Editorial / Mucho por poco

La provincia casi duplicó sus exportaciones en una década y se consolidó como una de las principales generadoras de divisas del país. Pero ese crecimiento convive con pobreza, empleo deteriorado y una economía cada vez más atada a la extracción de recursos. El plan de obras de Torres para reactivar la economía local y mitigar la recesión nacional.

Un cuadro de la realidad permanente. Mucho para otros, poco para Chubut.
09 MAY 2026 - 10:56 | Actualizado 09 MAY 2026 - 22:17

Entre 2015 y 2025, Chubut pasó de exportar 1.656 millones de dólares a 3.965 millones, un salto del 139% que la ubicó entre las provincias más dinámicas del país en generación de divisas, según un informe del Centro de Estrategias Internacionales de Gobiernos y Organizaciones (CIG) de la Universidad Austral. Solo Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Neuquén la superan en volumen exportador.

Sin embargo, esa expansión no se tradujo en bienestar para la población. La provincia convive con aumento de pobreza, deterioro del empleo, caída del salario real y una deuda pública dolarizada que sigue condicionando sus finanzas.

La contradicción desnuda una lógica histórica: Chubut genera riqueza, pero una parte sustancial de esa renta se fuga fuera de su territorio.

En 2025, los combustibles explicaron 2.135 millones de dólares, el 54% del total provincial. A eso se sumaron 1.071 millones de dólares en Manufacturas de Origen Industrial (principalmente aluminio y pesca procesada) y 667 millones en productos primarios ligados a la pesca y recursos del mar. La estructura sigue concentrada en pocos sectores extractivos, intensivos en capital y con limitada capacidad de generación de empleo masivo.

Ese esquema encuentra hoy en el gobierno de Javier Milei una profundización explícita. Bajo la bandera del superávit y la desregulación, la administración nacional consolida un modelo donde las provincias exportadoras aparecen principalmente como proveedoras de dólares y recursos estratégicos para sostener el equilibrio macroeconómico nacional.

Petróleo, pesca, aluminio y minería: la lógica es extraer, exportar y recaudar, sin demasiada discusión sobre las cadenas de valor, la industrialización o el desarrollo regional.


No se trata, sin embargo, de una novedad. La primarización de la economía chubutense es también resultado de cuatro décadas de dirigencias provinciales de distintos signos políticos que administraron ese esquema sin modificar sus reglas de fondo. Gobiernos de todos los colores convivieron con una matriz dependiente de las regalías hidrocarburíferas, el bajo nivel de diversificación y la escasa planificación productiva de largo plazo.

La provincia exporta más que nunca, pero no logra convertir esa potencia externa en desarrollo interno. Mientras los dólares salen, persisten salarios deteriorados, crisis fiscales recurrentes y desigualdad social. Chubut produce riqueza estratégica para la Argentina, pero sigue atrapada en un modelo que la deja, una vez más, en el rol de territorio proveedor. Esa es su paradoja persistente.

La discusión salarial

El ingreso formal de los fondos del bono emitido hace pocas semanas en Wall Street puso en marcha una nueva dinámica interna en el Gobierno de Nacho Torres. Los cambios de Gabinete que hizo el gobernador van en ese sentido, pero, como ha pasado hasta ahora, el principal operador político del Gobierno provincial sigue siendo él mismo. Tiene sus ventajas, pero también sus riesgos. Torres elige asumirlos antes que quedarse sentado a esperar que otro resuelva.

Nueva etapa. Torres tomando juramente a Wisky, Paz, Arbeletche, Arnaudo y Contardi.


Lo que Torres le dijo a su mesa chica es que la crisis salarial con algunos sectores de la administración pública empezó a acomodarse, a diferencia de provincias como Río Negro y Santa Cruz, que recién empiezan a sentir la presión de los trabajadores estatales.

A pesar de la crisis de algunos sindicatos con los “autoconvocados”, que agrupan en su mayoría a gente cansada de la pasividad de muchos de sus dirigentes, pero también a otros que ideológicamente discuten el valor de los sindicatos como ordenadores de la discusión con la patronal, en el Gobierno confían en que el conflicto irá decreciendo a medida que los acuerdos salariales empiecen a impactar en las cajas de ahorro de los empleados públicos. Siempre es mejor aceptar un aumento, por poco que sea, y seguir discutiendo por más, que el rechazo y el conflicto permanente.

El plan de Torres

El Gobierno provincial anunció en la semana un plan de alivio financiero con baja de tasas y mayores plazos de financiación para todos los clientes del Banco del Chubut, y en pocos días anunciará un programa fiscal para reactivar otros sectores clave: el comercio y la actividad turística.

Pero todos los ojos están puestos en la definición de las obras que finalmente estarán incluidas en el plan de infraestructura que se financiará con la mitad del bono colocado en el mercado internacional, es decir, unos 325 millones de dólares.

Cuando sea anunciado, Chubut estará en una lista corta de provincias que empezarán a financiar sus propias obras, junto a Santa Fe y Córdoba. Son las que lograron fondos en los mercados internacionales y pueden mitigar así el abandono total del Estado nacional.

El plan de obras incluirá un desarrollo clave y muy avanzado en su concreción, como el Acueducto para Comodoro Rivadavia, que será financiado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF); la doble trocha entre Trelew y Rawson; un plan de 450 viviendas para docentes, personal de salud y policías; y la culminación de la obra del Procrear en Trelew, entre muchas otras que se están terminando de definir, inclusive con algunos intendentes que ya fueron convidados a presentar proyectos concretos.

Todo el programa de obras, licitaciones y avances será cargado a una plataforma digital para que cualquier ciudadano pueda a acceder al seguimiento de cada una.

