Luego del encuentro con el gobernador, el próximo objetivo será definir junto a Provincia y el Municipio cómo se construirán las nuevas viviendas.
También reclamaron soluciones para familias de la calle Mazzaredo y Los Tilos.
La confirmación de la inhabitabilidad del barrio El Marquesado abrió una nueva etapa para las familias afectadas por la emergencia geológica. Después de meses de incertidumbre, estudios y reclamos, los vecinos ahora concentran sus esfuerzos en concretar la reubicación definitiva y avanzar con la construcción de nuevas viviendas.
Marcela Medina, vecina de El Marquesado y una de las referentes que encabezó las gestiones durante los últimos meses, explicó que la noticia recibida el viernes no resultó inesperada. Los daños visibles y los antecedentes técnicos ya habían llevado a las familias a asumir que regresar definitivamente al sector no sería posible. “Nosotros sabemos que había estudios históricos que decían lo que volvieron a decir los ingenieros de IATASA. El barrio El Marquesado ya estaba en conciencia de la situación, de la gravedad de la situación”, señaló.

Recordó que desde el comienzo de la emergencia los vecinos solicitaron una alternativa habitacional. “Nuestro barrio fue gravemente dañado, los daños están a la vista. Desde el primer día pedíamos reubicación”, sostuvo.
Por esa razón, Medina reconoció que las familias habían comenzado a prepararse emocionalmente para una definición de estas características. “En relación a nuestra psicología, que también tenemos que resguardar, ya estábamos preparados para esta noticia”, expresó.
La confirmación oficial permitió avanzar hacia una instancia que los vecinos consideran fundamental: saber dónde podrán reconstruir sus vidas. Y tras un encuentro con el gobernador comenzaron a definir alternativas para la reubicación. “Ahí, medianamente, respiramos”, reconoció Medina.
La situación resulta particularmente compleja porque gran parte de quienes viven en El Marquesado son adultos mayores y jubilados que ahora enfrentan la necesidad de comenzar nuevamente. “Nos encontramos en ésta situación de volver a empezar. Y de volver a empezar de una manera no deseada”, describió.
Medina destacó que El Marquesado fue históricamente un barrio que resolvió mediante el esfuerzo de sus propios habitantes buena parte de las necesidades comunitarias. “El barrio se autogestionó prácticamente solo, el asfalto lo hizo la cooperativa. Siempre pagamos todo lo que se fue haciendo en el barrio y nunca peticionamos nada; ni a la Municipalidad, ni a la Gobernación”, manifestó.
También remarcó que los propietarios cumplieron con las obligaciones correspondientes a sus viviendas. “Todos nuestros vecinos tienen canceladas sus viviendas con el IPV, que creo que no es un dato menor. Siempre todos nos preocupamos por cumplir con nuestras obligaciones”, afirmó.
La vecina reconoció que atravesar la emergencia significó un proceso desgastante, no solamente por la pérdida material sino por el impacto emocional que produjo abandonar las casas. En ese recorrido destacó especialmente el papel que tuvieron los jóvenes de El Marquesado durante las primeras semanas. Mientras muchas de las familias permanecían atravesadas por la conmoción, fueron ellos quienes comenzaron a organizar los primeros reclamos.
“Cuando nosotros estábamos con el estupor y llorando por perder nuestra vivienda, ellos se organizaron, empezaron con las notas, empezaron a contactar personas del gobierno municipal”, recordó. A partir de allí comenzaron las reuniones y gestiones que continuaron hasta alcanzar la actual instancia.
Por las nuevas viviendas
Con la inhabitabilidad definida y las conversaciones por la reubicación encaminadas, los vecinos ahora esperan avanzar sobre la forma en que se construirán las futuras casas. “El próximo paso es ver cómo, entre Provincia, que la verdad que hizo un montón, y Municipio, nos ayudan a ver cómo vamos a encarar la construcción de las nuevas viviendas”, explicó Medina.
El reclamo, sin embargo, no quedó limitado exclusivamente a El Marquesado. Medina indicó que se incorporó también la situación de familias de la calle Mazzaredo y de Los Tilos. Sobre Mazzaredo advirtió que existen vecinos en condiciones críticas, con el avance del cerro prácticamente sobre sus propiedades. En Los Tilos, en tanto, señaló que algunas familias todavía se resisten a abandonar el lugar, aunque otras ya sufrieron graves daños e incluso la pérdida de sus viviendas.
Mientras se define la solución definitiva, continúan además los procedimientos administrativos. Medina explicó que acompañaron al personal municipal encargado de realizar una nueva constatación de daños para obtener finalmente los certificados de inhabitabilidad correspondientes.
