La falta de trabajo, lleva a muchas personas a idear alguna actividad que le sume ingresos para sostener a su familia. Es el caso de Maximiliano Ulloga, que durante el día trabaja en una carnicería de Esquel en turno de mañana y a la tarde, y a la noche, realiza “bici-mandados”.
El joven contó cómo se le ocurrió ingresar al delivery, que no es muy habitual en esta ciudad cordillerana -se da principalmente con casas de comida-, y más aún haciendo mandados de vecinos. Lo hace con agrado y piensa progresar en el rubro comprándose una bicicleta nueva.
Relató que a la mañana y a la tarde trabaja de carnicero, y “para tener unos pesitos más me dedico a hacer mandados en bicicleta, y recientemente un kiosco del centro me dio una mano, y hago delivery de ese negocio por las noches”.
“Maxi” aseguró que está contento con la propuesta que le hizo el kiosco, y remarcó que a la gente le sirve su tarea, por ejemplo a mayores que necesitan salir a comprar medicamentos a la farmacia u otra cosa, y él les hace el mandado.
Esta actividad la cumple de 22 a 03 horas de la madrugada, luego de trabajar en la carnicería, y al mediodía cuando tiene tiempo, ya que a veces cuida a sus hijos -un nene y una nena-, cuando no pueden hacerlo la madre o la abuela de los pequeños. “Hay trabajo”, manifestó el joven y dijo que por las noches los vecinos piden helados, chocolates, cigarrillos y hasta caramelos del kiosco.
“Quiero seguir”
Después comentó que un tiempo atrás se había quedado sin trabajo en Esquel y se fue a Rawson. Pero, se volvió a estar con su familia, y pensando qué podía hacer, se compró una bicicleta usada, y empezó a ofrecerse para mandados. Ahora se fijó el objetivo de juntar dinero y adquirir un rodado nuevo, porque “quiero seguir en esto”.
Ulloga indicó que en la ciudad hay otros chicos que hacen delivery, pero en moto y llevando pedidos de pizzerías, rotiserías y otros comercios, y el trabajo en bicicleta es único. Sólo en Puerto Madryn un joven con quien se envía mensajes lo realiza, pero en una bici con motor.
En su caso no tiene previsto alcanzar una bicicleta con motor. “A los barrios llego bien con mi bici, y a los sectores altos voy caminando, no tengo problemas. Este trabajo suma y tengo la idea es disponer de una platita y estar con la medre de mis hijos para que no les falte nada”.
Maximiliano Ulloga explicó que quienes necesitan alago le envían mensajes por whatsapp, él compra en el kiosco lo que le encargan, y lo lleva al destinatario que le abona el costo más el servicio de delivery a razón de $ 5.000, sea en efectivo o por transferencia.
Acentuó que “se junta plata con esta tarea”, que refuerza lo que gana en la carnicería. Comenzó a ahorrar para comprarse una bicicleta nueva, apostando a que en el próximo verano tendrá bastante trabajo.

La falta de trabajo, lleva a muchas personas a idear alguna actividad que le sume ingresos para sostener a su familia. Es el caso de Maximiliano Ulloga, que durante el día trabaja en una carnicería de Esquel en turno de mañana y a la tarde, y a la noche, realiza “bici-mandados”.
El joven contó cómo se le ocurrió ingresar al delivery, que no es muy habitual en esta ciudad cordillerana -se da principalmente con casas de comida-, y más aún haciendo mandados de vecinos. Lo hace con agrado y piensa progresar en el rubro comprándose una bicicleta nueva.
Relató que a la mañana y a la tarde trabaja de carnicero, y “para tener unos pesitos más me dedico a hacer mandados en bicicleta, y recientemente un kiosco del centro me dio una mano, y hago delivery de ese negocio por las noches”.
“Maxi” aseguró que está contento con la propuesta que le hizo el kiosco, y remarcó que a la gente le sirve su tarea, por ejemplo a mayores que necesitan salir a comprar medicamentos a la farmacia u otra cosa, y él les hace el mandado.
Esta actividad la cumple de 22 a 03 horas de la madrugada, luego de trabajar en la carnicería, y al mediodía cuando tiene tiempo, ya que a veces cuida a sus hijos -un nene y una nena-, cuando no pueden hacerlo la madre o la abuela de los pequeños. “Hay trabajo”, manifestó el joven y dijo que por las noches los vecinos piden helados, chocolates, cigarrillos y hasta caramelos del kiosco.
“Quiero seguir”
Después comentó que un tiempo atrás se había quedado sin trabajo en Esquel y se fue a Rawson. Pero, se volvió a estar con su familia, y pensando qué podía hacer, se compró una bicicleta usada, y empezó a ofrecerse para mandados. Ahora se fijó el objetivo de juntar dinero y adquirir un rodado nuevo, porque “quiero seguir en esto”.
Ulloga indicó que en la ciudad hay otros chicos que hacen delivery, pero en moto y llevando pedidos de pizzerías, rotiserías y otros comercios, y el trabajo en bicicleta es único. Sólo en Puerto Madryn un joven con quien se envía mensajes lo realiza, pero en una bici con motor.
En su caso no tiene previsto alcanzar una bicicleta con motor. “A los barrios llego bien con mi bici, y a los sectores altos voy caminando, no tengo problemas. Este trabajo suma y tengo la idea es disponer de una platita y estar con la medre de mis hijos para que no les falte nada”.
Maximiliano Ulloga explicó que quienes necesitan alago le envían mensajes por whatsapp, él compra en el kiosco lo que le encargan, y lo lleva al destinatario que le abona el costo más el servicio de delivery a razón de $ 5.000, sea en efectivo o por transferencia.
Acentuó que “se junta plata con esta tarea”, que refuerza lo que gana en la carnicería. Comenzó a ahorrar para comprarse una bicicleta nueva, apostando a que en el próximo verano tendrá bastante trabajo.