La problemática de la sarna ovina volvió a encender alarmas en el sector ganadero de Chubut. De acuerdo a los registros sanitarios informados en los ámbitos de trabajo con SENASA, hay 74 establecimientos afectados y alrededor de 32 mil animales comprometidos, una situación que preocupa por el rápido contagio, el impacto productivo y el riesgo de que se complique el estatus sanitario provincial.
En diálogo con Jornada Radio, Osvaldo Luján, presidente de la Federación de Sociedades Rurales de Chubut, confirmó que el número de campos con foco es variable porque algunos logran levantar la situación tras aplicar los tratamientos, pero al mismo tiempo aparecen nuevos brotes. “Empezamos con 10, 15 focos, después 30, 40, 50 y ahora estamos en 74. Lamentablemente no se pudo trabajar de la manera necesaria como para que esto se controle en tiempo y forma”, sostuvo.
Luján explicó que SENASA emitió una resolución que delimita nueve departamentos de la provincia con esta situación y establece controles sobre el movimiento de hacienda. En particular, detalló que cualquier traslado desde una zona afectada hacia una zona considerada libre debe cumplir un procedimiento sanitario estricto: dos baños con un producto específico, con un intervalo de 10 días. “El remedio aprobado cuando la sarna ya está instalada es ese: dos baños con un producto específico, con 10 días de diferencia”, remarcó. Y aclaró un punto clave: “El baño no es preventivo, se hace cuando aparece la sarna. Si quedan animales fuera del control, se sigue propagando igual”.
Problema sanitario y logístico
Si bien el costo del medicamento no sería el principal obstáculo, Luján advirtió que el verdadero impacto está en el operativo que requiere el tratamiento: reunir la majada, disponer de personal suficiente, contar con baños habilitados y hacerlo en el momento del año adecuado.
“El costo más grande es el procedimiento: movimiento de hacienda, gente, trabajo. Si no se junta bien y quedan animales afuera, se sigue propagando”, señaló. Además, recordó que el brote se hizo fuerte en invierno, cuando no se podía bañar: “No se puede bañar porque el animal directamente es matarlo. Los baños se pueden hacer ahora, hasta marzo”. A eso se suma otro factor: como durante años se utilizó un esquema inyectable, muchos baños quedaron sin uso. “Hoy, en muchos establecimientos, los baños están deteriorados o tapados por dejar de usarse”, indicó.
Luján recordó que Chubut fue declarada libre de sarna en 2016 y vinculó el retroceso a la falta de personal de control en territorio. “Cuando fue declarada libre había 60 paratécnicos; hoy creo que no llegamos a 15”, afirmó. En ese marco, contó que en la última reunión de CoProSA se planteó la necesidad de reforzar equipos para detectar focos a tiempo y actuar rápidamente. “Hace falta control en los campos, anticipación rápida cuando aparece un foco, para tomar acciones correctivas en el momento”, sostuvo.
Consultado por el posible orígen, Luján indicó que, según lo conversado en reuniones sanitarias, el ingreso inicial habría sido hace unos tres años por entrada de hacienda desde Carmen de Patagones que debía ir a faena pero terminó en otro circuito. Respecto a la distribución, describió que el mapa de brotes se concentra en la zona norte y centro de la meseta, con focos también en el valle, y que ya llegó hasta Paso de Indios, lo que marca una expansión hacia el sur. “Eso es lo que tenemos que tratar de evitar”, enfatizó.
Luján explicó que, pese a los focos, la provincia sigue declarada libre de sarna, y que la resolución vigente establece un plazo hasta el 31 de diciembre de 2026 para corregir la situación y evitar la caída del estatus. “Esta resolución lo que hace es decir: estos departamentos están con parte de infección, hay que atacarlo, hay que trabajarlo, y hay un tiempo hasta el 31 de diciembre de 2026 para corregirlo”, sintetizó.
Finalmente, confirmó que las exposiciones rurales se realizarán, pero con controles por procedencia de animales y condiciones sanitarias específicas. “En Esquel es para febrero; en Comodoro se cambió la fecha tradicional de principios de febrero a los primeros días de marzo”, adelantó.

