Durante la tarde-noche del miércoles, quienes levantaron la vista hacia el horizonte, por el oeste, pudieron ser testigos de un importante evento astronómico. Se trató de una conjunción entre la Luna y Venus, que fue visible tras el atardecer.
Según los datos técnicos difundidos en las efemérides astronómicas del Planetario Galileo Galilei de Buenos Aires, ambos astros se ubicaron a una distancia aparente de apenas 0,5 grados, una separación tan diminuta que equivale al diámetro de una Luna llena.
El espectáculo astronómico
Aunque visualmente parecía que la Luna y Venus están a punto de tocarse, los astrónomos recuerdan que se trata puramente de una cuestión de perspectiva terrestre.

La geografía patagónica ofreció un escenario ideal para la observación debido a la limpieza momentánea de sus cielos hacia la cordillera. Siguiendo el reporte del Planetario, el momento óptimo para mirar al cielo fue aproximadamente a las 18.45 del miércoles. Para disfrutar del espectáculo no se necesitó telescopios ni binoculares, aunque su uso permitió distinguir detalles de la superficie lunar y el intenso brillo plateado de Venus.
Ambos astros se ocultaron rápido tras la montaña antes de que comenzara la noche cerrada. A nivel continental, la expectativa científica fue todavía mayor. Tal como reportaron medios locales, en una franja geográfica que abarca zonas de Sudamérica (como el norte de Brasil y Venezuela) y Norteamérica, se produjo una "ocultación astronómica". Esto significa que la Luna pasó exactamente por delante de Venus, tapándolo por completo a plena luz del día. Si bien en Mendoza no se alcanzó a observar esa desaparición total, la espectacular "conjunción" de la tarde noche bastó para garantizar una postal inolvidable.

Durante la tarde-noche del miércoles, quienes levantaron la vista hacia el horizonte, por el oeste, pudieron ser testigos de un importante evento astronómico. Se trató de una conjunción entre la Luna y Venus, que fue visible tras el atardecer.
Según los datos técnicos difundidos en las efemérides astronómicas del Planetario Galileo Galilei de Buenos Aires, ambos astros se ubicaron a una distancia aparente de apenas 0,5 grados, una separación tan diminuta que equivale al diámetro de una Luna llena.
El espectáculo astronómico
Aunque visualmente parecía que la Luna y Venus están a punto de tocarse, los astrónomos recuerdan que se trata puramente de una cuestión de perspectiva terrestre.

La geografía patagónica ofreció un escenario ideal para la observación debido a la limpieza momentánea de sus cielos hacia la cordillera. Siguiendo el reporte del Planetario, el momento óptimo para mirar al cielo fue aproximadamente a las 18.45 del miércoles. Para disfrutar del espectáculo no se necesitó telescopios ni binoculares, aunque su uso permitió distinguir detalles de la superficie lunar y el intenso brillo plateado de Venus.
Ambos astros se ocultaron rápido tras la montaña antes de que comenzara la noche cerrada. A nivel continental, la expectativa científica fue todavía mayor. Tal como reportaron medios locales, en una franja geográfica que abarca zonas de Sudamérica (como el norte de Brasil y Venezuela) y Norteamérica, se produjo una "ocultación astronómica". Esto significa que la Luna pasó exactamente por delante de Venus, tapándolo por completo a plena luz del día. Si bien en Mendoza no se alcanzó a observar esa desaparición total, la espectacular "conjunción" de la tarde noche bastó para garantizar una postal inolvidable.