Por Bulin Fernández
Cuando pensamos en nuestros hijos, aún sin importar mucho su edad, pero fundamentalmente cuando son pequeños, analizamos en modo futuro. Y en función de ello comenzamos a reacondicionar nuestras vidas.
Dejamos de pensar solamente en nosotros y tomamos determinaciones con respecto a los años venideros.
Períodos escolares, proyecciones de vida, profesiones y pasiones que nos inclinan a esa toma de decisiones que superan lo sentimental para ser motivo de análisis de ingresos y egresos económicos, inversiones y hasta vínculos sociales que tienen el mismo sentido.
Con la vida cotidiana, vista desde la función pública y el Estado, debería ser lo mismo.
Los gobernantes electos, más sus equipos de trabajo, están atentos a la cotidiana y nada simple tarea de cumplir expectativas y poder otorgar respuestas a los vecinos.
Pero resulta indispensable parar algunos minutos en el día para poder imaginar y desarrollar las denominadas políticas de Estado. Aquellas acciones, obras o gestiones que superen su propia etapa de gobernar el presente.
Han existido y están a mano innumerables muestras de esos procesos participativos o no tanto, que permitieron que una localidad determinada en un punto del país termine ejecutando esa idea que le dio vida a más de una generación.
Tomando la fecha de las celebraciones del 140.º aniversario de Trelew, muchos se dan por enterados de quién fue Lewis Jones y su visión de desarrollo para exponer y propiciar obras y servicios que aún hoy siguen siendo de utilidad.
Las obras y definiciones que trascienden a los gobernantes son las que permiten desarrollar el presente y asegurar el futuro.
Pocos pueden preguntarse cómo y cuándo se desarrollaron los canales de riego del Valle de Chubut, el Dique Florentino Ameghino o el puerto de Rawson, pero resultan claves a la hora de definir el desarrollo económico de la región.
Convocar a los profesionales de áreas específicas en diferentes épocas del año para establecer la línea de acción y permitir que se planifique en ese sentido, aunque después cueste tiempo y esfuerzo conseguir financiamiento, es asegurar que se haga un debate productivo que derive en acciones concretas.
Planificar tiene sentido. Sea en nuestros hijos o en nuevas generaciones, como la fijación de políticas de Estado, porque también agregará futuro a la sociedad.
Por Bulin Fernández
Cuando pensamos en nuestros hijos, aún sin importar mucho su edad, pero fundamentalmente cuando son pequeños, analizamos en modo futuro. Y en función de ello comenzamos a reacondicionar nuestras vidas.
Dejamos de pensar solamente en nosotros y tomamos determinaciones con respecto a los años venideros.
Períodos escolares, proyecciones de vida, profesiones y pasiones que nos inclinan a esa toma de decisiones que superan lo sentimental para ser motivo de análisis de ingresos y egresos económicos, inversiones y hasta vínculos sociales que tienen el mismo sentido.
Con la vida cotidiana, vista desde la función pública y el Estado, debería ser lo mismo.
Los gobernantes electos, más sus equipos de trabajo, están atentos a la cotidiana y nada simple tarea de cumplir expectativas y poder otorgar respuestas a los vecinos.
Pero resulta indispensable parar algunos minutos en el día para poder imaginar y desarrollar las denominadas políticas de Estado. Aquellas acciones, obras o gestiones que superen su propia etapa de gobernar el presente.
Han existido y están a mano innumerables muestras de esos procesos participativos o no tanto, que permitieron que una localidad determinada en un punto del país termine ejecutando esa idea que le dio vida a más de una generación.
Tomando la fecha de las celebraciones del 140.º aniversario de Trelew, muchos se dan por enterados de quién fue Lewis Jones y su visión de desarrollo para exponer y propiciar obras y servicios que aún hoy siguen siendo de utilidad.
Las obras y definiciones que trascienden a los gobernantes son las que permiten desarrollar el presente y asegurar el futuro.
Pocos pueden preguntarse cómo y cuándo se desarrollaron los canales de riego del Valle de Chubut, el Dique Florentino Ameghino o el puerto de Rawson, pero resultan claves a la hora de definir el desarrollo económico de la región.
Convocar a los profesionales de áreas específicas en diferentes épocas del año para establecer la línea de acción y permitir que se planifique en ese sentido, aunque después cueste tiempo y esfuerzo conseguir financiamiento, es asegurar que se haga un debate productivo que derive en acciones concretas.
Planificar tiene sentido. Sea en nuestros hijos o en nuevas generaciones, como la fijación de políticas de Estado, porque también agregará futuro a la sociedad.