La problemática de la sarna ovina volvió a encender alarmas en el sector ganadero de Chubut. De acuerdo a los registros sanitarios informados en los ámbitos de trabajo con SENASA, hay 74 establecimientos afectados y alrededor de 32 mil animales comprometidos, una situación que preocupa por el rápido contagio, el impacto productivo y el riesgo de que se complique el estatus sanitario provincial.
En diálogo con Jornada Radio, Osvaldo Luján, presidente de la Federación de Sociedades Rurales de Chubut, confirmó que el número de campos con foco es variable porque algunos logran levantar la situación tras aplicar los tratamientos, pero al mismo tiempo aparecen nuevos brotes. “Empezamos con 10, 15 focos, después 30, 40, 50 y ahora estamos en 74. Lamentablemente no se pudo trabajar de la manera necesaria como para que esto se controle en tiempo y forma”, sostuvo.
Luján explicó que SENASA emitió una resolución que delimita nueve departamentos de la provincia con esta situación y establece controles sobre el movimiento de hacienda. En particular, detalló que cualquier traslado desde una zona afectada hacia una zona considerada libre debe cumplir un procedimiento sanitario estricto: dos baños con un producto específico, con un intervalo de 10 días. “El remedio aprobado cuando la sarna ya está instalada es ese: dos baños con un producto específico, con 10 días de diferencia”, remarcó. Y aclaró un punto clave: “El baño no es preventivo, se hace cuando aparece la sarna. Si quedan animales fuera del control, se sigue propagando igual”.
Problema sanitario y logístico
Si bien el costo del medicamento no sería el principal obstáculo, Luján advirtió que el verdadero impacto está en el operativo que requiere el tratamiento: reunir la majada, disponer de personal suficiente, contar con baños habilitados y hacerlo en el momento del año adecuado.
“El costo más grande es el procedimiento: movimiento de hacienda, gente, trabajo. Si no se junta bien y quedan animales afuera, se sigue propagando”, señaló. Además, recordó que el brote se hizo fuerte en invierno, cuando no se podía bañar: “No se puede bañar porque el animal directamente es matarlo. Los baños se pueden hacer ahora, hasta marzo”. A eso se suma otro factor: como durante años se utilizó un esquema inyectable, muchos baños quedaron sin uso. “Hoy, en muchos establecimientos, los baños están deteriorados o tapados por dejar de usarse”, indicó.
Luján recordó que Chubut fue declarada libre de sarna en 2016 y vinculó el retroceso a la falta de personal de control en territorio. “Cuando fue declarada libre había 60 paratécnicos; hoy creo que no llegamos a 15”, afirmó. En ese marco, contó que en la última reunión de CoProSA se planteó la necesidad de reforzar equipos para detectar focos a tiempo y actuar rápidamente. “Hace falta control en los campos, anticipación rápida cuando aparece un foco, para tomar acciones correctivas en el momento”, sostuvo.
Consultado por el posible orígen, Luján indicó que, según lo conversado en reuniones sanitarias, el ingreso inicial habría sido hace unos tres años por entrada de hacienda desde Carmen de Patagones que debía ir a faena pero terminó en otro circuito. Respecto a la distribución, describió que el mapa de brotes se concentra en la zona norte y centro de la meseta, con focos también en el valle, y que ya llegó hasta Paso de Indios, lo que marca una expansión hacia el sur. “Eso es lo que tenemos que tratar de evitar”, enfatizó.
Luján explicó que, pese a los focos, la provincia sigue declarada libre de sarna, y que la resolución vigente establece un plazo hasta el 31 de diciembre de 2026 para corregir la situación y evitar la caída del estatus. “Esta resolución lo que hace es decir: estos departamentos están con parte de infección, hay que atacarlo, hay que trabajarlo, y hay un tiempo hasta el 31 de diciembre de 2026 para corregirlo”, sintetizó.
Finalmente, confirmó que las exposiciones rurales se realizarán, pero con controles por procedencia de animales y condiciones sanitarias específicas. “En Esquel es para febrero; en Comodoro se cambió la fecha tradicional de principios de febrero a los primeros días de marzo”, adelantó.