El plan contra la "usura” del Gobierno: más dudas que certezas

Lo lanzó el gobernador Torres a través de un video. El Banco del Chubut deberá absorber deudas y servicios de empleados públicos que hoy sostienen las mutuales en toda la provincia. Cuánto le podría costar a la Provincia.


14 AGO 2026 - 10:06 | Actualizado 14 AGO 2026 - 12:42

La decisión de eliminar los códigos de descuento de haberes y concentrar el alivio financiero de los empleados públicos en el Banco del Chubut generó expectativas primero, y luego muchos interrogantes por no queda claro cómo se implementará, y si se trata de una solución integral al endeudamiento de los empleados públicos o simplemente un cambio de acreedor.

Por ahora con bajo perfil, algunos referentes de mutuales advierten que la medida no sólo afecta el crédito, sino también una red de servicios sociales extendida en toda la provincia.

El Gobierno de Chubut, y el gobernador Nacho Torres en particular, presentó la eliminación de los códigos de descuento utilizados por mutuales y otras entidades como una herramienta para terminar con el sobreendeudamiento de los trabajadores estatales. Es más, habló de terminar con la “usura” a la que son sometidos los empleados públicos que acceden a esa fuente de financiamiento.

Torres, junto al ministro de Economía, Gustavo Paz, y el coordinador de Gabinete, Andrés Arbeletche.

El argumento oficial apunta a terminar con cuotas que, según Torres, terminan “ahogando” los salarios y ofrecer, a través del Banco del Chubut, una alternativa de refinanciación con mejores condiciones.

La discusión, sin embargo, no parece agotarse en determinar si las tasas de interés son altas o bajas. El punto central es otro: qué capacidad real tiene el Banco del Chubut para reemplazar, de un día para otro, el entramado financiero y social que durante años construyeron las mutuales en la provincia.

El propio Torres había anticipado que la Provincia buscaba eliminar los códigos de descuento y avanzar mediante el Banco del Chubut con un esquema de alivio financiero para trabajadores y jubilados. El objetivo declarado era evitar que las familias quedaran atrapadas en un ciclo de endeudamiento permanente.

Pero la duda que empieza a dominar a muchos endeudados es si una herramienta bancaria puede sustituir la totalidad de las prestaciones que hoy se canalizan mediante esos códigos.

Más que préstamos

Las mutuales chubutenses dejaron entrever que reducir el funcionamiento de los códigos de descuento exclusivamente a los créditos supone desconocer una parte importante de la actividad que desarrollan.

Según fuentes del sector, estos mecanismos también permiten financiar alimentos, medicamentos, electrodomésticos, pasajes y hospedajes por razones de salud, además de sostener proveedurías sociales y otros servicios destinados a los asociados.

Las mutuales, mucho más que servicios financieros.

“Sin códigos de descuento, se pierde cercanía, ayuda inmediata y acceso a bienes esenciales en toda la provincia”, planteó una de las fuentes consultadas por Jornada.

La advertencia tiene además una dimensión territorial. Las entidades sostienen que cuentan con presencia en localidades donde las alternativas comerciales y financieras son más limitadas y que su funcionamiento está basado en una relación directa con los asociados.

El sector asegura que más de un centenar de trabajadores están vinculados directamente con las mutuales de la provincia y que la eliminación de los códigos pone en riesgo esas fuentes laborales.

El interrogante sobre el Banco

El Gobierno plantea al Banco del Chubut como el instrumento capaz de ofrecer una alternativa al esquema cuestionado. La entidad ya viene aplicando distintas líneas de refinanciación y reducción de tasas, algunas de ellas impulsadas en tiempos cercanos a las elecciones.

En mayo pasado, por ejemplo, anunció reestructuraciones de hasta 60 cuotas y reducciones de tasas para préstamos de consumo. Mientras que durante 2025 había implementado mecanismos de refinanciación de hasta 72 meses para determinados segmentos de clientes.

Sin embargo, la diferencia entre refinanciar determinados créditos bancarios y absorber la totalidad de las necesidades financieras y de consumo que actualmente se canalizan mediante mutuales es sustancial. Según algunos cálculos extraoficiales, esa absorción que debería hacer el Banco del Chubut rondaría entre los $ 10.000 millones y los $ 18.000 millones.

Ahí aparece el principal interrogante sobre el proyecto oficial. Si el Banco del Chubut pretende reemplazar a las entidades que hoy operan mediante códigos de descuento, deberá contar no sólo con recursos suficientes para refinanciar las obligaciones existentes, sino también con capacidad operativa para atender una demanda mucho más amplia: nuevos créditos, asistencia ante emergencias, financiación de bienes esenciales y, eventualmente, servicios que no tienen naturaleza estrictamente bancaria.

Hay una segunda cuestión: eliminar el código de descuento no elimina la deuda contraída por el trabajador. La obligación continúa existiendo. Lo que cambia es el mecanismo mediante el cual se cobra y, eventualmente, la entidad que refinancia o administra esa deuda.

