No dejen sola a la fiscal Bottini


23 JUL 2026 - 11:35 | Actualizado 23 JUL 2026 - 11:37

Por Esteban Gallo

Han pasado dos semanas desde que la fiscal de Esquel María Bottini hizo público a través de Jornada el hostigamiento y las presiones mediáticas ejercidas contra su persona y su familia, en un claro intento por frenar la investigación que lleva adelante por el caso de fraude de la Mutual Aonikenk de los trabajadores de la Cooperativa 16 de octubre.

“Me quieren desprestigiar y afectar mi independencia”, dijo la investigadora judicial, quien, además, apuntó sin eufemismos contra el abogado esquelense Ricardo Gerosa Lewis, a quien vincula con los acusados, Jorge Vernengo, Carlos Moraga, y Graciela Warrel, y también con el portal de noticias de donde parte la campaña de difamación en su contra.

A Gerosa Lewis le adjudican un enorme poder en el manejo de la Cooperativa 16 de Octubre, pero también en el Poder Judicial de la Cordillera. Alguna vez, Nacho Torres, antes de asumir como gobernador, aunque sin nombrarlo directamente, lo calificó como un abogado de cuarta y le pidió “que prenda una vela todos los días para que gane Juan Pablo Luque porque cuando yo sea gobernador se van a acabar los ‘dueños del pueblo’ que quieren manejar la Justicia, que quieran manejar la Cooperativa y que se jactan de manejar al peronismo”.

JORNADA reveló que Gerosa Lewis, utilizando el medio que ataca a la fiscal, pero del que asegura no tener ninguna vinculación, se despegó del contador Jorge Vernengo, uno de los principales implicados en el caso Aoniken, de quien dice, “no es ni amigo, ni socio, ni pariente, ni nada”.

Raro. En la Cordillera todos se conocen y saben que el abogado y el contador son como Olmedo y Porcel.

Hablando del portal Chubut OnLine, su director, fue el encargado de denunciar a la fiscal Bottini ante el Consejo de la Magistratura por mal desempeño pidiendo suspensión y juicio político, entre otras cosas, por haber embestido contra Gerosa Lewis.

¿Cómo es la cosa? El abogado no tiene ninguna vinculación con el medio, pero es ese portal de noticias el que pone la cara por él, todo el tiempo.

La pregunta inevitable es: ¿quién pone la cara por Bottini?

Ante la gravedad de las denuncias de la funcionaria, ¿los organismos judiciales que deberían protegerla lo harán con la vehemencia que el caso requiere?
Ninguna fiscal que investiga causas sensibles debería sentirse sola.

Si existen intentos de intimidación para obstaculizar su tarea, corresponde que las instituciones judiciales y políticas respondan con firmeza, no con comunicados tibios, no con posicionamientos impostados, no con declaraciones forzadas por las circunstancias.

Deberían hacerse oír de verdad, responder con firmeza y garantizar las condiciones para que la investigación de la Mutual Aonikenk continúe con independencia, y para que la fiscal Bottini y cualquier fiscal de la provincia sientan el respaldo de los operadores judiciales, de las asociaciones de magistrados, del Superior Tribunal de Justicia, de los partidos políticos y de la comunidad en su conjunto. Los concejales de Esquel y de Trevelin no han abierto la boca para opinar sobre este tema. Tampoco se ha escuchado a los diputados de la cordillera.

A una fiscal que se enfrenta a presiones, amenazas o intentos de intimidación vinculados con el ejercicio de sus funciones hay que protegerla porque lo que está en juego no es solo su seguridad personal, sino la independencia del Poder Judicial.

Las democracias se fortalecen cuando quienes investigan cuentan con respaldo institucional.

Hace tiempo que nos dedicamos a informar. Los casos judiciales son abordados en este espacio preferentemente porque algo conocemos del tema. Sabemos diferenciar claramente entre los funcionarios judiciales buenos, los más o menos y los malos. Y lo remarcamos, sin maquillar nada.

Bottini es una muy buena fiscal. Sus investigaciones son sesudas, su compromiso con la función pública está fuera de toda discusión, no hay manchas en su legajo. Qué curioso. Las denuncias contra su persona aparecen cuando las investigaciones alcanzan a sectores con poder, a personas influyentes, a actores de peso.

A la fiscal no hay que darle la espalda. No hay que dejarla sola. Porque cuando quien investiga queda aislado frente a las presiones, no solo se debilita una persona, sino la confianza en la Justicia y en el Estado de Derecho.

