Por Antonio Sayavedra, Agencia Jornada Esquel
Ayer había un caos en la Villa Futalaufquen del Parque Nacional los Alerces. El fuego iniciado el lunes se expandía sobre viviendas de manera descontrolada, además de la Intendencia y otras dependencias. A las 14.30 se dio la mayor combustión, con llamaradas de varios metros de altura y avance raudo.
El siniestro amenazaba las casas cercanas a la Intendencia y ponía en riesgo las instalaciones de Incendios, Comunicaciones y Emergencias, y depósitos, debiendo trabajar la maquinaria para aislar esas estructuras con cortafuegos y derribo de árboles.
En la mañana los brigadistas trabajaron arduamente para impedir que el fuego afectara la Escuela Nº 25, sector donde la franja ígnea cruzó la calle hacia el área este, cerca de la pista de aterrizaje donde operan los aviones hidrantes. A las 16 una densa columna de humo se levantaba entre las plantaciones, poniendo tensión a quienes procuraban que no avanzara a los inmuebles.
Polideportivo
Las familias de las viviendas de la Villa fueron evacuadas de manera preventiva el lunes. Algunas fueron alojadas en el polideportivo de Trevelin, donde el municipio preparó logística para la atención de la emergencia, informó la intendente Leila Assef.
Algunos pobladores retiraron sus muebles para aprestarse a salir de ser necesario a un lugar más seguro. El puesto sanitario tenía todo el equipamiento y mobiliario fuera del edificio. Villa Futalaufquen estaba rodeada por el fuego y masas de humo que se elevaban como hongos.
Focos
El siniestro se había expandido por el cerro Dedal, y sin parar se desplazaba hacia Puerto Limonao, con enormes focos encendidos atacados por helicópteros de Chile a través del Servicio Federal de Manejo del Fuego. Detrás del I.C.E., en un momento de la tarde, cuando el siniestro tuvo su pico de combustión, la tarea fue ardua para salvar casas. Se quemó una caballeriza.
Hubo un amplio despliegue de móviles, ambulancias, autobombas, máquinas topadoras y camionetas. Todos luchando contra el fuego, apoyados con los helicópteros con helibaldes que cargaban agua en el lago y sólo bajaban a reabastecerse de combustible.
Ruido
El intendente del Parque, Daniel Crosta, coordinó las acciones desde el I.C.E., donde se montó logística. La Villa en concreto está rodeada por el fuego. Sólo se siente el ruido de máquinas, autobombas y aviones, con pausa sólo de noche, cuando ya no se puede operar ni por aire ni por tierra.
Al mediodía ya había 400 hectáreas de bosque nativo arrasadas por el siniestro, por lo que se puede estimar que anoche rondaban las 500. Desde la costa del lago Futalaufquen se veía una interminable franja de fuego y humo que se extendían por la montaña hacia arriba, con alerta para la zona de Puerto Limonao.
Hoy seguirá la batalla contra este fenómeno que devora el bosque nativo del Parque en doble frente, ya que también se trata de salvaguardar a las viviendas, la propia Intendencia y otras dependencias cercanas al incendio, un objetivo cumplido en gran parte.
Ochenta y cinco
De acuerdo a los partes oficiales, Provincia ya había enviado 85 brigadistas a combatir el siniestro, del Servicio Provincial de Manejo del Fuego.
Trabajan de manera intensa junto a sus pares del Sistema Federal y de Parques Nacionales para mitigar el avance de los incendios. Crosta, además de intendente del Parque, responsable del Centro de Operaciones de Emergencia, destacó el apoyo oficial con hombres y gestión de logística, como así también de Gendarmería Nacional.#

Por Antonio Sayavedra, Agencia Jornada Esquel
Ayer había un caos en la Villa Futalaufquen del Parque Nacional los Alerces. El fuego iniciado el lunes se expandía sobre viviendas de manera descontrolada, además de la Intendencia y otras dependencias. A las 14.30 se dio la mayor combustión, con llamaradas de varios metros de altura y avance raudo.
El siniestro amenazaba las casas cercanas a la Intendencia y ponía en riesgo las instalaciones de Incendios, Comunicaciones y Emergencias, y depósitos, debiendo trabajar la maquinaria para aislar esas estructuras con cortafuegos y derribo de árboles.
En la mañana los brigadistas trabajaron arduamente para impedir que el fuego afectara la Escuela Nº 25, sector donde la franja ígnea cruzó la calle hacia el área este, cerca de la pista de aterrizaje donde operan los aviones hidrantes. A las 16 una densa columna de humo se levantaba entre las plantaciones, poniendo tensión a quienes procuraban que no avanzara a los inmuebles.
Polideportivo
Las familias de las viviendas de la Villa fueron evacuadas de manera preventiva el lunes. Algunas fueron alojadas en el polideportivo de Trevelin, donde el municipio preparó logística para la atención de la emergencia, informó la intendente Leila Assef.
Algunos pobladores retiraron sus muebles para aprestarse a salir de ser necesario a un lugar más seguro. El puesto sanitario tenía todo el equipamiento y mobiliario fuera del edificio. Villa Futalaufquen estaba rodeada por el fuego y masas de humo que se elevaban como hongos.
Focos
El siniestro se había expandido por el cerro Dedal, y sin parar se desplazaba hacia Puerto Limonao, con enormes focos encendidos atacados por helicópteros de Chile a través del Servicio Federal de Manejo del Fuego. Detrás del I.C.E., en un momento de la tarde, cuando el siniestro tuvo su pico de combustión, la tarea fue ardua para salvar casas. Se quemó una caballeriza.
Hubo un amplio despliegue de móviles, ambulancias, autobombas, máquinas topadoras y camionetas. Todos luchando contra el fuego, apoyados con los helicópteros con helibaldes que cargaban agua en el lago y sólo bajaban a reabastecerse de combustible.
Ruido
El intendente del Parque, Daniel Crosta, coordinó las acciones desde el I.C.E., donde se montó logística. La Villa en concreto está rodeada por el fuego. Sólo se siente el ruido de máquinas, autobombas y aviones, con pausa sólo de noche, cuando ya no se puede operar ni por aire ni por tierra.
Al mediodía ya había 400 hectáreas de bosque nativo arrasadas por el siniestro, por lo que se puede estimar que anoche rondaban las 500. Desde la costa del lago Futalaufquen se veía una interminable franja de fuego y humo que se extendían por la montaña hacia arriba, con alerta para la zona de Puerto Limonao.
Hoy seguirá la batalla contra este fenómeno que devora el bosque nativo del Parque en doble frente, ya que también se trata de salvaguardar a las viviendas, la propia Intendencia y otras dependencias cercanas al incendio, un objetivo cumplido en gran parte.
Ochenta y cinco
De acuerdo a los partes oficiales, Provincia ya había enviado 85 brigadistas a combatir el siniestro, del Servicio Provincial de Manejo del Fuego.
Trabajan de manera intensa junto a sus pares del Sistema Federal y de Parques Nacionales para mitigar el avance de los incendios. Crosta, además de intendente del Parque, responsable del Centro de Operaciones de Emergencia, destacó el apoyo oficial con hombres y gestión de logística, como así también de Gendarmería Nacional.#