Advierten por una crisis hídrica persistente y el deterioro del agua del río Chubut

Un reporte técnico del Grupo de la Cuenca del Río Chubut alerta sobre la caída sostenida de precipitaciones, mínimos históricos en caudales y un deterioro de la calidad del agua que se profundiza en escenarios de escasez.

15 MAY 2026 - 10:26 | Actualizado 15 MAY 2026 - 10:36

La cuenca del río Chubut atraviesa un escenario de “vulnerabilidad creciente” marcado por la disminución sostenida de precipitaciones, reducción de caudales y deterioro progresivo de la calidad del agua, según el informe técnico que midió variables de 2022 a 2026 y fue elaborado por el Grupo Técnico de la Cuenca del Río Chubut, integrado por el CENPAT-CONICET, el INTA, la UNPSJB, la Facultad Regional Chubut de la UTN y la Universidad del Chubut .

El documento actualiza el diagnóstico realizado en 2021 durante la crisis hídrica provincial y plantea un panorama complejo para el período 2026-2027. El reporte señala que cerca del 80% del agua que circula por la cuenca se genera en las nacientes (en la Provincia de Río Negro), donde desde 1960 se registra una tendencia negativa en las precipitaciones y una reducción de las nevadas.


En la última década, esta caída se profundizó: en la estación Nacimiento se detectó una disminución del 62% en precipitaciones respecto del período 1991-2020. Además, las proyecciones climáticas indican que estas tendencias continuarán e inclusive podrían intensificarse en las próximas décadas, comprometiendo la disponibilidad futura del recurso.

El informe también advierte que 2025 presentó precipitaciones acumuladas muy por debajo de lo normal, especialmente en el norte de la cabecera, reforzando una sequía persistente. Como consecuencia, los caudales de ingreso al Dique Florentino Ameghino se ubicaron entre los mínimos históricos, con un descenso sostenido del nivel del embalse.

Durante agosto, septiembre, octubre y noviembre de 2025, por ejemplo, se registraron caudales “excepcionalmente bajos”, con valores equivalentes apenas al 28%, 24% y 18% del promedio mensual histórico para esos meses.

Además, se identifican riesgos crecientes sobre la calidad del agua en el tramo inferior del río. Entre las principales problemáticas aparece el aumento de la salinidad, que afecta especialmente la potabilización para consumo humano. El análisis indica que cuanto menor es el caudal, mayor es el incremento de salinidad entre Boca Toma y Trelew, fenómeno que se acentúa cuando el río baja de 26 m³/s.


A esto se suma un deterioro fisicoquímico y biológico del agua durante períodos de escasez hídrica. El informe registró mayores concentraciones de fósforo, nitrógeno total y biomasa algal en años críticos como 2022, además de valores de fósforo inorgánico que excedieron umbrales internacionales asociados a la eutrofización, que es el aporte en exceso de nutrientes inorgánicos procedentes de actividades humanas, principalmente nitrógeno y fósforo.

También se detectaron aportes difusos y puntuales de nutrientes vinculados al Valle y a canales de drenaje.

Según el documento, estas condiciones -sumadas a altas temperaturas estivales, bajas velocidades de corriente y acumulación de nutrientes- favorecen la proliferación de algas y elevan el riesgo de eutrofización, proceso que puede alterar el equilibrio ecológico y complicar aún más la calidad del recurso.

El Grupo Técnico sostiene que, frente a este escenario, resulta prioritario fortalecer el monitoreo de calidad de agua, integrar datos hidrológicos, climáticos y ambientales, y avanzar hacia sistemas de alerta temprana. También recomienda mejorar la disponibilidad y continuidad de la información hidroclimática, hoy afectada por series discontinuas, ausencia de registros clave y fragmentación de fuentes.

En sus conclusiones, el informe remarca que la cuenca del Río Chubut enfrenta un escenario de creciente presión sobre disponibilidad, calidad y gobernanza del agua, y plantea la necesidad de una planificación integrada para anticipar riesgos y sostener los servicios ecosistémicos y sociales que dependen del río.

