Durante millones de años, la Patagonia fue uno de los territorios dominados por los dinosaurios más grandes que existieron sobre la Tierra. En esta región del sur del continente convivieron herbívoros y depredadores, en un ecosistema que hoy sigue revelando secretos a través de los fósiles encontrados por paleontólogos.

La historia se remonta a más de 65 millones de años, cuando la actual Patagonia tenía un clima muy diferente al de hoy. Allí habitaron especies como el Argentinosaurus, considerado uno de los animales terrestres más grandes conocidos, y el Giganotosaurus, uno de los mayores depredadores de la prehistoria.

Pol sostuvo en una charla abierta que se difundió ayer por el canal de la Fundación Azara en YouTube, que la Patagonia conserva una enorme cantidad de fósiles gracias a la composición de sus suelos y a los antiguos depósitos volcánicos que ayudaron a preservar restos óseos durante millones de años. Las provincias de Neuquén y Río Negro «continúan siendo escenario de descubrimientos que permiten comprender cómo vivían estas especies y cómo evolucionaron antes de desaparecer».
El final de los dinosaurios llegó a partir de una serie de eventos catastróficos ocurridos hace aproximadamente 66 millones de años. La teoría más aceptada indica que el impacto de un enorme asteroide alteró el clima global, generando incendios, oscuridad atmosférica y un drástico descenso de las temperaturas. Esa transformación afectó la vegetación y rompió la cadena alimenticia que sostenía a los gigantes prehistóricos.
Sin embargo, el paleontólogo también planteó que «la extinción no fue un hecho instantáneo sino un proceso complejo, donde influyeron cambios climáticos, actividad volcánica y transformaciones ambientales acumuladas durante miles de años». Algunos grupos de animales prehistóricos lograron sobrevivir y evolucionaron hasta convertirse en las aves modernas, «consideradas por la ciencia como descendientes directas de ciertos dinosaurios».
La historia se remonta a más de 65 millones de años, cuando la Patagonia tenía un clima muy diferente al de hoy. Pol aseguró que los descubrimientos realizados en el sur argentino permitieron reconstruir “nuevos capítulos en la historia de los ecosistemas anteriores de la Patagonia”. Sus investigaciones ayudaron a comprender cómo evolucionaron los dinosaurios gigantes y de qué manera se adaptaron a los cambios ambientales. Uno de los puntos centrales del documental es la desaparición de los dinosaurios.

El choque habría provocado incendios masivos, oscuridad atmosférica y una caída abrupta de las temperaturas, afectando la vegetación y destruyendo la cadena alimenticia.
Diego Pol señaló que el impacto “bloqueó la luz solar durante varios años”, provocando la muerte de las plantas y luego la desaparición de los grandes herbívoros y carnívoros. Estudios liderados por Pol también muestran que cambios climáticos extremos ya habían afectado anteriormente a distintas especies de dinosaurios en la Patagonia jurásica.
“El clima pasó de cálido y húmedo a un régimen seco y extremadamente estacional”, explicó el investigador en un trabajo sobre calentamiento global ocurrido hace unos 180 millones de años.
El paleontólogo argentino además, remarcó que no todos los dinosaurios desaparecieron completamente. “Las aves son dinosaurios y sobrevivieron a la extinción masiva”, una idea que hoy es ampliamente aceptada por la ciencia moderna. Actualmente, la Patagonia continúa siendo escenario de descubrimientos científicos de enorme relevancia.
Diego Pol y otros investigadores trabajan en excavaciones que permitieron hallar más de veinte nuevas especies de dinosaurios y reptiles fósiles en el sur argentino. Para el científico, el continente atraviesa “la edad de oro de la paleontología en América del Sur”, gracias a la enorme cantidad de hallazgos realizados en las últimas décadas.# (Río Negro)


Durante millones de años, la Patagonia fue uno de los territorios dominados por los dinosaurios más grandes que existieron sobre la Tierra. En esta región del sur del continente convivieron herbívoros y depredadores, en un ecosistema que hoy sigue revelando secretos a través de los fósiles encontrados por paleontólogos.

La historia se remonta a más de 65 millones de años, cuando la actual Patagonia tenía un clima muy diferente al de hoy. Allí habitaron especies como el Argentinosaurus, considerado uno de los animales terrestres más grandes conocidos, y el Giganotosaurus, uno de los mayores depredadores de la prehistoria.

Pol sostuvo en una charla abierta que se difundió ayer por el canal de la Fundación Azara en YouTube, que la Patagonia conserva una enorme cantidad de fósiles gracias a la composición de sus suelos y a los antiguos depósitos volcánicos que ayudaron a preservar restos óseos durante millones de años. Las provincias de Neuquén y Río Negro «continúan siendo escenario de descubrimientos que permiten comprender cómo vivían estas especies y cómo evolucionaron antes de desaparecer».
El final de los dinosaurios llegó a partir de una serie de eventos catastróficos ocurridos hace aproximadamente 66 millones de años. La teoría más aceptada indica que el impacto de un enorme asteroide alteró el clima global, generando incendios, oscuridad atmosférica y un drástico descenso de las temperaturas. Esa transformación afectó la vegetación y rompió la cadena alimenticia que sostenía a los gigantes prehistóricos.
Sin embargo, el paleontólogo también planteó que «la extinción no fue un hecho instantáneo sino un proceso complejo, donde influyeron cambios climáticos, actividad volcánica y transformaciones ambientales acumuladas durante miles de años». Algunos grupos de animales prehistóricos lograron sobrevivir y evolucionaron hasta convertirse en las aves modernas, «consideradas por la ciencia como descendientes directas de ciertos dinosaurios».
La historia se remonta a más de 65 millones de años, cuando la Patagonia tenía un clima muy diferente al de hoy. Pol aseguró que los descubrimientos realizados en el sur argentino permitieron reconstruir “nuevos capítulos en la historia de los ecosistemas anteriores de la Patagonia”. Sus investigaciones ayudaron a comprender cómo evolucionaron los dinosaurios gigantes y de qué manera se adaptaron a los cambios ambientales. Uno de los puntos centrales del documental es la desaparición de los dinosaurios.

El choque habría provocado incendios masivos, oscuridad atmosférica y una caída abrupta de las temperaturas, afectando la vegetación y destruyendo la cadena alimenticia.
Diego Pol señaló que el impacto “bloqueó la luz solar durante varios años”, provocando la muerte de las plantas y luego la desaparición de los grandes herbívoros y carnívoros. Estudios liderados por Pol también muestran que cambios climáticos extremos ya habían afectado anteriormente a distintas especies de dinosaurios en la Patagonia jurásica.
“El clima pasó de cálido y húmedo a un régimen seco y extremadamente estacional”, explicó el investigador en un trabajo sobre calentamiento global ocurrido hace unos 180 millones de años.
El paleontólogo argentino además, remarcó que no todos los dinosaurios desaparecieron completamente. “Las aves son dinosaurios y sobrevivieron a la extinción masiva”, una idea que hoy es ampliamente aceptada por la ciencia moderna. Actualmente, la Patagonia continúa siendo escenario de descubrimientos científicos de enorme relevancia.
Diego Pol y otros investigadores trabajan en excavaciones que permitieron hallar más de veinte nuevas especies de dinosaurios y reptiles fósiles en el sur argentino. Para el científico, el continente atraviesa “la edad de oro de la paleontología en América del Sur”, gracias a la enorme cantidad de hallazgos realizados en las últimas décadas.# (Río Negro)
