Caso Sánchez: "Hubo un daño que no se puede mensurar"

El Tribunal de Enjuiciamiento consideró probados los múltiples maltratos del jefe de la Asesoría de Familia de Esquel a las trabajadoras del área. "No fue un hecho aislado sino un patrón de comportamiento", dijeron para destituirlo. Por unanimidad, concluyeron que su conducta violenta afectó con severidad el servicio de justicia.

En primer plano, Hugo Sánchez en el Zoom.
En primer plano, Hugo Sánchez en el Zoom.
01 JUL 2026 - 17:54 | Actualizado 01 JUL 2026 - 18:09

Por Rolando Tobarez / Redacción Jornada

“Lamentablemente llegué tarde, pero llegué”.

El mensaje de Lucía Pettinari, de la Comisión Acusadora del Consejo de la Magistratura, fue para las víctimas de Hugo Sánchez, el jefe de la Asesoría de Familia de Esquel destituido tras un jury que reveló múltiples agresiones verbales, psicológicas y hasta físicas contra abogadas del área durante unos 15 años.

Hasta el sumario de la propia Pettinari ninguna instancia del Poder Judicial ni del resto del Estado chubutense había escuchado con compromiso las denuncias de las mujeres ni actuado en consecuencia.

La consejera –jefa de la Defensa Pública en Comodoro Rivadavia- se hizo cargo de la demora ajena y de la sororidad estatal cero pero esta vez con un resultado concreto: el despido de Sánchez, acorralado por testimonios durísimos de quienes se animaron a hablar hasta que les creyeran.

Tras cuatro días de debate y 25 testimonios en la sala de audiencias del Superior Tribunal de Justicia en Rawson, el fallo del Tribunal de Enjuiciamiento fue unánime. Sus fundamentos se conocerán el miércoles y se espera una fuerte toma de posición por la problemática de la violencia de género y su tratamiento dentro del Estado.

La Comisión Acusadora, en la última audiencia.


Por lo pronto la ministra del Superior Tribunal de Justicia, Camila Banfi, leyó un adelanto que el funcionario despedido y su defensor Santiago Carlen escucharon vía Zoom desde Esquel.

La sentencia concluyó que la denuncia de Paula Epifane, origen de la causa, no fue un episodio aislado sino que más bien reveló “un sostenido patrón de comportamiento” que incluyó maltrato reiterado, hostigamiento, descalificación y destrato a las profesionales.

El Caso Epifane tuvo tres rasgos que lo empeoran: era mujer, Sánchez era su jefe y estaba embarazada de 20 semanas.

“Al menos cinco profesionales resultaron directamente afectadas, lo cual motivó su alejamiento del organismo con traslados o cambios de destinos”, explicó Banfi.

Parte del Tribunal de Enjuiciamiento.


Para el Tribunal, la conducta de Sánchez generó “un concreto y grave perjuicio para la continuidad y la eficiencia del servicio público de justicia”.

Es que el funcionario creó un clima laboral tóxico que disparó la salida de valiosas trabajadoras muy capacitadas, provocó reiteradas licencias por razones de salud mental y debilitó la capacidad operativa de la Asesoría.

A esta conclusión la avaló el resto del Tribunal: los diputados provinciales María Andrea Aguilera y Gustavo Fita, y los abogados Claudia Maranzana y César Mahía.

Alegato

Antes del veredicto, el alegato final de Pettinari había considerado probada la “violencia laboral y de género” que Sánchez desplegó al conducir en la Asesoría. “Nunca tuvo idoneidad moral ni capacidad de liderazgo”, subrayó.

“Su maltrato a Paula Epifane desencadenó sistemáticas prácticas humillantes, degradantes, vejatorias y misóginas que socavaron la dignidad y la salud mental de las mujeres y las dejaron parias dentro del Poder Judicial”.

La vocera de la acusación recordó que las testigos se preguntaron “cuántas veces más tendremos que relatar lo que nos pasó para que nos crean”.

Una postal del jury en pleno debate.


El caos en la Asesoría de Esquel era tal que el jefe destituido “no tenía la más pálida idea de lo que hacía su equipo de trabajo”. De a poco la expectativa de liderazgo que había causado su asunción en el área se diluyó y se convirtió en una “pesadilla”.

“Vació de contenido y trató como objetos a las víctimas y ellas mismas debieron gestionar sus salidas de los puestos para los cuales se habían preparado. Fue un daño que no se puede mensurar”, graficó.

Para Sánchez eran putas, boludas, gordas, conchudas. Y si habían logrado ascender “es porque se habían cogido a alguien”.

El defensor Carlen escucha el debate vía virtual.


