“Sigo estando en un sueño”

La chubutense Sofía Dragonetti disfruta de la medalla de oro que logró junto al seleccionado argentino femenino de beach handball, Las Kamikazes, en el Mundial de Zagreb (Croacia).

01 JUL 2026 - 21:20 | Actualizado 01 JUL 2026 - 21:37

NOTA COMPLETA ACÁ

“Feliz por haber llegado a casa con la medalla dorada. Se hizo largo, salimos del hotel ayer (martes) a las 11 de la mañana, hicimos escala y deberíamos haber llegado a las 6, pero había mucha neblina en Ezeiza, así que el avión siguió de largo, fuimos a Rosario y esperó ahí hasta que pudimos volver a Buenos Aires”, explicó sobre el largo regreso al dulce hogar después de la consagración en Zagreb (Croacia).

“Igual estoy bastante acostumbrada de los viajes a Buenos Aires o Córdoba en colectivo que me tocó hacer mil veces, a entrenar o estudiar. Lo del tiempo me resultó bastante familiar”, señaló en el diálogo con Tiempo Deportivo en Jornada Radio.

“También nos pasó esta vez que algunas compañeras del plantel se quedaron en Europa porque tenían torneos a nivel clubes, y no volvimos todas juntas hoy, así que se hizo un poco más aburrido, porque si estamos todas, solemos hacer juegos, te entretenés. Igual ayer que tuvimos escala aprovechamos para pasear un rato por el Aeropuerto de Frankfurt”, admitió.

“Tuvimos una gira previa por Alemania nos favoreció para adaptarnos al calor, pero estuvo heavy. Es un calor agobiante, no nos quemaba la piel, pero era sofocante. Nos tocó jugar algunos partidos al mediodía y fue muy duro”, dijo respecto de las exigencias físicas del Mundial en pleno verano europeo.

“Estuvimos muy metidas en el torneo, recién el último día después de haber ganado el Mundial pudimos conocer Zagreb, volver al Lago Jarún y conocer la zona, que es hermosa. Pero recién lo disfrutamos desde otro lugar cuando terminó el torneo, meternos al agua, pasear, conocer el lugar”, contó sobre la capital croata.

Querer es poder

“Volvimos con esa sensación que todo es una locura, que cuesta caer, sigo estando en un sueño. El primer día fuimos a conocer el Estadio, pisamos la arena, saludamos la cancha como cualquier deportista de artes marciales que saluda en el tatami antes de entrar, nos paramos en el medio, nos abrazamos fuerte y nos pusimos a visualizar estar jugando el último partido del Mundial y que el himno que iba a sonar era el argentino”, aseguró sobre el significado de la consagración.

“Jugamos la zona, después lo que se llama main round a la que pasan los tres de cada grupo, que es un todo contra todos para clasificar a cuartos de final. Son un total de nueve partidos con semifinales y final”, precisó respecto del sistema de juego de un Mundial.

El verdugo de rodillas

Recordó que “Dinamarca nos había ganado en la fase de grupos. Compartíamos el nuestro con Filipinas, Benín (Africa) que no pudo llegar por cuestiones administrativas y ellas. Sabíamos que iba a ser el partido más duro de la zona y nos ganaron en shoot out (penales)”.

“Son dos tiempos de 10 minutos. Si termina el tiempo y hay empate se juega a gol de oro. Si ganas los dos sets ganás el partido y si gana un set cada uno vas a penales, lo que se denomina shoot outs. Así le ganamos a Brasil en la main round, a España en semifinales y nos tomamos revancha en la final”, explicó.

“En cuartos de final también había sido histórico porque por primera vez le ganamos a Holanda (Países Bajos) por 2 sets a 0”, valoró.

“Ganamos bien el primer set (20-14) y en el segundo nos quedamos en 14 y nos metieron 27. Estábamos más condicionadas porque habíamos tenido varias sanciones y la entrenadora nos pidió que nos cuidáramos para el shoot outs. Nos teníamos mucha confianza”, contó sobre la final con Dinamarca.

Tiempo completo

“Hace poco volví a jugar indoor, en realidad ni siquiera llegué a jugar porque volví al club, lo extrañaba, pero justo salió la lista de Las Kamikazes, quedé para el Mundial y decidí esperar un poco más”, fundamentó al ser consultada si definitivamente es una jugadora de beach handball.

“Me dedico todo el tiempo, incluso ahora me voy a jugar con mi club, La Muni Beach, el Mundial de Clubes de Brasil en septiembre porque salimos campeonas argentinas en enero”, destacó.

“Nací en La Falda (Córdoba), pero me crié en Rawson y cuando empecé a estudiar Educación Física en el IDES de Trelew, le mando un saludo a toda la gente de allá, me invitaron a jugar en Independiente y empecé en 2016”, expuso a modo de recordatorio.

La gloria no se negocia

“Terminamos de jugar, estábamos gritando dale campeón, pero seguíamos con las ganas de volver a jugar. Teníamos ganas de volver a Argentina para entrenar y trabajar porque queremos seguir siendo las mejores del mundo”, sentenció en el final “Chofi” Dragonetti mientras mostraba orgullosa la medalla dorada.

