Detectaron cómo los incendios alteraron el agua de la Patagonia

El trabajo fue desarrollado por un equipo del Centro de Investigación Esquel de Montaña y Estepa Patagónica (Ciemep) tras el incendio que afectó a Las Golondrinas y El Hoyo en 2021, un evento que consumió 13 mil hectáreas, destruyó unas 500 viviendas y provocó la muerte de tres personas.

17 JUN 2026 - 12:53 | Actualizado 17 JUN 2026 - 19:20

La preocupación de una pobladora sobre la seguridad del agua proveniente de arroyos atravesados por el fuego fue el punto de partida de una investigación que permitió conocer cómo impactan los incendios forestales en los cursos de agua de la cordillera.

El trabajo fue desarrollado por un equipo del Centro de Investigación Esquel de Montaña y Estepa Patagónica (Ciemep) tras el incendio que afectó a Las Golondrinas y El Hoyo en 2021, un evento que consumió 13 mil hectáreas, destruyó unas 500 viviendas y provocó la muerte de tres personas.


Según explicó la bióloga y doctora en Ciencias Naturales Cecilia Brand al diario Río Negro, el objetivo fue estudiar las consecuencias del fuego sobre la calidad del agua, un aspecto sobre el que no existían registros previos en la zona. Para ello, los investigadores compararon cuatro arroyos cuyas cuencas habían sido alcanzadas por las llamas con otros cuatro cursos de agua vecinos que no registraron daños.

Las primeras muestras se tomaron en junio de 2021, dos meses después del incendio y tras las primeras lluvias. A partir de entonces, el monitoreo se extendió durante 28 meses, con relevamientos periódicos en distintas épocas del año y bajo diferentes condiciones de caudal.

Durante el estudio se evaluaron parámetros como temperatura, oxígeno disuelto, conductividad, sólidos en suspensión, presencia de metales pesados y concentraciones de nutrientes, entre ellos fósforo y compuestos de nitrógeno.

Los resultados iniciales mostraron un incremento de sedimentos en el agua y de la conductividad eléctrica. De acuerdo con lo señalado por Brand al diario Río Negro, estos cambios están vinculados a la pérdida de cobertura vegetal, que deja expuestas las laderas y facilita el arrastre de partículas hacia los cursos de agua durante las precipitaciones.

La investigación también identificó modificaciones en la concentración de nutrientes. En una primera etapa se observó un aumento del fósforo, mientras que posteriormente crecieron los niveles de nitrógeno, una tendencia que se mantuvo durante períodos más prolongados.

Los investigadores atribuyen este fenómeno a la desaparición de la vegetación que normalmente absorbe esos nutrientes del suelo. Tras el incendio, parte de esos compuestos son transportados por las lluvias hacia ríos y arroyos, alterando la composición química del agua.

Los primeros hallazgos fueron publicados en la revista científica Science of the Total Environment, aunque el seguimiento posterior confirmó que algunos de esos procesos continuaban evolucionando con el paso del tiempo.

En diálogo con el diario Río Negro, Brand advirtió que el incremento de nutrientes puede favorecer la proliferación de algas y bacterias, un aspecto que adquiere relevancia en fuentes utilizadas para consumo humano. Por ese motivo, planteó la necesidad de implementar controles periódicos que incluyan análisis bacteriológicos en zonas afectadas por incendios.

A partir de los resultados obtenidos, el equipo continuó con el monitoreo de cuencas incendiadas y amplió el estudio a sectores del parque Los Alerces afectados por fuegos recientes, incorporando además variables vinculadas a la severidad de los incendios, la topografía y los caudales.

Entre las recomendaciones surgidas de la investigación se destacan el seguimiento de la calidad del agua destinada al consumo y la reducción de actividades que puedan agravar el deterioro de las cuencas, como el ingreso de ganado a los arroyos o el uso de agroquímicos en áreas afectadas. #

(Río Negro)

17 JUN 2026 - 12:53

La preocupación de una pobladora sobre la seguridad del agua proveniente de arroyos atravesados por el fuego fue el punto de partida de una investigación que permitió conocer cómo impactan los incendios forestales en los cursos de agua de la cordillera.

El trabajo fue desarrollado por un equipo del Centro de Investigación Esquel de Montaña y Estepa Patagónica (Ciemep) tras el incendio que afectó a Las Golondrinas y El Hoyo en 2021, un evento que consumió 13 mil hectáreas, destruyó unas 500 viviendas y provocó la muerte de tres personas.


Según explicó la bióloga y doctora en Ciencias Naturales Cecilia Brand al diario Río Negro, el objetivo fue estudiar las consecuencias del fuego sobre la calidad del agua, un aspecto sobre el que no existían registros previos en la zona. Para ello, los investigadores compararon cuatro arroyos cuyas cuencas habían sido alcanzadas por las llamas con otros cuatro cursos de agua vecinos que no registraron daños.

Las primeras muestras se tomaron en junio de 2021, dos meses después del incendio y tras las primeras lluvias. A partir de entonces, el monitoreo se extendió durante 28 meses, con relevamientos periódicos en distintas épocas del año y bajo diferentes condiciones de caudal.

Durante el estudio se evaluaron parámetros como temperatura, oxígeno disuelto, conductividad, sólidos en suspensión, presencia de metales pesados y concentraciones de nutrientes, entre ellos fósforo y compuestos de nitrógeno.

Los resultados iniciales mostraron un incremento de sedimentos en el agua y de la conductividad eléctrica. De acuerdo con lo señalado por Brand al diario Río Negro, estos cambios están vinculados a la pérdida de cobertura vegetal, que deja expuestas las laderas y facilita el arrastre de partículas hacia los cursos de agua durante las precipitaciones.

La investigación también identificó modificaciones en la concentración de nutrientes. En una primera etapa se observó un aumento del fósforo, mientras que posteriormente crecieron los niveles de nitrógeno, una tendencia que se mantuvo durante períodos más prolongados.

Los investigadores atribuyen este fenómeno a la desaparición de la vegetación que normalmente absorbe esos nutrientes del suelo. Tras el incendio, parte de esos compuestos son transportados por las lluvias hacia ríos y arroyos, alterando la composición química del agua.

Los primeros hallazgos fueron publicados en la revista científica Science of the Total Environment, aunque el seguimiento posterior confirmó que algunos de esos procesos continuaban evolucionando con el paso del tiempo.

En diálogo con el diario Río Negro, Brand advirtió que el incremento de nutrientes puede favorecer la proliferación de algas y bacterias, un aspecto que adquiere relevancia en fuentes utilizadas para consumo humano. Por ese motivo, planteó la necesidad de implementar controles periódicos que incluyan análisis bacteriológicos en zonas afectadas por incendios.

A partir de los resultados obtenidos, el equipo continuó con el monitoreo de cuencas incendiadas y amplió el estudio a sectores del parque Los Alerces afectados por fuegos recientes, incorporando además variables vinculadas a la severidad de los incendios, la topografía y los caudales.

Entre las recomendaciones surgidas de la investigación se destacan el seguimiento de la calidad del agua destinada al consumo y la reducción de actividades que puedan agravar el deterioro de las cuencas, como el ingreso de ganado a los arroyos o el uso de agroquímicos en áreas afectadas. #

(Río Negro)