El Dúo Marcato llevó el tango al Barrio San Miguel

En la noche del miércoles 22 se concretó la presentación, en el Centro Cultural del Barrio San Miguel, en el ciclo Alimentando la Cultura.

23 ABR 2026 - 18:24 | Actualizado 23 ABR 2026 - 18:30

La Municipalidad de Puerto Madryn, a través de la Subsecretaría de Cultura informó que el miércoles 22 se presentó Marcato con apertura de puertas a las 20.30 y a las 21.00 tuvo lugar un “agasajo gastronómico” para que a las 2130 comenzase la presentación de este dúo integrado por Jesús Olguera en piano y Marina Richeri en la voz que le ponen cuerpo y alma a obras musicales que los atraviesan.

Con un repertorio diverso que representa la música arrabalera rioplatense interpretan tangos, valses y milongas compuestas desde 1920 al 1970. Sin embargo, durante 2025 fueron incorporando algunos temas de folclore y de rock nacional a su repertorio que naturalmente fue transformando el espíritu romántico original en un repertorio rebelde, evocativo y provocador bien típico del sentir orillero.

Dicen los italianos aquello de “primo mangiare, dopo filosofare” (primero comer, después filosofar) que sin duda podría aplicarse, a este ciclo que propone el Centro Cultural, al plantear un encuentro mensual donde el hecho artístico y el compartir comunitario se entrelazan como prácticas inseparables.

Cada función no solo convoca a un espectáculo, sino que abre un espacio de intercambio simbólico en el que el público asistente es agasajado por el CCSM con un plato de comida: desde guisos norteños o patagónicos hasta empanadas elaboradas en horno de barro, recuperando saberes, territorios y memorias que también son cultura.

Esta propuesta se inscribe en una perspectiva que entiende al arte como una práctica social, capaz de fortalecer vínculos, construir identidad y generar espacios de encuentro colectivo. Comer juntos y presenciar una obra se vuelven actos profundamente políticos y poéticos: modos de habitar el territorio, de reconocerse en el otro y de activar la sensibilidad crítica.

Se impulsa, así, una noche especial donde artistas y público se encuentran en un mismo plano de cercanía, diálogo y celebración. Porque la cultura no es un producto a consumir, sino una experiencia a compartir; un tejido vivo que se nutre de cada voz, cada cuerpo y cada historia que decide ser parte.

23 ABR 2026 - 18:24

La Municipalidad de Puerto Madryn, a través de la Subsecretaría de Cultura informó que el miércoles 22 se presentó Marcato con apertura de puertas a las 20.30 y a las 21.00 tuvo lugar un “agasajo gastronómico” para que a las 2130 comenzase la presentación de este dúo integrado por Jesús Olguera en piano y Marina Richeri en la voz que le ponen cuerpo y alma a obras musicales que los atraviesan.

Con un repertorio diverso que representa la música arrabalera rioplatense interpretan tangos, valses y milongas compuestas desde 1920 al 1970. Sin embargo, durante 2025 fueron incorporando algunos temas de folclore y de rock nacional a su repertorio que naturalmente fue transformando el espíritu romántico original en un repertorio rebelde, evocativo y provocador bien típico del sentir orillero.

Dicen los italianos aquello de “primo mangiare, dopo filosofare” (primero comer, después filosofar) que sin duda podría aplicarse, a este ciclo que propone el Centro Cultural, al plantear un encuentro mensual donde el hecho artístico y el compartir comunitario se entrelazan como prácticas inseparables.

Cada función no solo convoca a un espectáculo, sino que abre un espacio de intercambio simbólico en el que el público asistente es agasajado por el CCSM con un plato de comida: desde guisos norteños o patagónicos hasta empanadas elaboradas en horno de barro, recuperando saberes, territorios y memorias que también son cultura.

Esta propuesta se inscribe en una perspectiva que entiende al arte como una práctica social, capaz de fortalecer vínculos, construir identidad y generar espacios de encuentro colectivo. Comer juntos y presenciar una obra se vuelven actos profundamente políticos y poéticos: modos de habitar el territorio, de reconocerse en el otro y de activar la sensibilidad crítica.

Se impulsa, así, una noche especial donde artistas y público se encuentran en un mismo plano de cercanía, diálogo y celebración. Porque la cultura no es un producto a consumir, sino una experiencia a compartir; un tejido vivo que se nutre de cada voz, cada cuerpo y cada historia que decide ser parte.