Superior Tribunal de Justicia: la hora de Robin

Javier Raidán y Andrés Giacomone
25 MAR 2026 - 9:21 | Actualizado 25 MAR 2026 - 9:24

Por Esteban Gallo

Andrés Giacomone fue designado para asumir la presidencia del Superior Tribunal de Justicia del Chubut desde el primero de abril de 2026. Reemplazará en el cargo al no bien ponderado Javier Raidán, que ejercerá dicha función hasta el 30 de marzo próximo.

Los nombrados fueron los últimos en sumarse al alto cuerpo judicial, tras las salidas de Daniel Báez y Javier Panizzi, que, en ambos casos, renunciaron a sus calificados puestos antes de afrontar sendos juicios políticos donde la suerte de ambos ya estaba echada.

Desde marzo de 2025, Raidán y Giacomone se mueven en tándem y ejercen el liderazgo con mano recia. Una especie de Batman y Robin, manejando los hilos de la Ciudad Gótica en que se ha transformado el Poder Judicial.

El viernes pasado Raidán brindó en la Legislatura provincial un informe de su gestión como presidente en el que además fijó los lineamientos a seguir en el futuro inmediato. Habló de cambios de paradigmas y reformas variopintas que “colocarán a la Justicia de Chubut en el más alto nivel nacional”.

Sin embargo, la elevada autoestima de la máxima autoridad judicial de Chubut, que se presenta como modelo de eficiencia, no se condice con la realidad de los hechos.

La modernidad que Raidán proclamó tan pomposamente en su discurso resulta estéril si no se traduce en una justicia más cercana a la ciudadanía. De poco sirve hablar de digitalización, normas IRAM e innovación, si en la práctica, los chubutenses seguimos percibiendo a la Justicia como una estructura lejana y difícil de comprender. Una justicia verdaderamente moderna no se mide por la tecnología que exhibe sino por la capacidad real de responder a tiempo y de estar al alcance de la gente a la que debe servir.

En ese aspecto del asunto, que es el más importante de todos, nada cambió durante la gestión del abogado bonaerense. Difícil lograrlo con un presidente que estuvo ausente todo el año y que ejerció la gobernanza del Poder Judicial desde sus oficinas de Buenos Aires. Una justicia no puede estar cerca de la gente si su presidente está lejos de ella.

Raidán señaló en su discurso que sus largas ausencias se debieron a cuestiones de salud. Sin embargo, sí tuvo tiempo de sobra para tomar decisiones que terminaron en escándalos.
Su gestión será recordada por el aumento del 60% otorgado a los ministros de la Corte provincial, que fue para atrás cuando el asunto se transformó en un bochorno público. Durante esta presidencia, en medio de la malaria general, se compraron 6 camionetas 4 x 4 de última generación, una para cada ministro, por un valor de 500 millones de pesos.

Cómo olvidar el otorgamiento de pasajes aéreos y viáticos diferenciados, más la creación de cargos nuevos y la designación de funcionarios amigos sin concurso.

Raidán dinamitó la relación del Superior Tribunal con los operadores de la Justicia provincial desatando una ruptura interna que dejó a todos lastimados, resentidos y afectados.

Magistrados, funcionarios y empleados, a través de su sindicato, presentaron una denuncia penal contra los ministros y un pedido de juicio político contra el presidente. Nunca antes había ocurrido algo así.

Como broche de oro, impulsó una suerte de persecución laboral de la que fueron víctimas operadores judiciales intachables, algunos de los cuales fueron reemplazados o corridos de sus funciones sin fundamentos valederos.

No por nada, Gabriela Huenchual, Secretaria General del SITRAJUCH, calificó la gestión de Javier Raidán como “nefasta”.

Ahora llega el turno de Andrés Giacomone, con quien Raidán formó un tándem indestructible. De esa relación surge el paralelismo con Batman y Robin.

Pero a no confundirse. El nuevo presidente es más pequeño, pero no es la sombra del “caballero oscuro”.

Su trayectoria lo define. Es profesor universitario, tiene el manejo de un registro automotor en Trelew, e integra un buffet de abogados muy influyente del que también forma parte otro integrante del gobierno provincial, Andrés Meizner.

Fue fiscal de Estado de Mariano Arcioni y luego ratificado por Nacho Torres, sin tener pertenencia ni con el Frente Renovador ni con Despierta Chubut. En cambio, fue militante de la Cámpora y trabajó en Trelew a favor de la candidatura a intendente de Emanuel Coliñir.

“El joven maravilla” siempre queda bien parado y su mayor habilidad es ocupar lugares de poder, incluso al lado de distintos Batman.

