Concejales: quitarles el sueldo no cambia nada

19 MAR 2026 - 10:39 | Actualizado 19 MAR 2026 - 10:49

Por Esteban Gallo

En declaraciones formuladas a un medio colega, el gobernador de la provincia Nacho Torres se manifestó a favor de que los concejales de las ciudades de Chubut dejen de percibir un sueldo y adelantó que les pedirá a los candidatos a intendentes de su sector que avancen con la idea de que los cuerpos legislativos locales sean conformados en el futuro por personas que trabajen ad honorem.

Las repercusiones han sido variopintas y consideramos apropiado utilizar este espacio de opinión para compartir la nuestra.

Nadie pone en tela de juicio las buenas intenciones del mandatario provincial pero la discusión de los emolumentos de los concejales no es un tema que hoy interpele o movilice a la mayoría de los vecinos. No está en la agenda ciudadana, ni en las conversaciones de todos los días, ni en las charlas de café. La preocupación pública no gira en torno a cuánto ganan sino a la mediocridad que exhiben los representantes del pueblo y la evidente falta de compromiso con la gestión.

Claramente, no todos los concejales son iguales y no es justo ponerlos a todos en la misma bolsa. Mientras hay ediles que honran su salario con trabajo y dedicación, otros se rascan el culo a dos manos y le roban la plata a la gente.

Lo que tenemos que preguntarnos los ciudadanos de Chubut es a qué concejales votamos cuando vamos a las urnas y lo que deben plantearse seriamente los líderes políticos de esta provincia es a qué hombres y mujeres colocan en las listas que ellos arman.

Los concejales no salen de un repollo, sino de la rosca que tejen los jefes partidarios de las principales agrupaciones. Ellos ponen en la boleta a los vagos e ineptos que después llegan al recinto.
Si a los Concejos Deliberantes llegaran personas capacitadas, lúcidas y con sensibilidad ciudadana, los vecinos de nuestras ciudades estarían mucho mejor representados.


Que los concejales trabajen ad honorem ofrece un riesgo adicional: sin una remuneración adecuada, personas de probada capacidad intelectual y emocional no estén dispuestos a asumir la función. Entonces nos encontraríamos con concejos deliberantes más mediocres todavía, conformados por vecinos bien intencionados, pero sin la preparación adecuada para legislar. Necesitamos representantes comprometidos, pero que también sean capaces de elaborar proyectos y debatir ideas.

El mismo análisis cabe si llevamos la discusión al ámbito de la Legislatura provincial o el Congreso nacional. Si los concejales van a trabajar ad honorem, que la medida alcance también a los diputados provinciales, a los diputados y senadores nacionales, y de paso a los gobernadores, intendentes y todos los funcionarios que los acompañan.

Pero ese no es el camino. Los concejales, los diputados y los funcionarios públicos tienen que cobrar un sueldo, y un sueldo acorde a la importancia del lugar que ocupan.

Lo que no puede permitirse, de ninguna manera, son los excesos, que sí forman parte de la indignación ciudadana.

Es un acto indecente que los senadores de todos los partidos políticos se hayan aumentado sus dietas y que desde marzo de este año hayan pasado a cobrar un sueldo bruto de 11 millones de pesos, mientras se le pide austeridad a un pueblo que está cada vez más empobrecido.

¿A ningún legislador nacional se le ocurrió pensar que congelar sus dietas por un tiempo determinado sería un gesto de responsabilidad y una señal saludable para todos los argentinos?.

En esas cosas tiene que poner el foco toda la clase dirigente del país. En los excesos que desacreditan a la política. En las inequidades que pulverizan la imagen de las instituciones. En los privilegios que erosionan la confianza pública.

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19 MAR 2026 - 10:39

Por Esteban Gallo

En declaraciones formuladas a un medio colega, el gobernador de la provincia Nacho Torres se manifestó a favor de que los concejales de las ciudades de Chubut dejen de percibir un sueldo y adelantó que les pedirá a los candidatos a intendentes de su sector que avancen con la idea de que los cuerpos legislativos locales sean conformados en el futuro por personas que trabajen ad honorem.

Las repercusiones han sido variopintas y consideramos apropiado utilizar este espacio de opinión para compartir la nuestra.

Nadie pone en tela de juicio las buenas intenciones del mandatario provincial pero la discusión de los emolumentos de los concejales no es un tema que hoy interpele o movilice a la mayoría de los vecinos. No está en la agenda ciudadana, ni en las conversaciones de todos los días, ni en las charlas de café. La preocupación pública no gira en torno a cuánto ganan sino a la mediocridad que exhiben los representantes del pueblo y la evidente falta de compromiso con la gestión.

Claramente, no todos los concejales son iguales y no es justo ponerlos a todos en la misma bolsa. Mientras hay ediles que honran su salario con trabajo y dedicación, otros se rascan el culo a dos manos y le roban la plata a la gente.

Lo que tenemos que preguntarnos los ciudadanos de Chubut es a qué concejales votamos cuando vamos a las urnas y lo que deben plantearse seriamente los líderes políticos de esta provincia es a qué hombres y mujeres colocan en las listas que ellos arman.

Los concejales no salen de un repollo, sino de la rosca que tejen los jefes partidarios de las principales agrupaciones. Ellos ponen en la boleta a los vagos e ineptos que después llegan al recinto.
Si a los Concejos Deliberantes llegaran personas capacitadas, lúcidas y con sensibilidad ciudadana, los vecinos de nuestras ciudades estarían mucho mejor representados.


Que los concejales trabajen ad honorem ofrece un riesgo adicional: sin una remuneración adecuada, personas de probada capacidad intelectual y emocional no estén dispuestos a asumir la función. Entonces nos encontraríamos con concejos deliberantes más mediocres todavía, conformados por vecinos bien intencionados, pero sin la preparación adecuada para legislar. Necesitamos representantes comprometidos, pero que también sean capaces de elaborar proyectos y debatir ideas.

El mismo análisis cabe si llevamos la discusión al ámbito de la Legislatura provincial o el Congreso nacional. Si los concejales van a trabajar ad honorem, que la medida alcance también a los diputados provinciales, a los diputados y senadores nacionales, y de paso a los gobernadores, intendentes y todos los funcionarios que los acompañan.

Pero ese no es el camino. Los concejales, los diputados y los funcionarios públicos tienen que cobrar un sueldo, y un sueldo acorde a la importancia del lugar que ocupan.

Lo que no puede permitirse, de ninguna manera, son los excesos, que sí forman parte de la indignación ciudadana.

Es un acto indecente que los senadores de todos los partidos políticos se hayan aumentado sus dietas y que desde marzo de este año hayan pasado a cobrar un sueldo bruto de 11 millones de pesos, mientras se le pide austeridad a un pueblo que está cada vez más empobrecido.

¿A ningún legislador nacional se le ocurrió pensar que congelar sus dietas por un tiempo determinado sería un gesto de responsabilidad y una señal saludable para todos los argentinos?.

En esas cosas tiene que poner el foco toda la clase dirigente del país. En los excesos que desacreditan a la política. En las inequidades que pulverizan la imagen de las instituciones. En los privilegios que erosionan la confianza pública.


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