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01 JUL 2026 - 21:20

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“Feliz por haber llegado a casa con la medalla dorada. Se hizo largo, salimos del hotel ayer (martes) a las 11 de la mañana, hicimos escala y deberíamos haber llegado a las 6, pero había mucha neblina en Ezeiza, así que el avión siguió de largo, fuimos a Rosario y esperó ahí hasta que pudimos volver a Buenos Aires”, explicó sobre el largo regreso al dulce hogar después de la consagración en Zagreb (Croacia).

“Igual estoy bastante acostumbrada de los viajes a Buenos Aires o Córdoba en colectivo que me tocó hacer mil veces, a entrenar o estudiar. Lo del tiempo me resultó bastante familiar”, señaló en el diálogo con Tiempo Deportivo en Jornada Radio.

“También nos pasó esta vez que algunas compañeras del plantel se quedaron en Europa porque tenían torneos a nivel clubes, y no volvimos todas juntas hoy, así que se hizo un poco más aburrido, porque si estamos todas, solemos hacer juegos, te entretenés. Igual ayer que tuvimos escala aprovechamos para pasear un rato por el Aeropuerto de Frankfurt”, admitió.

“Tuvimos una gira previa por Alemania nos favoreció para adaptarnos al calor, pero estuvo heavy. Es un calor agobiante, no nos quemaba la piel, pero era sofocante. Nos tocó jugar algunos partidos al mediodía y fue muy duro”, dijo respecto de las exigencias físicas del Mundial en pleno verano europeo.

“Estuvimos muy metidas en el torneo, recién el último día después de haber ganado el Mundial pudimos conocer Zagreb, volver al Lago Jarún y conocer la zona, que es hermosa. Pero recién lo disfrutamos desde otro lugar cuando terminó el torneo, meternos al agua, pasear, conocer el lugar”, contó sobre la capital croata.

Querer es poder

“Volvimos con esa sensación que todo es una locura, que cuesta caer, sigo estando en un sueño. El primer día fuimos a conocer el Estadio, pisamos la arena, saludamos la cancha como cualquier deportista de artes marciales que saluda en el tatami antes de entrar, nos paramos en el medio, nos abrazamos fuerte y nos pusimos a visualizar estar jugando el último partido del Mundial y que el himno que iba a sonar era el argentino”, aseguró sobre el significado de la consagración.

“Jugamos la zona, después lo que se llama main round a la que pasan los tres de cada grupo, que es un todo contra todos para clasificar a cuartos de final. Son un total de nueve partidos con semifinales y final”, precisó respecto del sistema de juego de un Mundial.

El verdugo de rodillas

Recordó que “Dinamarca nos había ganado en la fase de grupos. Compartíamos el nuestro con Filipinas, Benín (Africa) que no pudo llegar por cuestiones administrativas y ellas. Sabíamos que iba a ser el partido más duro de la zona y nos ganaron en shoot out (penales)”.

“Son dos tiempos de 10 minutos. Si termina el tiempo y hay empate se juega a gol de oro. Si ganas los dos sets ganás el partido y si gana un set cada uno vas a penales, lo que se denomina shoot outs. Así le ganamos a Brasil en la main round, a España en semifinales y nos tomamos revancha en la final”, explicó.

“En cuartos de final también había sido histórico porque por primera vez le ganamos a Holanda (Países Bajos) por 2 sets a 0”, valoró.

“Ganamos bien el primer set (20-14) y en el segundo nos quedamos en 14 y nos metieron 27. Estábamos más condicionadas porque habíamos tenido varias sanciones y la entrenadora nos pidió que nos cuidáramos para el shoot outs. Nos teníamos mucha confianza”, contó sobre la final con Dinamarca.

Tiempo completo

“Hace poco volví a jugar indoor, en realidad ni siquiera llegué a jugar porque volví al club, lo extrañaba, pero justo salió la lista de Las Kamikazes, quedé para el Mundial y decidí esperar un poco más”, fundamentó al ser consultada si definitivamente es una jugadora de beach handball.

“Me dedico todo el tiempo, incluso ahora me voy a jugar con mi club, La Muni Beach, el Mundial de Clubes de Brasil en septiembre porque salimos campeonas argentinas en enero”, destacó.

“Nací en La Falda (Córdoba), pero me crié en Rawson y cuando empecé a estudiar Educación Física en el IDES de Trelew, le mando un saludo a toda la gente de allá, me invitaron a jugar en Independiente y empecé en 2016”, expuso a modo de recordatorio.

La gloria no se negocia

“Terminamos de jugar, estábamos gritando dale campeón, pero seguíamos con las ganas de volver a jugar. Teníamos ganas de volver a Argentina para entrenar y trabajar porque queremos seguir siendo las mejores del mundo”, sentenció en el final “Chofi” Dragonetti mientras mostraba orgullosa la medalla dorada.