Al final, parafraseando el universo gótico, “Batman siempre necesita un Robin”.

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Javier Raidán y Andrés Giacomone
25 MAR 2026 - 9:21

Por Esteban Gallo

Andrés Giacomone fue designado para asumir la presidencia del Superior Tribunal de Justicia del Chubut desde el primero de abril de 2026. Reemplazará en el cargo al no bien ponderado Javier Raidán, que ejercerá dicha función hasta el 30 de marzo próximo.

Los nombrados fueron los últimos en sumarse al alto cuerpo judicial, tras las salidas de Daniel Báez y Javier Panizzi, que, en ambos casos, renunciaron a sus calificados puestos antes de afrontar sendos juicios políticos donde la suerte de ambos ya estaba echada.

Desde marzo de 2025, Raidán y Giacomone se mueven en tándem y ejercen el liderazgo con mano recia. Una especie de Batman y Robin, manejando los hilos de la Ciudad Gótica en que se ha transformado el Poder Judicial.

El viernes pasado Raidán brindó en la Legislatura provincial un informe de su gestión como presidente en el que además fijó los lineamientos a seguir en el futuro inmediato. Habló de cambios de paradigmas y reformas variopintas que “colocarán a la Justicia de Chubut en el más alto nivel nacional”.

Sin embargo, la elevada autoestima de la máxima autoridad judicial de Chubut, que se presenta como modelo de eficiencia, no se condice con la realidad de los hechos.

La modernidad que Raidán proclamó tan pomposamente en su discurso resulta estéril si no se traduce en una justicia más cercana a la ciudadanía. De poco sirve hablar de digitalización, normas IRAM e innovación, si en la práctica, los chubutenses seguimos percibiendo a la Justicia como una estructura lejana y difícil de comprender. Una justicia verdaderamente moderna no se mide por la tecnología que exhibe sino por la capacidad real de responder a tiempo y de estar al alcance de la gente a la que debe servir.

En ese aspecto del asunto, que es el más importante de todos, nada cambió durante la gestión del abogado bonaerense. Difícil lograrlo con un presidente que estuvo ausente todo el año y que ejerció la gobernanza del Poder Judicial desde sus oficinas de Buenos Aires. Una justicia no puede estar cerca de la gente si su presidente está lejos de ella.

Raidán señaló en su discurso que sus largas ausencias se debieron a cuestiones de salud. Sin embargo, sí tuvo tiempo de sobra para tomar decisiones que terminaron en escándalos.
Su gestión será recordada por el aumento del 60% otorgado a los ministros de la Corte provincial, que fue para atrás cuando el asunto se transformó en un bochorno público. Durante esta presidencia, en medio de la malaria general, se compraron 6 camionetas 4 x 4 de última generación, una para cada ministro, por un valor de 500 millones de pesos.

Cómo olvidar el otorgamiento de pasajes aéreos y viáticos diferenciados, más la creación de cargos nuevos y la designación de funcionarios amigos sin concurso.

Raidán dinamitó la relación del Superior Tribunal con los operadores de la Justicia provincial desatando una ruptura interna que dejó a todos lastimados, resentidos y afectados.

Magistrados, funcionarios y empleados, a través de su sindicato, presentaron una denuncia penal contra los ministros y un pedido de juicio político contra el presidente. Nunca antes había ocurrido algo así.

Como broche de oro, impulsó una suerte de persecución laboral de la que fueron víctimas operadores judiciales intachables, algunos de los cuales fueron reemplazados o corridos de sus funciones sin fundamentos valederos.

No por nada, Gabriela Huenchual, Secretaria General del SITRAJUCH, calificó la gestión de Javier Raidán como “nefasta”.

Ahora llega el turno de Andrés Giacomone, con quien Raidán formó un tándem indestructible. De esa relación surge el paralelismo con Batman y Robin.

Pero a no confundirse. El nuevo presidente es más pequeño, pero no es la sombra del “caballero oscuro”.

Su trayectoria lo define. Es profesor universitario, tiene el manejo de un registro automotor en Trelew, e integra un buffet de abogados muy influyente del que también forma parte otro integrante del gobierno provincial, Andrés Meizner.

Fue fiscal de Estado de Mariano Arcioni y luego ratificado por Nacho Torres, sin tener pertenencia ni con el Frente Renovador ni con Despierta Chubut. En cambio, fue militante de la Cámpora y trabajó en Trelew a favor de la candidatura a intendente de Emanuel Coliñir.

“El joven maravilla” siempre queda bien parado y su mayor habilidad es ocupar lugares de poder, incluso al lado de distintos Batman.

Al final, parafraseando el universo gótico, “Batman siempre necesita un Robin”.