Cuando Luis Puenzo filmó “La puta y la ballena” en Pirámides

La película se filmó en 2003 y se estrenó en abril del 2004. Fue el regreso de Luis Puenzo a la dirección de largometrajes tras un paréntesis de 12 años.

24 ABR 2026 - 20:28 | Actualizado 24 ABR 2026 - 21:03

Por Pedro Méndez / Redacción Jornada

Puerto Pirámides guarda tesoros vivenciales, típicos de los pequeños pueblos, y de las viejas aldeas de siglos pasados. El cine retrató a la Patagonia en varias producciones. En ellos, los invasivos paisajes de sus costas, vestidas de fina arena y aguas azules, han sido parte de la escenografía de varias películas. Algunas de ellas han alcanzado el status de inolvidables y otras, solo han logrado ser parte de la estadística y el anecdotario de los cinéfilos.

Para ilustrar el comentario, vale mencionar que la película inolvidable es “Caballos Salvajes”, filmada en Chubut y estrenada en 1995. Fue Dirigida por Marcelo Piñeyro y protagonizada por Héctor Alterio y Leonardo Sbaraglia. El rodaje se realizó en diversos escenarios naturales de la Patagonia, incluyendo lugares en Gaiman, Trelew, Puerto Madryn, Esquel y la Península Valdés



Península y el cine

Ochos años después de “Caballos Salvajes”, Península Valdés volvió al cine como escenografía de la película “La Puta y la Ballena”. Fue el regreso de Luis Puenzo a la dirección de largometrajes tras un paréntesis de 12 años.

Luis Puenzo ganó el premio Oscar a la Mejor Película Extranjera el 24 de marzo de 1986. Fue un hito histórico, por ser el primer premio de la Academia para Argentina y para Latinoamérica. La ceremonia coincidió con el décimo aniversario del golpe de estado en Argentina.

Si bien la película “La Puta y la Ballena” se filmó en 2003 y se estrenó en abril del 2004.

La película trata de una escritora española, Vera (Aitana Sánchez-Gijón) intrigada por el trabajo de un fotógrafo argentino (Leonardo Sbaraglia) muerto en la guerra civil española. Y decide viajar a la Argentina con el propósito de hacer una investigación para redactar los epígrafes de unas fotos que él tomó en un prostíbulo de la Patagonia, al que fue para realizar las tapas de los discos de un bandoneonista de la zona (Miguel Angel Solá) en la década del ‘30.

El rodaje se llevó a cabo en Puerto Pirámides y en la Estancia La Adela. Pirámides se vio sumergido en la historia, con gente vestida de épocas pasadas, las mujeres con vestidos largos y los hombres con tiradores y sombreros.

El bar El Español estaba a tono ya que lucía como una reliquia de las épocas retratadas en el film, con la barra, el espejo, los estantes, con mesas y sillas de antaño.



Se dijo del film

Voces superpuestas, relaciones intertextuales entre la palabra escrita y los hechos que acontecen, paisajes hermosos, conflictos que anclan en el imaginario femenino (sexo, muerte, enfermedad, soledad), ballenas heridas y ballenas alegres que hacen piruetas, un bandoneonista ciego, un fotógrafo argentino en la Patagonia de los 30 que morirá en la Guerra Civil Española, desnudos para todos los gustos (masculinos), cuerpos dañados por el cáncer, incluyendo un plano de Aitana Sánchez Gijón con una teta menos, producto de la extirpación quirúrgica.

No hay dudas de que Puenzo armó un cóctel ambicioso, una de esas películas planificadas desde la producción y los rubros técnicos (fotografía, diseño, recreación de época), pensada para el gran mercado internacional. (extracto de la crítica de El Amante Cine)

Fotos con historia

Acompañan esta crónica, fotos exclusivas de Luis Puenzo, Aitana Sánchez Guijón y Miguel Ángel Solá,tomadas porDanielFeldman,durante distintos momentos de la filmación de “La Puta y la Ballena” en Pirámides (2003).


FOTOS: Daniel Feldman

24 ABR 2026 - 20:28

Por Pedro Méndez / Redacción Jornada

Puerto Pirámides guarda tesoros vivenciales, típicos de los pequeños pueblos, y de las viejas aldeas de siglos pasados. El cine retrató a la Patagonia en varias producciones. En ellos, los invasivos paisajes de sus costas, vestidas de fina arena y aguas azules, han sido parte de la escenografía de varias películas. Algunas de ellas han alcanzado el status de inolvidables y otras, solo han logrado ser parte de la estadística y el anecdotario de los cinéfilos.

Para ilustrar el comentario, vale mencionar que la película inolvidable es “Caballos Salvajes”, filmada en Chubut y estrenada en 1995. Fue Dirigida por Marcelo Piñeyro y protagonizada por Héctor Alterio y Leonardo Sbaraglia. El rodaje se realizó en diversos escenarios naturales de la Patagonia, incluyendo lugares en Gaiman, Trelew, Puerto Madryn, Esquel y la Península Valdés



Península y el cine

Ochos años después de “Caballos Salvajes”, Península Valdés volvió al cine como escenografía de la película “La Puta y la Ballena”. Fue el regreso de Luis Puenzo a la dirección de largometrajes tras un paréntesis de 12 años.

Luis Puenzo ganó el premio Oscar a la Mejor Película Extranjera el 24 de marzo de 1986. Fue un hito histórico, por ser el primer premio de la Academia para Argentina y para Latinoamérica. La ceremonia coincidió con el décimo aniversario del golpe de estado en Argentina.

Si bien la película “La Puta y la Ballena” se filmó en 2003 y se estrenó en abril del 2004.

La película trata de una escritora española, Vera (Aitana Sánchez-Gijón) intrigada por el trabajo de un fotógrafo argentino (Leonardo Sbaraglia) muerto en la guerra civil española. Y decide viajar a la Argentina con el propósito de hacer una investigación para redactar los epígrafes de unas fotos que él tomó en un prostíbulo de la Patagonia, al que fue para realizar las tapas de los discos de un bandoneonista de la zona (Miguel Angel Solá) en la década del ‘30.

El rodaje se llevó a cabo en Puerto Pirámides y en la Estancia La Adela. Pirámides se vio sumergido en la historia, con gente vestida de épocas pasadas, las mujeres con vestidos largos y los hombres con tiradores y sombreros.

El bar El Español estaba a tono ya que lucía como una reliquia de las épocas retratadas en el film, con la barra, el espejo, los estantes, con mesas y sillas de antaño.



Se dijo del film

Voces superpuestas, relaciones intertextuales entre la palabra escrita y los hechos que acontecen, paisajes hermosos, conflictos que anclan en el imaginario femenino (sexo, muerte, enfermedad, soledad), ballenas heridas y ballenas alegres que hacen piruetas, un bandoneonista ciego, un fotógrafo argentino en la Patagonia de los 30 que morirá en la Guerra Civil Española, desnudos para todos los gustos (masculinos), cuerpos dañados por el cáncer, incluyendo un plano de Aitana Sánchez Gijón con una teta menos, producto de la extirpación quirúrgica.

No hay dudas de que Puenzo armó un cóctel ambicioso, una de esas películas planificadas desde la producción y los rubros técnicos (fotografía, diseño, recreación de época), pensada para el gran mercado internacional. (extracto de la crítica de El Amante Cine)

Fotos con historia

Acompañan esta crónica, fotos exclusivas de Luis Puenzo, Aitana Sánchez Guijón y Miguel Ángel Solá,tomadas porDanielFeldman,durante distintos momentos de la filmación de “La Puta y la Ballena” en Pirámides (2003).


FOTOS: Daniel Feldman