Cuestionan el uso de dardos y drones para estudiar una orca

La especialista María Leoní Gaffet cuestionó con dureza el operativo científico realizado sobre una orca en el Golfo San Jorge. Denunció persecución al animal, uso de drones a baja altura y extracción de tejido con ballesta, mientras desde el “Proyecto Cetáceos GSJ” defendieron el procedimiento por su valor para el estudio y conservación de la especie.

Crédito: @proyecto_cetaceosgsj
22 MAY 2026 - 15:59 | Actualizado 22 MAY 2026 - 17:42

La realización de una biopsia a una orca en aguas del Golfo San Jorge generó controversia en el ámbito científico y ambiental de Chubut. La investigadora María Leoní Gaffet, codirectora de Península Valdés Orca Research (PVOR), expresó públicamente su “más enérgico repudio” a las maniobras realizadas para obtener material genético del ejemplar conocido como “Alpa”.

A través de sus redes sociales, Gaffet denunció que el animal fue perseguido durante un largo tiempo por una embarcación, que se utilizó un dron volando a muy baja altura sobre la orca y que finalmente se le disparó un dardo mediante una ballesta para extraer una muestra de tejido.

Crédito: @proyecto_cetaceosgsj

“Absolutamente innecesario todo. ¿Ahora van a ir por toda la costa chubutense disparándole a todas las orcas que se crucen?”, cuestionó la investigadora, quien desde hace más de dos décadas se dedica a la identificación y estudio de orcas en Península Valdés.

En diálogo con Jornada, Gaffet explicó que las biopsias con dardos son una técnica científica utilizada para obtener pequeñas muestras de piel y grasa de cetáceos. El procedimiento consiste en acercarse en embarcación, disparar un dardo de punta hueca y recuperar luego la muestra flotante para su análisis en laboratorio.

Crédito: @proyecto_cetaceosgsj

Según detalló, esos estudios permiten obtener información genética, determinar el sexo del animal, analizar su dieta y detectar contaminantes o niveles hormonales vinculados al estrés. Sin embargo, advirtió que, aunque los riesgos físicos son mínimos, el método provoca alteraciones en el comportamiento del animal.

Gaffet indicó que hay estrés a corto plazo, cambios en la dinámica social y un riesgo, aunque menor, de infecciones. "En este caso particular ya sabemos que es un macho y que se alimenta de pinnípedos. Entonces, ¿para qué someterlo a semejante persecución?”, planteó.

La especialista además remarcó que existen alternativas no invasivas para recolectar información biológica, como el análisis de heces flotantes, restos de piel desprendidos naturalmente o el llamado “blow sampling”, que estudia partículas expulsadas por el espiráculo durante la respiración.

Crédito: @proyecto_cetaceosgsj

La polémica se desató luego de que el “Proyecto Cetáceos GSJ” difundiera imágenes y detalles de una salida científica realizada en el Área Natural Protegida Punta Marqués. Desde la organización celebraron haber logrado registrar al ejemplar que visita intermitentemente la zona desde noviembre y destacaron la toma de biopsias como un aporte clave para conocer con qué población de orcas del Atlántico Sur se relaciona.

Durante la jornada, los investigadores también documentaron comportamientos del animal, incluyendo la captura y manipulación de pardelas, algo que calificaron como un registro “fascinante” sobre conductas lúdicas o de práctica de caza.

Crédito: @proyecto_cetaceosgsj
22 MAY 2026 - 15:59

La realización de una biopsia a una orca en aguas del Golfo San Jorge generó controversia en el ámbito científico y ambiental de Chubut. La investigadora María Leoní Gaffet, codirectora de Península Valdés Orca Research (PVOR), expresó públicamente su “más enérgico repudio” a las maniobras realizadas para obtener material genético del ejemplar conocido como “Alpa”.

A través de sus redes sociales, Gaffet denunció que el animal fue perseguido durante un largo tiempo por una embarcación, que se utilizó un dron volando a muy baja altura sobre la orca y que finalmente se le disparó un dardo mediante una ballesta para extraer una muestra de tejido.

Crédito: @proyecto_cetaceosgsj

“Absolutamente innecesario todo. ¿Ahora van a ir por toda la costa chubutense disparándole a todas las orcas que se crucen?”, cuestionó la investigadora, quien desde hace más de dos décadas se dedica a la identificación y estudio de orcas en Península Valdés.

En diálogo con Jornada, Gaffet explicó que las biopsias con dardos son una técnica científica utilizada para obtener pequeñas muestras de piel y grasa de cetáceos. El procedimiento consiste en acercarse en embarcación, disparar un dardo de punta hueca y recuperar luego la muestra flotante para su análisis en laboratorio.

Crédito: @proyecto_cetaceosgsj

Según detalló, esos estudios permiten obtener información genética, determinar el sexo del animal, analizar su dieta y detectar contaminantes o niveles hormonales vinculados al estrés. Sin embargo, advirtió que, aunque los riesgos físicos son mínimos, el método provoca alteraciones en el comportamiento del animal.

Gaffet indicó que hay estrés a corto plazo, cambios en la dinámica social y un riesgo, aunque menor, de infecciones. "En este caso particular ya sabemos que es un macho y que se alimenta de pinnípedos. Entonces, ¿para qué someterlo a semejante persecución?”, planteó.

La especialista además remarcó que existen alternativas no invasivas para recolectar información biológica, como el análisis de heces flotantes, restos de piel desprendidos naturalmente o el llamado “blow sampling”, que estudia partículas expulsadas por el espiráculo durante la respiración.

Crédito: @proyecto_cetaceosgsj

La polémica se desató luego de que el “Proyecto Cetáceos GSJ” difundiera imágenes y detalles de una salida científica realizada en el Área Natural Protegida Punta Marqués. Desde la organización celebraron haber logrado registrar al ejemplar que visita intermitentemente la zona desde noviembre y destacaron la toma de biopsias como un aporte clave para conocer con qué población de orcas del Atlántico Sur se relaciona.

Durante la jornada, los investigadores también documentaron comportamientos del animal, incluyendo la captura y manipulación de pardelas, algo que calificaron como un registro “fascinante” sobre conductas lúdicas o de práctica de caza.