El celular de Pettinari explotó de mensajes de las testigos. Primero porque sentían que les había quedado mucho por revelar. Segundo, porque agradecían que se haya hecho justicia.

Que llegó tarde, pero llegó.

Fotos: Sergio Esparza

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En primer plano, Hugo Sánchez en el Zoom.
En primer plano, Hugo Sánchez en el Zoom.
01 JUL 2026 - 17:54

Por Rolando Tobarez / Redacción Jornada

“Lamentablemente llegué tarde, pero llegué”.

El mensaje de Lucía Pettinari, de la Comisión Acusadora del Consejo de la Magistratura, fue para las víctimas de Hugo Sánchez, el jefe de la Asesoría de Familia de Esquel destituido tras un jury que reveló múltiples agresiones verbales, psicológicas y hasta físicas contra abogadas del área durante unos 15 años.

Hasta el sumario de la propia Pettinari ninguna instancia del Poder Judicial ni del resto del Estado chubutense había escuchado con compromiso las denuncias de las mujeres ni actuado en consecuencia.

La consejera –jefa de la Defensa Pública en Comodoro Rivadavia- se hizo cargo de la demora ajena y de la sororidad estatal cero pero esta vez con un resultado concreto: el despido de Sánchez, acorralado por testimonios durísimos de quienes se animaron a hablar hasta que les creyeran.

Tras cuatro días de debate y 25 testimonios en la sala de audiencias del Superior Tribunal de Justicia en Rawson, el fallo del Tribunal de Enjuiciamiento fue unánime. Sus fundamentos se conocerán el miércoles y se espera una fuerte toma de posición por la problemática de la violencia de género y su tratamiento dentro del Estado.

La Comisión Acusadora, en la última audiencia.


Por lo pronto la ministra del Superior Tribunal de Justicia, Camila Banfi, leyó un adelanto que el funcionario despedido y su defensor Santiago Carlen escucharon vía Zoom desde Esquel.

La sentencia concluyó que la denuncia de Paula Epifane, origen de la causa, no fue un episodio aislado sino que más bien reveló “un sostenido patrón de comportamiento” que incluyó maltrato reiterado, hostigamiento, descalificación y destrato a las profesionales.

El Caso Epifane tuvo tres rasgos que lo empeoran: era mujer, Sánchez era su jefe y estaba embarazada de 20 semanas.

“Al menos cinco profesionales resultaron directamente afectadas, lo cual motivó su alejamiento del organismo con traslados o cambios de destinos”, explicó Banfi.

Parte del Tribunal de Enjuiciamiento.


Para el Tribunal, la conducta de Sánchez generó “un concreto y grave perjuicio para la continuidad y la eficiencia del servicio público de justicia”.

Es que el funcionario creó un clima laboral tóxico que disparó la salida de valiosas trabajadoras muy capacitadas, provocó reiteradas licencias por razones de salud mental y debilitó la capacidad operativa de la Asesoría.

A esta conclusión la avaló el resto del Tribunal: los diputados provinciales María Andrea Aguilera y Gustavo Fita, y los abogados Claudia Maranzana y César Mahía.

Alegato

Antes del veredicto, el alegato final de Pettinari había considerado probada la “violencia laboral y de género” que Sánchez desplegó al conducir en la Asesoría. “Nunca tuvo idoneidad moral ni capacidad de liderazgo”, subrayó.

“Su maltrato a Paula Epifane desencadenó sistemáticas prácticas humillantes, degradantes, vejatorias y misóginas que socavaron la dignidad y la salud mental de las mujeres y las dejaron parias dentro del Poder Judicial”.

La vocera de la acusación recordó que las testigos se preguntaron “cuántas veces más tendremos que relatar lo que nos pasó para que nos crean”.

Una postal del jury en pleno debate.


El caos en la Asesoría de Esquel era tal que el jefe destituido “no tenía la más pálida idea de lo que hacía su equipo de trabajo”. De a poco la expectativa de liderazgo que había causado su asunción en el área se diluyó y se convirtió en una “pesadilla”.

“Vació de contenido y trató como objetos a las víctimas y ellas mismas debieron gestionar sus salidas de los puestos para los cuales se habían preparado. Fue un daño que no se puede mensurar”, graficó.

Para Sánchez eran putas, boludas, gordas, conchudas. Y si habían logrado ascender “es porque se habían cogido a alguien”.

El defensor Carlen escucha el debate vía virtual.


El celular de Pettinari explotó de mensajes de las testigos. Primero porque sentían que les había quedado mucho por revelar. Segundo, porque agradecían que se haya hecho justicia.

Que llegó tarde, pero llegó.

Fotos: Sergio Esparza