Integrantes del Grupo Técnico de la Cuenca del Río Chubut.

15 MAY 2026 - 10:26

La cuenca del río Chubut atraviesa un escenario de “vulnerabilidad creciente” marcado por la disminución sostenida de precipitaciones, reducción de caudales y deterioro progresivo de la calidad del agua, según el informe técnico que midió variables de 2022 a 2026 y fue elaborado por el Grupo Técnico de la Cuenca del Río Chubut, integrado por el CENPAT-CONICET, el INTA, la UNPSJB, la Facultad Regional Chubut de la UTN y la Universidad del Chubut .

El documento actualiza el diagnóstico realizado en 2021 durante la crisis hídrica provincial y plantea un panorama complejo para el período 2026-2027. El reporte señala que cerca del 80% del agua que circula por la cuenca se genera en las nacientes (en la Provincia de Río Negro), donde desde 1960 se registra una tendencia negativa en las precipitaciones y una reducción de las nevadas.


En la última década, esta caída se profundizó: en la estación Nacimiento se detectó una disminución del 62% en precipitaciones respecto del período 1991-2020. Además, las proyecciones climáticas indican que estas tendencias continuarán e inclusive podrían intensificarse en las próximas décadas, comprometiendo la disponibilidad futura del recurso.

El informe también advierte que 2025 presentó precipitaciones acumuladas muy por debajo de lo normal, especialmente en el norte de la cabecera, reforzando una sequía persistente. Como consecuencia, los caudales de ingreso al Dique Florentino Ameghino se ubicaron entre los mínimos históricos, con un descenso sostenido del nivel del embalse.

Durante agosto, septiembre, octubre y noviembre de 2025, por ejemplo, se registraron caudales “excepcionalmente bajos”, con valores equivalentes apenas al 28%, 24% y 18% del promedio mensual histórico para esos meses.

Además, se identifican riesgos crecientes sobre la calidad del agua en el tramo inferior del río. Entre las principales problemáticas aparece el aumento de la salinidad, que afecta especialmente la potabilización para consumo humano. El análisis indica que cuanto menor es el caudal, mayor es el incremento de salinidad entre Boca Toma y Trelew, fenómeno que se acentúa cuando el río baja de 26 m³/s.


A esto se suma un deterioro fisicoquímico y biológico del agua durante períodos de escasez hídrica. El informe registró mayores concentraciones de fósforo, nitrógeno total y biomasa algal en años críticos como 2022, además de valores de fósforo inorgánico que excedieron umbrales internacionales asociados a la eutrofización, que es el aporte en exceso de nutrientes inorgánicos procedentes de actividades humanas, principalmente nitrógeno y fósforo.

También se detectaron aportes difusos y puntuales de nutrientes vinculados al Valle y a canales de drenaje.

Según el documento, estas condiciones -sumadas a altas temperaturas estivales, bajas velocidades de corriente y acumulación de nutrientes- favorecen la proliferación de algas y elevan el riesgo de eutrofización, proceso que puede alterar el equilibrio ecológico y complicar aún más la calidad del recurso.

El Grupo Técnico sostiene que, frente a este escenario, resulta prioritario fortalecer el monitoreo de calidad de agua, integrar datos hidrológicos, climáticos y ambientales, y avanzar hacia sistemas de alerta temprana. También recomienda mejorar la disponibilidad y continuidad de la información hidroclimática, hoy afectada por series discontinuas, ausencia de registros clave y fragmentación de fuentes.

En sus conclusiones, el informe remarca que la cuenca del Río Chubut enfrenta un escenario de creciente presión sobre disponibilidad, calidad y gobernanza del agua, y plantea la necesidad de una planificación integrada para anticipar riesgos y sostener los servicios ecosistémicos y sociales que dependen del río.

Integrantes del Grupo Técnico de la Cuenca del Río Chubut.