado la forma de superarlo. No lo hizo y eso no habla bien ni del cuerpo técnico ni de los jugadores.
- Chances no faltaron
A diferencia de otros partidos, esta vez el Aurinegro generó varias situaciones de gol, sobre todo en el segundo tiempo. En la primera etapa, Solís inquietó al arquero Rufinetti con dos buenos disparos desde afuera del área. En el complemento, Machado estrelló un remate de cabeza en el palo, el arquero desvió un cabezazo a quemarropa de Silva e hizo lo propio en el final con sendos cabezazos de Ortiz y Sosa. En otros partidos generó menos opciones y ganó. Así es el futbol.
- El fútbol no aparece.
A pesar de las chances claras, el equipo de Cristian Díaz no elevó su nivel de juego. Las situaciones llegaron casi siempre por resultado de jugadas de pelota parada, que es la virtud más importante del equipo desde que arrancó el campeonato. Cuando Meli y Solís lograron asociarse surgieron algunos momentos de buen futbol, pero eso no se pudo sostener a lo largo del partido. Las intermitencias de Cuero, la liviandad de Montagna y el poco peso de los laterales cada vez que pasaron al ataque, tampoco contribuyeron a cambiar la imagen del equipo. Los ingresos de Machado, Barrientos y Silva le dieron más profundidad a los ataques, pero no hay solución para la cuestión de fondo. Transcurridas 10 jornadas, Madryn no logra consolidar una identidad futbolística y sigue sin aparecer un patrón de juego colectivo que ordene su funcionamiento.
- Algunas rarezas
Recalde fue la figura de Madryn la semana pasada frente a Almirante Brown y estuvo en el banco frente a Bolivar. Cozzi fue el jugador que cambió la dinámica del partido hace 7 días atrás y esta vez no tuvo minutos en cancha. Silva, el salvador de Madryn en la fecha anterior ingresó cuando faltaban 15 minutos de juego. Se supone que los que juegan mejor entran a la cancha. No es tan difícil el futbol.

- Un golpe duro
Madryn venía de racha y un buen resultado hubiese servido para mantenerse en los primeros puestos de la zona. Hubo paridad a lo largo de todo el partido y un permanente intercambio del dominio del juego. Cuando parecía que el empate era inamovible, el Aurinegro bajó la guardia, Musicnat metió un centro estupendo desde la banda derecha y el goleador Sánchez puso la cabeza para derrotar a Bonnin y sellar el resultado final.
- Un rival discreto
No será Bolívar un equipo que pelee el campeonato ni uno que aspire a ascender a la Liga Profesional. Es un conjunto valiente y disciplinado, con algunos jugadores interesantes, que se armó para cumplir un buen papel y ganar experiencia en la categoría. Su principal figura es Arnaldo “Pitu” González, un jugador de 36 años, que ya era “veterano” cuando vino a jugar a Guillermo Brown hace varias temporadas atrás. Frente a un equipo discreto y carente de grandes figuras, Deportivo Madryn debiera haber encontrado la forma de superarlo. No lo hizo y eso no habla bien ni del cuerpo técnico ni de los jugadores.
- Chances no faltaron
A diferencia de otros partidos, esta vez el Aurinegro generó varias situaciones de gol, sobre todo en el segundo tiempo. En la primera etapa, Solís inquietó al arquero Rufinetti con dos buenos disparos desde afuera del área. En el complemento, Machado estrelló un remate de cabeza en el palo, el arquero desvió un cabezazo a quemarropa de Silva e hizo lo propio en el final con sendos cabezazos de Ortiz y Sosa. En otros partidos generó menos opciones y ganó. Así es el futbol.
- El fútbol no aparece.
A pesar de las chances claras, el equipo de Cristian Díaz no elevó su nivel de juego. Las situaciones llegaron casi siempre por resultado de jugadas de pelota parada, que es la virtud más importante del equipo desde que arrancó el campeonato. Cuando Meli y Solís lograron asociarse surgieron algunos momentos de buen futbol, pero eso no se pudo sostener a lo largo del partido. Las intermitencias de Cuero, la liviandad de Montagna y el poco peso de los laterales cada vez que pasaron al ataque, tampoco contribuyeron a cambiar la imagen del equipo. Los ingresos de Machado, Barrientos y Silva le dieron más profundidad a los ataques, pero no hay solución para la cuestión de fondo. Transcurridas 10 jornadas, Madryn no logra consolidar una identidad futbolística y sigue sin aparecer un patrón de juego colectivo que ordene su funcionamiento.
- Algunas rarezas
Recalde fue la figura de Madryn la semana pasada frente a Almirante Brown y estuvo en el banco frente a Bolivar. Cozzi fue el jugador que cambió la dinámica del partido hace 7 días atrás y esta vez no tuvo minutos en cancha. Silva, el salvador de Madryn en la fecha anterior ingresó cuando faltaban 15 minutos de juego. Se supone que los que juegan mejor entran a la cancha. No es tan difícil el futbol.