En el marco del Día Nacional de la Donación de Órganos y Tejidos que se celebra cada 30 de mayo, Carolina Jones y Guillermo Marino, padres de Isabella Marino, visitaron los estudios de Jornada Radio y compartieron un emotivo testimonio sobre el legado de su hija, la joven de 18 años oriunda de Trelew que murió en La Plata luego de caer de un colectivo en movimiento.
“Isa no solo estaba totalmente de acuerdo con la donación de órganos, sino que se indignaba pensando que alguien pudiera negarse”, recordó Carolina. La madre destacó la importancia de hablar estos temas en el ámbito familiar: “Cuando la persona no está, le toca decidir al resto, y es mucho menos difícil cuando uno conoce lo que esa persona quería”.

La Ley Justina ya estaba vigente cuando ocurrió la tragedia y, según contó su madre, Isabella defendía firmemente la donación de órganos. “Su objetivo era salvar vidas. Estaba entre estudiar veterinaria o medicina, pero quería ayudar. Con la donación también concretó ese sueño”, expresó emocionada.
Los órganos de Isabella salvaron de manera inmediata a tres personas: una mujer de 37 años y dos hombres de 39 y 49. Además, tejidos, córneas, válvulas cardíacas y piel permitieron ayudar a muchos otros pacientes. “Sabemos que le salvó la vida a gente y eso también se replica en sus familias, que no pasaron por lo que pasamos nosotros”, señaló Carolina.
Los padres también recordaron cómo atravesaron el dolor tras la muerte de su hija y las versiones que circularon alrededor del caso. Explicaron que decidieron no profundizar judicialmente en la causa para evitar seguir reviviendo el sufrimiento. “Nada en el mundo te devuelve a la persona que perdiste”, afirmó.

Más allá del dolor, eligieron sostener el recuerdo de Isabella desde la vida. “Uno tiene que decidir si vive o no vive después de una pérdida así. Y si elegís vivir, tenés que hacerlo honrando a esa persona”, reflexionó su madre.
Al describirla, los padres no dudaron: “Isa era brillante. Luminosa en todo sentido”. La joven era fanática de la música y de la lectura, al punto de llevar listas con los próximos diez libros que quería leer y medir el tiempo en canciones y playlists.
La historia de Isabella conmovió al país en 2022, cuando su familia decidió donar sus órganos luego de confirmarse su muerte cerebral tras el accidente ocurrido en La Plata, mientras comenzaba sus estudios universitarios en la Universidad Nacional de La Plata. Hoy, sus padres continúan difundiendo el mensaje de concientización que ella defendía en vida: hablar de donación de órganos puede salvar muchas más vidas.

En el marco del Día Nacional de la Donación de Órganos y Tejidos que se celebra cada 30 de mayo, Carolina Jones y Guillermo Marino, padres de Isabella Marino, visitaron los estudios de Jornada Radio y compartieron un emotivo testimonio sobre el legado de su hija, la joven de 18 años oriunda de Trelew que murió en La Plata luego de caer de un colectivo en movimiento.
“Isa no solo estaba totalmente de acuerdo con la donación de órganos, sino que se indignaba pensando que alguien pudiera negarse”, recordó Carolina. La madre destacó la importancia de hablar estos temas en el ámbito familiar: “Cuando la persona no está, le toca decidir al resto, y es mucho menos difícil cuando uno conoce lo que esa persona quería”.

La Ley Justina ya estaba vigente cuando ocurrió la tragedia y, según contó su madre, Isabella defendía firmemente la donación de órganos. “Su objetivo era salvar vidas. Estaba entre estudiar veterinaria o medicina, pero quería ayudar. Con la donación también concretó ese sueño”, expresó emocionada.
Los órganos de Isabella salvaron de manera inmediata a tres personas: una mujer de 37 años y dos hombres de 39 y 49. Además, tejidos, córneas, válvulas cardíacas y piel permitieron ayudar a muchos otros pacientes. “Sabemos que le salvó la vida a gente y eso también se replica en sus familias, que no pasaron por lo que pasamos nosotros”, señaló Carolina.
Los padres también recordaron cómo atravesaron el dolor tras la muerte de su hija y las versiones que circularon alrededor del caso. Explicaron que decidieron no profundizar judicialmente en la causa para evitar seguir reviviendo el sufrimiento. “Nada en el mundo te devuelve a la persona que perdiste”, afirmó.

Más allá del dolor, eligieron sostener el recuerdo de Isabella desde la vida. “Uno tiene que decidir si vive o no vive después de una pérdida así. Y si elegís vivir, tenés que hacerlo honrando a esa persona”, reflexionó su madre.
Al describirla, los padres no dudaron: “Isa era brillante. Luminosa en todo sentido”. La joven era fanática de la música y de la lectura, al punto de llevar listas con los próximos diez libros que quería leer y medir el tiempo en canciones y playlists.
La historia de Isabella conmovió al país en 2022, cuando su familia decidió donar sus órganos luego de confirmarse su muerte cerebral tras el accidente ocurrido en La Plata, mientras comenzaba sus estudios universitarios en la Universidad Nacional de La Plata. Hoy, sus padres continúan difundiendo el mensaje de concientización que ella defendía en vida: hablar de donación de órganos puede salvar muchas más vidas.