Por eso, la gran duda que ronda y el Gobierno por ahora no despejó es cuánto le costará al Banco del Chubut absorber ese volumen de operaciones y cuál será el impacto sobre el patrimonio, la liquidez y la capacidad crediticia de la entidad provincial.

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14 AGO 2026 - 10:06

La decisión de eliminar los códigos de descuento de haberes y concentrar el alivio financiero de los empleados públicos en el Banco del Chubut generó expectativas primero, y luego muchos interrogantes por no queda claro cómo se implementará, y si se trata de una solución integral al endeudamiento de los empleados públicos o simplemente un cambio de acreedor.

Por ahora con bajo perfil, algunos referentes de mutuales advierten que la medida no sólo afecta el crédito, sino también una red de servicios sociales extendida en toda la provincia.

El Gobierno de Chubut, y el gobernador Nacho Torres en particular, presentó la eliminación de los códigos de descuento utilizados por mutuales y otras entidades como una herramienta para terminar con el sobreendeudamiento de los trabajadores estatales. Es más, habló de terminar con la “usura” a la que son sometidos los empleados públicos que acceden a esa fuente de financiamiento.

Torres, junto al ministro de Economía, Gustavo Paz, y el coordinador de Gabinete, Andrés Arbeletche.

El argumento oficial apunta a terminar con cuotas que, según Torres, terminan “ahogando” los salarios y ofrecer, a través del Banco del Chubut, una alternativa de refinanciación con mejores condiciones.

La discusión, sin embargo, no parece agotarse en determinar si las tasas de interés son altas o bajas. El punto central es otro: qué capacidad real tiene el Banco del Chubut para reemplazar, de un día para otro, el entramado financiero y social que durante años construyeron las mutuales en la provincia.

El propio Torres había anticipado que la Provincia buscaba eliminar los códigos de descuento y avanzar mediante el Banco del Chubut con un esquema de alivio financiero para trabajadores y jubilados. El objetivo declarado era evitar que las familias quedaran atrapadas en un ciclo de endeudamiento permanente.

Pero la duda que empieza a dominar a muchos endeudados es si una herramienta bancaria puede sustituir la totalidad de las prestaciones que hoy se canalizan mediante esos códigos.

Más que préstamos

Las mutuales chubutenses dejaron entrever que reducir el funcionamiento de los códigos de descuento exclusivamente a los créditos supone desconocer una parte importante de la actividad que desarrollan.

Según fuentes del sector, estos mecanismos también permiten financiar alimentos, medicamentos, electrodomésticos, pasajes y hospedajes por razones de salud, además de sostener proveedurías sociales y otros servicios destinados a los asociados.

Las mutuales, mucho más que servicios financieros.

“Sin códigos de descuento, se pierde cercanía, ayuda inmediata y acceso a bienes esenciales en toda la provincia”, planteó una de las fuentes consultadas por Jornada.

La advertencia tiene además una dimensión territorial. Las entidades sostienen que cuentan con presencia en localidades donde las alternativas comerciales y financieras son más limitadas y que su funcionamiento está basado en una relación directa con los asociados.

El sector asegura que más de un centenar de trabajadores están vinculados directamente con las mutuales de la provincia y que la eliminación de los códigos pone en riesgo esas fuentes laborales.

El interrogante sobre el Banco

El Gobierno plantea al Banco del Chubut como el instrumento capaz de ofrecer una alternativa al esquema cuestionado. La entidad ya viene aplicando distintas líneas de refinanciación y reducción de tasas, algunas de ellas impulsadas en tiempos cercanos a las elecciones.

En mayo pasado, por ejemplo, anunció reestructuraciones de hasta 60 cuotas y reducciones de tasas para préstamos de consumo. Mientras que durante 2025 había implementado mecanismos de refinanciación de hasta 72 meses para determinados segmentos de clientes.

Sin embargo, la diferencia entre refinanciar determinados créditos bancarios y absorber la totalidad de las necesidades financieras y de consumo que actualmente se canalizan mediante mutuales es sustancial. Según algunos cálculos extraoficiales, esa absorción que debería hacer el Banco del Chubut rondaría entre los $ 10.000 millones y los $ 18.000 millones.

Ahí aparece el principal interrogante sobre el proyecto oficial. Si el Banco del Chubut pretende reemplazar a las entidades que hoy operan mediante códigos de descuento, deberá contar no sólo con recursos suficientes para refinanciar las obligaciones existentes, sino también con capacidad operativa para atender una demanda mucho más amplia: nuevos créditos, asistencia ante emergencias, financiación de bienes esenciales y, eventualmente, servicios que no tienen naturaleza estrictamente bancaria.

Hay una segunda cuestión: eliminar el código de descuento no elimina la deuda contraída por el trabajador. La obligación continúa existiendo. Lo que cambia es el mecanismo mediante el cual se cobra y, eventualmente, la entidad que refinancia o administra esa deuda.

Por eso, la gran duda que ronda y el Gobierno por ahora no despejó es cuánto le costará al Banco del Chubut absorber ese volumen de operaciones y cuál será el impacto sobre el patrimonio, la liquidez y la capacidad crediticia de la entidad provincial.