
Pasaron cuatro años desde la decisión política de construir un barrio para el personal del Centro Nacional Patagónico. Ayer se entregaron las 34 casas, 26 de las cuales irán para los investigadores. El acto fue encabezado por el gobernador Mario Das Neves; el intendente de Puerto Madryn, Ricardo Sastre, y el titular del CENPAT, Rolando González José.
Según José, “es un momento de alegría porque se interpreta al trabajador científico como un laburante más y así nos sentimos”. Las casas están en el populoso barrio Roque González. Las aprovecharán los investigadores para “llegar con nuestros programas educativos para despertar vocaciones científicas en los chicos del barrio de una manera más contundente”. La obra demoró mucho más de lo previsto e incluso cambió la constructora en el medio del proyecto.
Según el titular del CENPAT, “queremos hacer una devolución humana al barrio que nos va a contener”. La idea es trabajar con la
Escuela Nº 775 programas educativos que permitan acercar la ciencia a un barrio que puede ser muy útil. “Buscamos romper con la sensación que tienen los vecinos de algunos barrios que creen que la ciencia es algo distante y que no es para ellos. No creemos en eso y una manera de romperlo es tener presencia territorial en los lugares donde hay que estimular a los adolescentes”, dijo José. Por su parte, Das Neves recordó que las viviendas “las firmamos en el último tramo de nuestra gestión anterior, y desde que asumimos tuvimos muchas reuniones con el titular del CENPAT para hacer efectivo este acto”. Sastre, al hablar, admitió que “queda muy claro que cuando existe voluntad del Gobierno las cosas se dan de manera mucho más fácil”.#

Pasaron cuatro años desde la decisión política de construir un barrio para el personal del Centro Nacional Patagónico. Ayer se entregaron las 34 casas, 26 de las cuales irán para los investigadores. El acto fue encabezado por el gobernador Mario Das Neves; el intendente de Puerto Madryn, Ricardo Sastre, y el titular del CENPAT, Rolando González José.
Según José, “es un momento de alegría porque se interpreta al trabajador científico como un laburante más y así nos sentimos”. Las casas están en el populoso barrio Roque González. Las aprovecharán los investigadores para “llegar con nuestros programas educativos para despertar vocaciones científicas en los chicos del barrio de una manera más contundente”. La obra demoró mucho más de lo previsto e incluso cambió la constructora en el medio del proyecto.
Según el titular del CENPAT, “queremos hacer una devolución humana al barrio que nos va a contener”. La idea es trabajar con la
Escuela Nº 775 programas educativos que permitan acercar la ciencia a un barrio que puede ser muy útil. “Buscamos romper con la sensación que tienen los vecinos de algunos barrios que creen que la ciencia es algo distante y que no es para ellos. No creemos en eso y una manera de romperlo es tener presencia territorial en los lugares donde hay que estimular a los adolescentes”, dijo José. Por su parte, Das Neves recordó que las viviendas “las firmamos en el último tramo de nuestra gestión anterior, y desde que asumimos tuvimos muchas reuniones con el titular del CENPAT para hacer efectivo este acto”. Sastre, al hablar, admitió que “queda muy claro que cuando existe voluntad del Gobierno las cosas se dan de manera mucho más fácil”.#