“El Banco Central es como un prestamista en última instancia o garante de algunos depósitos. La lógica es que trate de regular y poner normas para el uso prudencial de esos fondos”, señaló el ex negociador de la deuda, al analizar el escenario financiero actual.
Marx describió que en el mercado cambiario “ahora tenemos la corriente en el sentido de vender dólares más que comprar”, con “una oferta proveniente de las exportaciones y una menor demanda de importaciones”, además de “una muy menor dolarización de portafolios, que fue muy fuerte el año pasado”.
Sobre la política cambiaria, alertó que “la tentación muchas veces es, de los decisores de políticas, de tratar de pisar el dólar lo más posible por su influencia en los precios”.
Y agregó: “Si se lo pisa por ahora y tiene éxito, se exacerba la entrada dólares. Pero después se puede exacerbar la salida”.
En ese marco, consideró que “el proceso de descubrir cuál es el tipo de cambio de equilibrio es complicado” y remarcó: “No me atrevería a decir si el dólar está bien o mal, sino cómo debería funcionar. Y ese aspecto no está claro”.
También indicó que “Argentina lo ha apreciado más que el resto”. En relación al frente externo, en una entrevista con Clarín, afirmó que “en el corto plazo no tendría holgura por el lado de oferta de divisas” y que el país “tiene mucha dependencia de fuentes extraordinarias de financiamiento, que no son normales”.
El economista planteó que “si Argentina demuestra que tiene una fuente de financiamiento, y se independiza de esas ayudas extraordinarias, será una fortaleza para salir limitadamente a los mercados”, al tiempo que señaló que “el Banco Central podría hacer un manejo de compra de divisas para recomponer reservas”.
Al analizar la economía real, sostuvo que “Argentina quiere ganar competitividad, pero aparecen proveedores muy grandes, muy subsidiados” y advirtió que “hay un riesgo en lo social”.
En ese sentido, afirmó: “Tenemos una estructura que no está adaptada, que ha vivido décadas con otras reglas de juego” y subrayó que “el secreto es la cirugía fina”.
Respecto de la actividad, evaluó que “el manejo de la transición va a tener mucho efecto sobre la actividad económica y las oportunidades”, mientras que observó que empresarios locales “vieron una oportunidad” y que “tienen más músculo financiero que antes”.
En el plano energético, indicó que “hubo una recuperación que ha permitido financiar algún plan de inversiones”, aunque aclaró que “a la normalización del mercado eléctrico todavía le faltan pasos” y que “existen cuellos de botella, por ejemplo, en el transporte de la energía”.
Finalmente, proyectó que “confío que la tendencia de deflación va a continuar”, aunque advirtió que “bajar del escalón actual no es tan fácil ni tan inmediato”.
También estimó que “la actividad en su conjunto va a crecer, pero seguirá muy dispar” y concluyó que “las cuestiones de manejo micro y de gestión ahora pasan a ser muy relevantes”.

“El Banco Central es como un prestamista en última instancia o garante de algunos depósitos. La lógica es que trate de regular y poner normas para el uso prudencial de esos fondos”, señaló el ex negociador de la deuda, al analizar el escenario financiero actual.
Marx describió que en el mercado cambiario “ahora tenemos la corriente en el sentido de vender dólares más que comprar”, con “una oferta proveniente de las exportaciones y una menor demanda de importaciones”, además de “una muy menor dolarización de portafolios, que fue muy fuerte el año pasado”.
Sobre la política cambiaria, alertó que “la tentación muchas veces es, de los decisores de políticas, de tratar de pisar el dólar lo más posible por su influencia en los precios”.
Y agregó: “Si se lo pisa por ahora y tiene éxito, se exacerba la entrada dólares. Pero después se puede exacerbar la salida”.
En ese marco, consideró que “el proceso de descubrir cuál es el tipo de cambio de equilibrio es complicado” y remarcó: “No me atrevería a decir si el dólar está bien o mal, sino cómo debería funcionar. Y ese aspecto no está claro”.
También indicó que “Argentina lo ha apreciado más que el resto”. En relación al frente externo, en una entrevista con Clarín, afirmó que “en el corto plazo no tendría holgura por el lado de oferta de divisas” y que el país “tiene mucha dependencia de fuentes extraordinarias de financiamiento, que no son normales”.
El economista planteó que “si Argentina demuestra que tiene una fuente de financiamiento, y se independiza de esas ayudas extraordinarias, será una fortaleza para salir limitadamente a los mercados”, al tiempo que señaló que “el Banco Central podría hacer un manejo de compra de divisas para recomponer reservas”.
Al analizar la economía real, sostuvo que “Argentina quiere ganar competitividad, pero aparecen proveedores muy grandes, muy subsidiados” y advirtió que “hay un riesgo en lo social”.
En ese sentido, afirmó: “Tenemos una estructura que no está adaptada, que ha vivido décadas con otras reglas de juego” y subrayó que “el secreto es la cirugía fina”.
Respecto de la actividad, evaluó que “el manejo de la transición va a tener mucho efecto sobre la actividad económica y las oportunidades”, mientras que observó que empresarios locales “vieron una oportunidad” y que “tienen más músculo financiero que antes”.
En el plano energético, indicó que “hubo una recuperación que ha permitido financiar algún plan de inversiones”, aunque aclaró que “a la normalización del mercado eléctrico todavía le faltan pasos” y que “existen cuellos de botella, por ejemplo, en el transporte de la energía”.
Finalmente, proyectó que “confío que la tendencia de deflación va a continuar”, aunque advirtió que “bajar del escalón actual no es tan fácil ni tan inmediato”.
También estimó que “la actividad en su conjunto va a crecer, pero seguirá muy dispar” y concluyó que “las cuestiones de manejo micro y de gestión ahora pasan a ser muy relevantes”.