Descubrieron otra especie de dinosaurio carnívoro de siete metros

Rinconraptor pipoae tenía enormes garras en sus extremidades delanteras. Sus restos fueron recuperados en las cercanías de Rincón de los Sauces.


30 OCT 2026 - 12:03 | Actualizado 30 OCT 2026 - 12:20

Un nuevo depredador prehistórico se suma al registro de la fauna que habitó la Patagonia: un equipo de científicos identificó una especie de dinosaurio carnívoro que vivió hace aproximadamente 86 millones de años en el norte de Neuquén.

Bautizado como Rinconraptor pipoae, pertenecía al grupo de los megaraptóridos y habría llegado a medir unos siete metros de largo. Los fósiles fueron encontrados en el área de Cerro Overo, cerca de Rincón de los Sauces, y su descripción fue publicada en la revista científica Palaeontologia Electronica.

La investigación tuvo como autor principal a Ariel Méndez, especialista del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), y contó con investigadores de instituciones científicas, museos y universidades de Argentina y otros países.

La denominación Rinconraptor alude a la proximidad del sitio del hallazgo con Rincón de los Sauces, mientras que "pipoae" homenajea a Laura Pipo, investigadora que participó de la campaña paleontológica de noviembre de 2019 y falleció en 2020.

Un hallazgo que comenzó en 2016

Los primeros restos aparecieron durante una recorrida del personal del Museo Argentino Urquiza en 2016.

En esa oportunidad se encontraron vértebras aisladas y se registraron las coordenadas del lugar para realizar futuras tareas de exploración. De esa manera, la expedición para recuperar los fósiles se concretó en noviembre de 2019, después de nuevas recorridas de reconocimiento.

Durante esa campaña se hallaron parte de un húmero y un fragmento de tibia. Después, la preparación de los materiales se demoró por la pandemia de COVID-19 y avanzó más adelante.

Medía 7 metros de largo y tenía garras de hasta 40 centímetros

A partir del análisis de las vértebras y de la comparación con otros ejemplares de megaraptóridos, los investigadores estimaron que el animal alcanzaba unos siete metros.

Otros restos atribuidos a ese grupo podrían corresponder a ejemplares de más de ocho metros. Otra de las particularidades de los megaraptóridos eran sus extremidades delanteras desarrolladas, especialmente sus manos, que contaban con grandes garras que pudieron medir hasta 40 centímetros.

Esta característica los diferenciaba de los abelisáuridos, otro grupo de dinosaurios carnívoros que habitaba la región y que tenía brazos mucho más pequeños.

En ese sentido, la presencia de ambos tipos de depredadores en un mismo ambiente abre interrogantes sobre cómo se relacionaban. Según explicó Méndez, puede ser que hayan competido por los recursos disponibles, aunque también es posible que ocuparan distintos nichos ecológicos y así lograran convivir.

Este descubrimiento amplía el registro de la biodiversidad del área de Cerro Overo-La Invernada, donde también se identificaron dinosaurios herbívoros de distintos tamaños, cocodriliformes, tortugas y otros reptiles.

De esta manera, el nuevo ejemplar aporta información sobre los grandes depredadores que integraban los ecosistemas patagónicos durante el Cretácico Superior.


30 OCT 2026 - 12:03

Un nuevo depredador prehistórico se suma al registro de la fauna que habitó la Patagonia: un equipo de científicos identificó una especie de dinosaurio carnívoro que vivió hace aproximadamente 86 millones de años en el norte de Neuquén.

Bautizado como Rinconraptor pipoae, pertenecía al grupo de los megaraptóridos y habría llegado a medir unos siete metros de largo. Los fósiles fueron encontrados en el área de Cerro Overo, cerca de Rincón de los Sauces, y su descripción fue publicada en la revista científica Palaeontologia Electronica.

La investigación tuvo como autor principal a Ariel Méndez, especialista del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), y contó con investigadores de instituciones científicas, museos y universidades de Argentina y otros países.

La denominación Rinconraptor alude a la proximidad del sitio del hallazgo con Rincón de los Sauces, mientras que "pipoae" homenajea a Laura Pipo, investigadora que participó de la campaña paleontológica de noviembre de 2019 y falleció en 2020.

Un hallazgo que comenzó en 2016

Los primeros restos aparecieron durante una recorrida del personal del Museo Argentino Urquiza en 2016.

En esa oportunidad se encontraron vértebras aisladas y se registraron las coordenadas del lugar para realizar futuras tareas de exploración. De esa manera, la expedición para recuperar los fósiles se concretó en noviembre de 2019, después de nuevas recorridas de reconocimiento.

Durante esa campaña se hallaron parte de un húmero y un fragmento de tibia. Después, la preparación de los materiales se demoró por la pandemia de COVID-19 y avanzó más adelante.

Medía 7 metros de largo y tenía garras de hasta 40 centímetros

A partir del análisis de las vértebras y de la comparación con otros ejemplares de megaraptóridos, los investigadores estimaron que el animal alcanzaba unos siete metros.

Otros restos atribuidos a ese grupo podrían corresponder a ejemplares de más de ocho metros. Otra de las particularidades de los megaraptóridos eran sus extremidades delanteras desarrolladas, especialmente sus manos, que contaban con grandes garras que pudieron medir hasta 40 centímetros.

Esta característica los diferenciaba de los abelisáuridos, otro grupo de dinosaurios carnívoros que habitaba la región y que tenía brazos mucho más pequeños.

En ese sentido, la presencia de ambos tipos de depredadores en un mismo ambiente abre interrogantes sobre cómo se relacionaban. Según explicó Méndez, puede ser que hayan competido por los recursos disponibles, aunque también es posible que ocuparan distintos nichos ecológicos y así lograran convivir.

Este descubrimiento amplía el registro de la biodiversidad del área de Cerro Overo-La Invernada, donde también se identificaron dinosaurios herbívoros de distintos tamaños, cocodriliformes, tortugas y otros reptiles.

De esta manera, el nuevo ejemplar aporta información sobre los grandes depredadores que integraban los ecosistemas patagónicos durante el Cretácico Superior.