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23 JUL 2026 - 11:35

Por Esteban Gallo

Han pasado dos semanas desde que la fiscal de Esquel María Bottini hizo público a través de Jornada el hostigamiento y las presiones mediáticas ejercidas contra su persona y su familia, en un claro intento por frenar la investigación que lleva adelante por el caso de fraude de la Mutual Aonikenk de los trabajadores de la Cooperativa 16 de octubre.

“Me quieren desprestigiar y afectar mi independencia”, dijo la investigadora judicial, quien, además, apuntó sin eufemismos contra el abogado esquelense Ricardo Gerosa Lewis, a quien vincula con los acusados, Jorge Vernengo, Carlos Moraga, y Graciela Warrel, y también con el portal de noticias de donde parte la campaña de difamación en su contra.

A Gerosa Lewis le adjudican un enorme poder en el manejo de la Cooperativa 16 de Octubre, pero también en el Poder Judicial de la Cordillera. Alguna vez, Nacho Torres, antes de asumir como gobernador, aunque sin nombrarlo directamente, lo calificó como un abogado de cuarta y le pidió “que prenda una vela todos los días para que gane Juan Pablo Luque porque cuando yo sea gobernador se van a acabar los ‘dueños del pueblo’ que quieren manejar la Justicia, que quieran manejar la Cooperativa y que se jactan de manejar al peronismo”.

JORNADA reveló que Gerosa Lewis, utilizando el medio que ataca a la fiscal, pero del que asegura no tener ninguna vinculación, se despegó del contador Jorge Vernengo, uno de los principales implicados en el caso Aoniken, de quien dice, “no es ni amigo, ni socio, ni pariente, ni nada”.

Raro. En la Cordillera todos se conocen y saben que el abogado y el contador son como Olmedo y Porcel.

Hablando del portal Chubut OnLine, su director, fue el encargado de denunciar a la fiscal Bottini ante el Consejo de la Magistratura por mal desempeño pidiendo suspensión y juicio político, entre otras cosas, por haber embestido contra Gerosa Lewis.

¿Cómo es la cosa? El abogado no tiene ninguna vinculación con el medio, pero es ese portal de noticias el que pone la cara por él, todo el tiempo.

La pregunta inevitable es: ¿quién pone la cara por Bottini?

Ante la gravedad de las denuncias de la funcionaria, ¿los organismos judiciales que deberían protegerla lo harán con la vehemencia que el caso requiere?
Ninguna fiscal que investiga causas sensibles debería sentirse sola.

Si existen intentos de intimidación para obstaculizar su tarea, corresponde que las instituciones judiciales y políticas respondan con firmeza, no con comunicados tibios, no con posicionamientos impostados, no con declaraciones forzadas por las circunstancias.

Deberían hacerse oír de verdad, responder con firmeza y garantizar las condiciones para que la investigación de la Mutual Aonikenk continúe con independencia, y para que la fiscal Bottini y cualquier fiscal de la provincia sientan el respaldo de los operadores judiciales, de las asociaciones de magistrados, del Superior Tribunal de Justicia, de los partidos políticos y de la comunidad en su conjunto. Los concejales de Esquel y de Trevelin no han abierto la boca para opinar sobre este tema. Tampoco se ha escuchado a los diputados de la cordillera.

A una fiscal que se enfrenta a presiones, amenazas o intentos de intimidación vinculados con el ejercicio de sus funciones hay que protegerla porque lo que está en juego no es solo su seguridad personal, sino la independencia del Poder Judicial.

Las democracias se fortalecen cuando quienes investigan cuentan con respaldo institucional.

Hace tiempo que nos dedicamos a informar. Los casos judiciales son abordados en este espacio preferentemente porque algo conocemos del tema. Sabemos diferenciar claramente entre los funcionarios judiciales buenos, los más o menos y los malos. Y lo remarcamos, sin maquillar nada.

Bottini es una muy buena fiscal. Sus investigaciones son sesudas, su compromiso con la función pública está fuera de toda discusión, no hay manchas en su legajo. Qué curioso. Las denuncias contra su persona aparecen cuando las investigaciones alcanzan a sectores con poder, a personas influyentes, a actores de peso.

A la fiscal no hay que darle la espalda. No hay que dejarla sola. Porque cuando quien investiga queda aislado frente a las presiones, no solo se debilita una persona, sino la confianza en la Justicia y en el Estado de Derecho.