Este comportamiento se dio en un marco de fuerte alza de la morosidad de las familias. "La variación negativa del stock de préstamos al sector privado fue un lastre para empresas y familias", indicó un documento de la Fundación Mediterránea.
Los indicadores señalan que, si bien hubo una leve suba del 1,35 % en el nivel de actividad entre diciembre y junio, este ritmo resultó insuficiente para consolidar una recuperación generalizada.
El principal motivo de este freno fue la "contracción del crédito al sector privado, del orden del 3,5 % en términos reales", lo que limitó la capacidad de gasto y producción a pesar del incremento en las exportaciones de bienes.
La información se desprende del último informe de Novedades Económicas del IERAL que firmó el economista Jorge Vasconcelos, que procesó agencia Noticias Argentinas.
En ese trabajo se destaca un crecimiento desbalanceado entre los distintos sectores productivos. Mientras la construcción mostró un avance desestacionalizado cercano al 10 %, rubros con mayor peso en el empleo total como el comercio y la industria solo crecieron un 3,3 % y 2,6 % respectivamente.
El estudio explica que la política monetaria también tuvo un rol central en este escenario.
Aunque el Banco Central acumuló reservas por US$13.400 millones, el dinero emitido no permaneció en la economía.
Debido a la baja demanda de moneda y la necesidad de evitar presiones inflacionarias, "cada $100 emitidos por el Banco Central por compras netas de dólares en el mercado de cambios, $94 fueron retirados de circulación" por la acción conjunta del Tesoro y el BCRA.
Finalmente, el análisis advierte sobre un "techo de cristal" estructural vinculado a la baja productividad del país. Los especialistas concluyen que los márgenes de rentabilidad y los salarios enfrentan dificultades para subir debido a que la productividad nacional es un 8,5 % menor a la registrada en el año 2012.
Este comportamiento se dio en un marco de fuerte alza de la morosidad de las familias. "La variación negativa del stock de préstamos al sector privado fue un lastre para empresas y familias", indicó un documento de la Fundación Mediterránea.
Los indicadores señalan que, si bien hubo una leve suba del 1,35 % en el nivel de actividad entre diciembre y junio, este ritmo resultó insuficiente para consolidar una recuperación generalizada.
El principal motivo de este freno fue la "contracción del crédito al sector privado, del orden del 3,5 % en términos reales", lo que limitó la capacidad de gasto y producción a pesar del incremento en las exportaciones de bienes.
La información se desprende del último informe de Novedades Económicas del IERAL que firmó el economista Jorge Vasconcelos, que procesó agencia Noticias Argentinas.
En ese trabajo se destaca un crecimiento desbalanceado entre los distintos sectores productivos. Mientras la construcción mostró un avance desestacionalizado cercano al 10 %, rubros con mayor peso en el empleo total como el comercio y la industria solo crecieron un 3,3 % y 2,6 % respectivamente.
El estudio explica que la política monetaria también tuvo un rol central en este escenario.
Aunque el Banco Central acumuló reservas por US$13.400 millones, el dinero emitido no permaneció en la economía.
Debido a la baja demanda de moneda y la necesidad de evitar presiones inflacionarias, "cada $100 emitidos por el Banco Central por compras netas de dólares en el mercado de cambios, $94 fueron retirados de circulación" por la acción conjunta del Tesoro y el BCRA.
Finalmente, el análisis advierte sobre un "techo de cristal" estructural vinculado a la baja productividad del país. Los especialistas concluyen que los márgenes de rentabilidad y los salarios enfrentan dificultades para subir debido a que la productividad nacional es un 8,5 % menor a la registrada en el año 2012.