Luego del encuentro con el gobernador, el próximo objetivo será definir junto a Provincia y el Municipio cómo se construirán las nuevas viviendas.
También reclamaron soluciones para familias de la calle Mazzaredo y Los Tilos.
La confirmación de la inhabitabilidad del barrio El Marquesado abrió una nueva etapa para las familias afectadas por la emergencia geológica. Después de meses de incertidumbre, estudios y reclamos, los vecinos ahora concentran sus esfuerzos en concretar la reubicación definitiva y avanzar con la construcción de nuevas viviendas.
Marcela Medina, vecina de El Marquesado y una de las referentes que encabezó las gestiones durante los últimos meses, explicó que la noticia recibida el viernes no resultó inesperada. Los daños visibles y los antecedentes técnicos ya habían llevado a las familias a asumir que regresar definitivamente al sector no sería posible. “Nosotros sabemos que había estudios históricos que decían lo que volvieron a decir los ingenieros de IATASA. El barrio El Marquesado ya estaba en conciencia de la situación, de la gravedad de la situación”, señaló.

Recordó que desde el comienzo de la emergencia los vecinos solicitaron una alternativa habitacional. “Nuestro barrio fue gravemente dañado, los daños están a la vista. Desde el primer día pedíamos reubicación”, sostuvo.
Por esa razón, Medina reconoció que las familias habían comenzado a prepararse emocionalmente para una definición de estas características. “En relación a nuestra psicología, que también tenemos que resguardar, ya estábamos preparados para esta noticia”, expresó.
La confirmación oficial permitió avanzar hacia una instancia que los vecinos consideran fundamental: saber dónde podrán reconstruir sus vidas. Y tras un encuentro con el gobernador comenzaron a definir alternativas para la reubicación. “Ahí, medianamente, respiramos”, reconoció Medina.
La situación resulta particularmente compleja porque gran parte de quienes viven en El Marquesado son adultos mayores y jubilados que ahora enfrentan la necesidad de comenzar nuevamente. “Nos encontramos en ésta situación de volver a empezar. Y de volver a empezar de una manera no deseada”, describió.
Medina destacó que El Marquesado fue históricamente un barrio que resolvió mediante el esfuerzo de sus propios habitantes buena parte de las necesidades comunitarias. “El barrio se autogestionó prácticamente solo, el asfalto lo hizo la cooperativa. Siempre pagamos todo lo que se fue haciendo en el barrio y nunca peticionamos nada; ni a la Municipalidad, ni a la Gobernación”, manifestó.
También remarcó que los propietarios cumplieron con las obligaciones correspondientes a sus viviendas. “Todos nuestros vecinos tienen canceladas sus viviendas con el IPV, que creo que no es un dato menor. Siempre todos nos preocupamos por cumplir con nuestras obligaciones”, afirmó.
La vecina reconoció que atravesar la emergencia significó un proceso desgastante, no solamente por la pérdida material sino por el impacto emocional que produjo abandonar las casas. En ese recorrido destacó especialmente el papel que tuvieron los jóvenes de El Marquesado durante las primeras semanas. Mientras muchas de las familias permanecían atravesadas por la conmoción, fueron ellos quienes comenzaron a organizar los primeros reclamos.
“Cuando nosotros estábamos con el estupor y llorando por perder nuestra vivienda, ellos se organizaron, empezaron con las notas, empezaron a contactar personas del gobierno municipal”, recordó. A partir de allí comenzaron las reuniones y gestiones que continuaron hasta alcanzar la actual instancia.
Por las nuevas viviendas
Con la inhabitabilidad definida y las conversaciones por la reubicación encaminadas, los vecinos ahora esperan avanzar sobre la forma en que se construirán las futuras casas. “El próximo paso es ver cómo, entre Provincia, que la verdad que hizo un montón, y Municipio, nos ayudan a ver cómo vamos a encarar la construcción de las nuevas viviendas”, explicó Medina.
El reclamo, sin embargo, no quedó limitado exclusivamente a El Marquesado. Medina indicó que se incorporó también la situación de familias de la calle Mazzaredo y de Los Tilos. Sobre Mazzaredo advirtió que existen vecinos en condiciones críticas, con el avance del cerro prácticamente sobre sus propiedades. En Los Tilos, en tanto, señaló que algunas familias todavía se resisten a abandonar el lugar, aunque otras ya sufrieron graves daños e incluso la pérdida de sus viviendas.
Mientras se define la solución definitiva, continúan además los procedimientos administrativos. Medina explicó que acompañaron al personal municipal encargado de realizar una nueva constatación de daños para obtener finalmente los certificados de inhabitabilidad correspondientes.