El lanzamiento formal será en pocos días en Rawson y el plan llevará el nombre de un exgobernador de Chubut. No hay muchas opciones potables, pero por ahora nadie quiere largar prenda.

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Un cuadro de la realidad permanente. Mucho para otros, poco para Chubut.
09 MAY 2026 - 10:56

Entre 2015 y 2025, Chubut pasó de exportar 1.656 millones de dólares a 3.965 millones, un salto del 139% que la ubicó entre las provincias más dinámicas del país en generación de divisas, según un informe del Centro de Estrategias Internacionales de Gobiernos y Organizaciones (CIG) de la Universidad Austral. Solo Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Neuquén la superan en volumen exportador.

Sin embargo, esa expansión no se tradujo en bienestar para la población. La provincia convive con aumento de pobreza, deterioro del empleo, caída del salario real y una deuda pública dolarizada que sigue condicionando sus finanzas.

La contradicción desnuda una lógica histórica: Chubut genera riqueza, pero una parte sustancial de esa renta se fuga fuera de su territorio.

En 2025, los combustibles explicaron 2.135 millones de dólares, el 54% del total provincial. A eso se sumaron 1.071 millones de dólares en Manufacturas de Origen Industrial (principalmente aluminio y pesca procesada) y 667 millones en productos primarios ligados a la pesca y recursos del mar. La estructura sigue concentrada en pocos sectores extractivos, intensivos en capital y con limitada capacidad de generación de empleo masivo.

Ese esquema encuentra hoy en el gobierno de Javier Milei una profundización explícita. Bajo la bandera del superávit y la desregulación, la administración nacional consolida un modelo donde las provincias exportadoras aparecen principalmente como proveedoras de dólares y recursos estratégicos para sostener el equilibrio macroeconómico nacional.

Petróleo, pesca, aluminio y minería: la lógica es extraer, exportar y recaudar, sin demasiada discusión sobre las cadenas de valor, la industrialización o el desarrollo regional.


No se trata, sin embargo, de una novedad. La primarización de la economía chubutense es también resultado de cuatro décadas de dirigencias provinciales de distintos signos políticos que administraron ese esquema sin modificar sus reglas de fondo. Gobiernos de todos los colores convivieron con una matriz dependiente de las regalías hidrocarburíferas, el bajo nivel de diversificación y la escasa planificación productiva de largo plazo.

La provincia exporta más que nunca, pero no logra convertir esa potencia externa en desarrollo interno. Mientras los dólares salen, persisten salarios deteriorados, crisis fiscales recurrentes y desigualdad social. Chubut produce riqueza estratégica para la Argentina, pero sigue atrapada en un modelo que la deja, una vez más, en el rol de territorio proveedor. Esa es su paradoja persistente.

La discusión salarial

El ingreso formal de los fondos del bono emitido hace pocas semanas en Wall Street puso en marcha una nueva dinámica interna en el Gobierno de Nacho Torres. Los cambios de Gabinete que hizo el gobernador van en ese sentido, pero, como ha pasado hasta ahora, el principal operador político del Gobierno provincial sigue siendo él mismo. Tiene sus ventajas, pero también sus riesgos. Torres elige asumirlos antes que quedarse sentado a esperar que otro resuelva.

Nueva etapa. Torres tomando juramente a Wisky, Paz, Arbeletche, Arnaudo y Contardi.


Lo que Torres le dijo a su mesa chica es que la crisis salarial con algunos sectores de la administración pública empezó a acomodarse, a diferencia de provincias como Río Negro y Santa Cruz, que recién empiezan a sentir la presión de los trabajadores estatales.

A pesar de la crisis de algunos sindicatos con los “autoconvocados”, que agrupan en su mayoría a gente cansada de la pasividad de muchos de sus dirigentes, pero también a otros que ideológicamente discuten el valor de los sindicatos como ordenadores de la discusión con la patronal, en el Gobierno confían en que el conflicto irá decreciendo a medida que los acuerdos salariales empiecen a impactar en las cajas de ahorro de los empleados públicos. Siempre es mejor aceptar un aumento, por poco que sea, y seguir discutiendo por más, que el rechazo y el conflicto permanente.

El plan de Torres

El Gobierno provincial anunció en la semana un plan de alivio financiero con baja de tasas y mayores plazos de financiación para todos los clientes del Banco del Chubut, y en pocos días anunciará un programa fiscal para reactivar otros sectores clave: el comercio y la actividad turística.

Pero todos los ojos están puestos en la definición de las obras que finalmente estarán incluidas en el plan de infraestructura que se financiará con la mitad del bono colocado en el mercado internacional, es decir, unos 325 millones de dólares.

Cuando sea anunciado, Chubut estará en una lista corta de provincias que empezarán a financiar sus propias obras, junto a Santa Fe y Córdoba. Son las que lograron fondos en los mercados internacionales y pueden mitigar así el abandono total del Estado nacional.

El plan de obras incluirá un desarrollo clave y muy avanzado en su concreción, como el Acueducto para Comodoro Rivadavia, que será financiado por el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF); la doble trocha entre Trelew y Rawson; un plan de 450 viviendas para docentes, personal de salud y policías; y la culminación de la obra del Procrear en Trelew, entre muchas otras que se están terminando de definir, inclusive con algunos intendentes que ya fueron convidados a presentar proyectos concretos.

Todo el programa de obras, licitaciones y avances será cargado a una plataforma digital para que cualquier ciudadano pueda a acceder al seguimiento de cada una.

El lanzamiento formal será en pocos días en Rawson y el plan llevará el nombre de un exgobernador de Chubut. No hay muchas opciones potables, pero por ahora nadie quiere largar prenda.


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